Eli Lilly fortalece su posicionamiento en el ámbito de la inmunología mediante la adquisición por 1.200 millones de dólares de Ventyx Biosciences, una compañía en fase clínica cuyos fármacos actúan sobre una diana prometedora con potencial para tratar un amplio espectro de trastornos inflamatorios.
El acuerdo, anunciado tras el cierre del mercado del miércoles, se produce tras la publicación de datos de fase intermedia del programa principal de Ventyx, VTX3232, en otoño. Este fármaco, en desarrollo para tratar la inflamación vinculada a enfermedades cardiovasculares, generó conversaciones con Sanofi, cuyo inversión previa le otorgaba derecho de primera negociación. No obstante, Lilly se impuso al ofrecer adquirir la empresa completa.
Ventyx desarrolla fármacos orales de molécula pequeña para enfermedades inflamatorias. En los últimos años, esta biotecnológica con sede en San Diego centró su I+D en compuestos que inhiben el inflamasoma NLRP3, un complejo proteico que regula la señalización inflamatoria. Actualmente no hay terapias aprobadas por la FDA que apunten a esta diana.
En octubre, Ventyx reportó datos preliminares de un estudio de Fase 2 en pacientes con riesgo cardiovascular y obesidad. Los resultados mostraron que VTX3232 redujo los niveles de una proteína hepática asociada a la inflamación, junto con otras medidas biológicas de riesgo cardiovascular. El perfil de seguridad fue favorable. Sin embargo, VTX3232 no muestra futuro como fármaco para la obesidad; un subestudio que evaluó su combinación con Wegovy (Novo Nordisk) no arrojó pérdida de peso adicional.
Estos hallazgos cardiovasculares siguieron a los alentadores datos de otro ensayo de Fase 2 en enfermedad de Parkinson, donde se aprovecha la capacidad del compuesto para penetrar el sistema nervioso central.
El portafolio de Ventyx también incluye VTX2735, un inhibidor de NLRP3 de acción periférica en Fase 2 para pericarditis recurrente. Más allá de NLRP3, la compañía tiene compuestos en desarrollo clínico intermedio para enfermedad inflamatoria intestinal: el modulador S1P1R tamuzimod y el inhibidor de TYK2 VTX958. Lilly vislumbra aplicaciones potenciales muy amplias para estos activos.
“Existe evidencia creciente de que la inflamación es un impulsor clave de muchas enfermedades crónicas”, afirmó Daniel Skovronsky, director científico de Lilly, en un comunicado. “La pipeline en fase clínica de Ventyx aborda una necesidad crítica de mejores opciones terapéuticas en enfermedades mediadas por inflamación crónica, y fortalece nuestra capacidad para ofrecer avances significativos en áreas focales como la salud cardiometabólica, las neurodegeneraciones y las enfermedades autoinmunes”.
El principal rival de Lilly en el área metabólica, Novo Nordisk, tiene un inhibidor de NLRP3 licenciado de Ventus Therapeutics, el cual figura en su pipeline en Fase 1 para MASH y enfermedad cardiovascular. Roche también cuenta con inhibidores de NLRP3 en fases clínicas, al igual que otras firmas como BioAge Labs y Nodthera.
Según los términos financieros, Lilly pagará 14 dólares en efectivo por cada acción de Ventyx, lo que supone una prima de aproximadamente un 62% sobre el precio promedio de los últimos 30 días previos al 5 de enero. Las acciones de Ventyx ya habían subido significativamente esta semana tras el artículo del Wall Street Journal que adelantaba las negociaciones.
Las juntas directivas de ambas compañías han aprobado la transacción, que aún requiere la aprobación de los accionistas de Ventyx y de los reguladores. Lilly espera cerrar la adquisición en la primera mitad de este año.
Foto: Craig F. Walker/The Boston Globe, via Getty Images