El sistema sanitario público español ha gozado durante mucho tiempo de una alta estima por parte de la población local y extranjera. Sin embargo, tras una serie de escándalos, un nuevo estudio ha revelado que los españoles están disconformes con ‘la sanidad pública’ por primera vez desde que se tienen registros.
Los últimos datos de sondeo muestran que más de la mitad de los españoles se declara insatisfecho con el sistema público de salud. Por primera vez desde 1995, año en que comenzaron estas mediciones, solo un 48,5% de los ciudadanos se muestra satisfecho, mientras que un 50,2% opina que son necesarios cambios fundamentales, cuando no profundos, en su funcionamiento.
Así se desprende del barómetro sanitario publicado este miércoles por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que pidió a los encuestados elegir la afirmación que mejor representara su visión de la sanidad en España.
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La opción “En general, funciona bastante bien” fue elegida por solo un 12,0% de los entrevistados. “Funciona bien, aunque son necesarios algunos cambios” recibió un 36,5%. Un 28,9% se decantó por “Necesita cambios fundamentales, aunque algunas cosas funcionan”, y un 21,3% por “Funciona mal y necesita cambios profundos”, sumando así el 50,2% que cree necesaria una reforma del sistema.
Este hito histórico se enmarca en una tendencia negativa de más largo plazo. La aprobación de la sanidad pública en España lleva tiempo disminuyendo de forma constante, influida por una combinación de la pandemia de Covid-19 y una serie más reciente de escándalos dentro del sistema. No obstante, como señala el CIS: “Este descenso refleja una percepción algo más crítica entre quienes no han tenido contacto directo con el sistema en este periodo.”
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En 2019, antes de la pandemia, un 69,7% respondió positivamente a la misma pregunta. Es decir, el apoyo favorable al sistema sanitario ha caído 21 puntos porcentuales respecto a la era prepandemia. En 1995, hace treinta años, cuando el CIS comenzó a registrar estos datos, la aprobación se situaba en el 60,8%.
Sin embargo, estos datos tienen sus matices. El CIS encuestó a más de 2.400 personas para este estudio, quienes otorgaron a la sanidad pública una puntuación global de 5,89 sobre 10 —un aprobado justo, pero dentro de una tendencia general a la baja en los últimos años—. Hace un año, la puntuación era de 6,13 puntos. En 2019, la última medición antes de la pandemia, era de 6,79 puntos.
Algunos ámbitos sanitarios en España siguen recibiendo valoraciones altas. En cuanto a la atención primaria, el 82,3% de los encuestados había visitado a un médico de familia público al menos una vez en el último año, y un 80,1% valoró positivamente la atención recibida, una cifra aún positiva pero cuatro puntos inferior a la del año anterior.
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Respecto a los tiempos de espera en primaria, solo un 22% de quienes visitaron a su médico de familia en el último año fueron atendidos el mismo día o al día siguiente de solicitar cita. Para el resto, el tiempo medio de espera fue de 9,78 días.
Este histórico umbral del 50% de desaprobación llega tras una serie de crisis en la sanidad pública española. En noviembre, el escándalo del cribado de cáncer de mama en Andalucía acaparó portadas al revelarse que más de 2.000 mujeres no fueron citadas para seguimiento.
El caso del Hospital de Torrejón en Madrid, donde se supo que se denegaba atención a pacientes por razones económicas, ha reabierto el debate sobre la gestión de la sanidad pública y una supuesta privatización encubierta de un sistema que durante muchos años ha sido, o había sido, muy valorado tanto por españoles como por residentes extranjeros.
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