Diversos análisis proyectan que la reentrada descontrolada del Hubble podría ocurrir a partir de finales de la década de 2020. Crédito de la foto: Rawpixel.com/Shutterstock
El Telescopio Espacial Hubble, uno de los observatorios científicos más productivos jamás lanzados, se encuentra en una espiral descendente gradual pero inevitable hacia la Tierra debido a la resistencia atmosférica que actúa sobre su órbita terrestre baja. Lanzado en 1990 y orbitando a una altitud de aproximadamente 540–560 km, la órbita del Hubble decae lentamente porque incluso la tenue atmósfera superior ejerce una fuerza de arrastre que disminuye su altitud con el tiempo. Sin una acción correctiva, esto conducirá finalmente a su reentrada en la atmósfera terrestre.
El telescopio fue periódicamente impulsado a una órbita más alta durante las misiones de servicio por tripulaciones del transbordador espacial entre 1993 y 2009. Desde el retiro de la flota de transbordadores, esas oportunidades cesaron, dejando la órbita del Hubble sin corrección. Sin impulsos activos o una misión de desorbitado controlado, el descenso del telescopio continuará a medida que el arrastre atmosférico reduzca gradualmente su velocidad orbital.
Las predicciones de reentrada varían
Modelos pronostican la reentrada para la década de 2030
Múltiples análisis proyectan que la reentrada descontrolada del Hubble podría ocurrir entre finales de la década de 2020 y mediados de la de 2030. La actividad solar desempeña un papel significativo en la determinación de la tasa de decaimiento orbital, ya que el incremento de radiación solar calienta y expande la atmósfera superior, aumentando el arrastre sobre satélites a la altitud del Hubble. Esta variabilidad introduce incertidumbre en las estimaciones de tiempo precisas para la reentrada, pero la tendencia a largo plazo del descenso sigue siendo clara.
Lo más leído en Euro Weekly News
Riesgos que plantea un descenso descontrolado
Consideraciones sobre escombros y seguridad
El Hubble no fue diseñado para una reentrada descontrolada. Si el telescopio reentrara sin un plan de desorbitado controlado, gran parte de su estructura se desintegraría durante la entrada atmosférica, pero algunos componentes de mayor tamaño podrían sobrevivir y alcanzar el suelo. Los expertos señalan que la probabilidad de que los escombros impacten áreas pobladas es baja, aunque no nula, debido a que una reentrada desde una órbita en decaimiento puede dispersar fragmentos supervivientes sobre una amplia extensión geográfica.
Las agencias espaciales generalmente planifican desorbitados controlados para naves espaciales de gran tamaño, con el fin de dirigir cualquier resto superviviente hacia regiones deshabitadas, como áreas oceánicas remotas, para minimizar el riesgo. Un adaptador de acoplamiento instalado durante la última misión de servicio del Hubble en 2009 podría facilitar una futura reentrada controlada, pero no se ha programado ninguna misión para emplearlo.
Posibles esfuerzos de mitigación
Se consideran propuestas de la NASA y del sector privado
En respuesta al problema del decaimiento orbital, la NASA y SpaceX han explorado opciones para extender la vida operativa del Hubble o permitir un escenario más seguro para el final de su misión. Un concepto en discusión implica una misión del sector privado para encontrarse con el Hubble y aumentar su órbita, posponiendo la reentrada y permitiendo potencialmente un desorbitado controlado posterior cuando su misión concluya.
Tales propuestas permanecen en fase de planificación o estudio, y ninguna ha sido formalmente adoptada a principios de 2026. Si se llevara a cabo una misión de reimpulso, podría retrasar significativamente el descenso del telescopio y reducir el riesgo asociado con una reentrada descontrolada.
**Puntos clave**
La órbita del Hubble se está deteriorando gradualmente debido al arrastre atmosférico.
Se espera la reentrada en algún momento entre finales de los años 2020 y mediados de la década de 2030.
La mayor parte del telescopio se desintegrará, pero algunos desechos podrían llegar al suelo.
No se ha programado ninguna misión de desorbitado controlado.
Las propuestas de la NASA y SpaceX para aumentar la órbita del Hubble permanecen en fase de planificación.
Contexto más amplio de la reentrada del telescopio
La reentrada descontrolada no es exclusiva del Hubble
Muchos satélites y naves espaciales en órbita terrestre baja eventualmente reentran en la atmósfera de manera descontrolada a menos que sean activamente desorbitados. Las agencias espaciales generalmente buscan mitigar estos riesgos mediante el diseño, la planificación del fin de vida útil y misiones de desorbitado controlado, pero el gran tamaño y el alto valor científico de activos como el Hubble complican la planificación de estrategias finales de disposición.
Por su parte, el Hubble continúa produciendo valiosas observaciones científicas mientras los equipos de ingeniería monitorean su estado y planifican su eventual retiro.