El túnel marino multimillonario de Noruega se topa con obstáculos

Los legisladores debatirán si desbloquear fondos para continuar la licitación actual. Crédito foto: Robin Dessens/Shutterstock

El ambicioso proyecto noruego de construir el primer túnel navegable a escala real del mundo, concebido para permitir a los buques evitar uno de los tramos marítimos más peligrosos del país, ha sido suspendido por el gobierno nacional ante el aumento descontrolado de los costes estimados y los desacuerdos presupuestarios. El Túnel Marítimo de Stad, que habría perforado un paso de 1,7 kilómetros a través de la península de Stad, fue considerado en su día una audaz solución de ingeniería ante condiciones marítimas adversas. Sin embargo, los responsables afirman ahora que los costes proyectados casi se han duplicado, lo que obliga a replantearse su viabilidad dentro del marco presupuestario actual.

El gobierno anunció, como parte de su propuesta de presupuesto estatal para 2026, que los trabajos del túnel quedarán en suspenso pendientes de la aprobación del parlamento nacional, conocido como el Storting. Se ha instruido a la Administración Costera Noruega, el organismo responsable del desarrollo del proyecto, a pausar todos los preparativos en curso, incluido el proceso de licitación y las negociaciones preliminares con contratistas, hasta que los legisladores completen sus deliberaciones.

“Por ahora, suspendemos nuestras actividades hasta que el parlamento decida sobre el presupuesto”, declaró el director de la Administración Costera, subrayando que los actores interesados, incluidos municipios y actores regionales, aguardarán el resultado de la legislatura.

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El proyecto original y sus ambiciones

De la concepción a la precalificación

La idea de un túnel para barcos en Stad se estuvo estudiando durante décadas, con el objetivo de mejorar la seguridad de los buques que navegan por el traicionero mar de Stadhavet en la costa occidental noruega. Las fuertes corrientes cruzadas, los vientos imprevisibles y una historia de naufragios han convertido durante mucho tiempo la ruta alrededor de la península en un riesgo para transbordadores, pesqueros y el tráfico costero de mercancías. Un túnel en el punto más estrecho de la península, entre el Moldefjorden y Kjødepollen, habría ofrecido un corredor marítimo protegido.

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Según los planes oficiales, el túnel tendría 1,7 kilómetros de largo, 36 metros de ancho y 50 metros de alto, dimensiones suficientes para acomodar buques de carga costera y pasaje como los operados por Hurtigruten. Los preparativos incluyeron repetidos estudios de garantía de calidad y optimización del proyecto realizados por la Administración Costera y consultores externos.

A finales de 2024, la Administración Costera Noruega completó una fase de precalificación para contratistas, con cuatro empresas pasando a la ronda de ofertas. Entre ellas figuraban consorcios de Noruega y del extranjero, lo que reflejaba un interés considerable por lo que habría sido un proyecto de ingeniería marítima sin precedentes.

El aumento de costes provoca una reconsideración gubernamental

Presión presupuestaria y debate político

A pesar del ímpetu inicial, el coste proyectado del túnel comenzó a escalar conforme llegaban las ofertas y se realizaban nuevas evaluaciones técnicas. Los documentos iniciales de planificación del transporte estimaban un coste de unos pocos miles de millones de coronas noruegas, pero para 2025 los asesores advirtieron que la construcción podría superar los 9.000 millones de NOK (unos 810 millones de euros). En octubre de 2025, los ministros del gobierno citaron públicamente estas cifras crecientes como la razón principal para detener los trabajos activos.

Bajo un marco aprobado por el gobierno, los costes de construcción tenían un límite máximo de 5.300 millones de NOK, cifra ajustada respecto a aprobaciones parlamentarias anteriores. Dado que las ofertas presentadas superaban significativamente este umbral, los responsables concluyeron que proceder sin un nuevo mandato parlamentario sería fiscalmente irresponsable, teniendo en cuenta otras prioridades nacionales.

La Ministra de Pesca y Océanos declaró que la decisión de paralizar el proyecto del túnel respondía a la necesidad de priorizar proyectos que ofrezcan mayores beneficios en seguridad y accesibilidad dentro del presupuesto disponible.

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Los partidarios perciben una oportunidad perdida

Implicaciones económicas y de seguridad

La cancelación del túnel ha decepcionado a numerosos líderes regionales, actores industriales y defensores de la seguridad marítima. Los proponentes argumentaban que el túnel no solo mitigaría los peligros para las embarcaciones más pequeñas, sino que también impulsaría la eficiencia del transporte costero, reduciría el tiempo de viaje y podría disminuir las emisiones de carbono al fomentar el transporte marítimo frente al terrestre.

Representantes del sector pesquero y municipios costeros señalaron que el tiempo impredecible en torno a Stad retrasa a menudo los transbordadores, interrumpe las cadenas de suministro e incrementa los costes operativos del tráfico marino. Agentes económicos locales, incluidos los sectores turístico y acuícola, habían anticipado que el túnel para barcos mejoraría la fiabilidad, atraería inversión y elevaría los estándares de seguridad en la escarpada costa noruega.

Qué necesita saber

El proyecto del Túnel Marítimo de Stad en Noruega habría creado el primer túnel navegable para barcos a escala real del mundo, destinado a mejorar la seguridad en torno a la península de Stad.
Los costes estimados de construcción aumentaron desde las proyecciones iniciales hasta cerca de 9.400 millones de NOK (810 millones de euros), lo que motivó la suspensión gubernamental pendiente de aprobación parlamentaria.
Cuatro grandes empresas fueron precalificadas para presentar ofertas de construcción antes de la pausa del proyecto.
El debate se traslada ahora al Storting, que debe decidir si los futuros presupuestos reinstaurarán, rediseñarán o terminarán el proyecto.

El parlamento decidirá el destino del túnel

Una encrucijada política en Oslo

El Parlamento (Stortinget) desempeña ahora un papel decisivo en el futuro del proyecto de Stad. Los legisladores debatirán si desbloquear fondos para continuar el proceso de licitación y contrato actual o reescribir el alcance del proyecto para alinearlo con proyecciones de coste más modestas. La propuesta de presupuesto para 2026 del gobierno, que incluye la suspensión del túnel, estará sujeta al escrutinio parlamentario y a posibles enmiendas antes de la votación final.

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Algunos miembros de la cámara ya han indicado que podrían presionar para reactivar el proyecto o reestructurarlo de modo que los costes se ajusten a límites aceptables, lo que potencialmente requeriría una nueva aprobación de financiación. Hasta la votación presupuestaria final, la Administración Costera mantendrá una posición de espera, paralizando la planificación de la construcción y aguardando directrices claras.

Una idea ambiciosa en un punto de inflexión fiscal

El Túnel Marítimo de Stad se concibió como una respuesta innovadora a un peligroso paso marítimo, que podría haber sentado un precedente global. A pesar del fuerte interés ingenieril, los significativos trabajos preparatorios y las amplias justificaciones estratégicas, el proyecto afronta ahora un futuro incierto mientras el gobierno y el parlamento de Noruega lidian con las realidades costo-beneficio. Conforme avanza el proceso presupuestario de 2026, los actores interesados, desde las comunidades costeras hasta los responsables políticos nacionales, observarán con atención. Que el túnel sea reactivado, rediseñado o archivado permanentemente marcará el enfoque de Noruega ante los grandes proyectos de infraestructura en los próximos años.