Las cifras más recientes del Instituto Nacional de Estadística señalan que 48.085 residentes registrados de Baleares viven en el extranjero. Esto supone más de un 40% respecto a hace una década (27.176) y más del triple que en 2010, cuando la cifra era de 15.878. En el plazo de un año, el total ha aumentado desde 44.495.
De estos residentes que ahora viven fuera, 11.174 nacieron en las Islas Baleares. Esta cifra ha subido desde los 6.479 registrados en 2015. Los principales motivos de esta emigración serían el coste de la vida en el archipiélago y las oportunidades laborales. Si bien existe abundante empleo en Baleares, no siempre está bien remunerado o se ajusta al perfil profesional deseado.
No obstante, también hay personas que se trasladan a Baleares por trabajo, a pesar del coste de vida y los problemas de vivienda. El año pasado emigraron más de 4.000 personas, pero la población balear aún así aumentó en 9.700 habitantes.
En el Parlamento balear esta semana, el Partido Popular y Vox abogaron por una política de ‘remigración’. Las cifras de quienes abandonan las islas podrían interpretarse como una muestra de que esto ocurre de manera natural, pero marcharse por razones como el coste de la vida no era lo que se debatía. Se hablaba de la remigración de inmigrantes que cometen delitos, que deciden no integrarse en la cultura de las islas y pretenden imponer la suya propia.
En cuanto a los destinos de los isleños que emigran, 20.510 se encuentran en países europeos distintos de España. En América hay aún más: 25.525, lo que representa un incremento del 50% en comparación con hace diez años.