Tras una semana en la que una joven concursante de Couples Come Dine With Me preparaba un Beef Wellington —el cual, según afirmaba, recibía su nombre del Gran Duque que marchó con diez mil hombres hasta la cima de la colina para, acto seguido, hacerles bajar de nuevo—, el Real Mallorca descendió a los puestos de descenso de LaLiga el lunes por la noche, cuando el Getafe, otro equipo en apuros, consiguió un empate a uno en Girona.
Es el caso de “que comience la batalla por la permanencia”, y la lucha arranca el lunes (2 de febrero) con la visita al Son Moix de un Sevilla resurgente; el partido comenzará a las 21:00. El conjunto andaluz está en proceso de ser adquirido por un grupo de inversión estadounidense con la copropiedad del exdefensa del Real Madrid, Sevilla y la selección española, Sergio Ramos. Irónicamente, el encuentro ante el Sevilla comenzará (y finalizará) justo antes del cierre del mercado de invierno a medianoche.
Con los equipos de nuestro entorno sumando puntos y el Mallorca cayendo por 3-0 ante un Atlético de Madrid a medio gas, la sentencia estaba escrita. Perder en Madrid entraba dentro de lo previsible, pero la manera de la derrota fue francamente lamentable. Solo conseguimos un lanzamiento entre los tres palos y apenas creamos peligro ante la portería atlética. Nuestra defensa estuvo absolutamente desdibujada.
El fútbol se basa en goles y la única esperanza del Mallorca para generar peligro el pasado sábado residía en confiar en algún centro esporádico para Muriqi y, quizás, en un golpe de fortuna. Solo Dios sabe qué ocurriría si “El Pirata” sufriera una lesión esta temporada y no pudiera jugar. Ya va a perderse dos partidos a finales de marzo, cuando se incorpore a Kosovo para los play-offs del Mundial.
La situación del Real Mallorca respecto al descenso ha pasado de ser una amenaza preocupante a una crisis en toda regla tras los resultados del pasado fin de semana. Será una “batalla campal” por la supervivencia, dado que la mitad de LaLiga aún no está a salvo.
Solo cinco puntos separan a diez equipos, desde la Real Sociedad, octava con 27 puntos, hasta el Getafe, decimoséptimo con 22. Con 17 jornadas por disputar en el calendario, están marcadas las líneas de batalla mientras, para nosotros, cunde la desesperación a la espera de ver qué tres conjuntos se adormecerán hasta caer en la Segunda División. Tras la capitulación del sábado, el calendario liguero pinta un panorama desolador para los mallorquinistas más incondicionales. La agenda de febrero es brutal y solo nos queda rezar por un milagro.
Enfrentamos el que será, hasta la fecha, el partido como visitante más difícil: nuestra visita al Camp Nou (sábado 7 de febrero, 14:15) para medirnos a un Barça que no ha dejado escapar ni un solo punto en casa (10 partidos, 10 victorias). Luego nos aguardan dos compromisos contra equipos situados en la mitad alta de la tabla y que compiten en la Europa League: Betis (en casa) y Celta de Vigo (fuera), fechas y horarios por confirmar. En la jornada 26 recibiremos en Palma a la Real Sociedad. Este equipo, tras una starto dubitativo, cambió de entrenador y encadena tres triunfos consecutivos, llevando cinco encuentros sin conocer la derrota.
Se necesitará un vuelco monumental, y una buena dosis de fortuna, para frenar esta caída en picado y evitar otro descenso del fútbol español de élite. Caer de LaLiga supondría una catástrofe financiera. Los clubes deben ajustarse el cinturón en consecuencia. Los costes se recortarían drásticamente y hasta un 70% del personal perdería su empleo. También se produciría un éxodo masivo de jugadores y los ingresos televisivos se desplomarían. Solo el pensamiento del descenso provoca un escalofrío en la espina dorsal de la afición mallorquinista. Tenemos 17 partidos para salvar la temporada; de lo contrario, nos enfrentamos a un porvenir insoportable.
La situación del entrenador del Mallorca, Jagoba Arrasate (47 años), es precaria y un mal resultado el lnes podría significar su destitución —¿o no?—. La directiva planeaba mantenerlo hasta mayo para entonces activar la cláusula que permite al club rescindir su contrato por el último año, un escenario en el que prácticamente nadie cree ya.
El vasco es el décimo técnico de Euskadi al frente del Mallorca; ocho de los nueve anteriores fueron despedidos y el noveno descendió con el equipo. Parece pesar una maldición sobre los entrenadores vascos en el Real Mallorca, pues ninguno ha logrado tener éxito hasta la fecha. El Mallorca cuenta con recursos limitados en este mercado de invierno. El director deportivo, Pablo Ortells, y su equipo siguen buscando opciones para reforzar la delantera. Todos los fichajes que barajaba han fracasado por motivos económicos.
Un nombre que ha circulado esta semana en las redes sociales es el del extremo de 22 años Romaine Mundle, quien pertenece al Sunderland. Ha perdido la mayor parte de la temporada debido a un grave problema en los isquiotibiales. Esperemos que no sea otro de nuestros “fichajes invernales fallidos”.
Y PARA TERMINAR, El bautizo irlandés
Colleen, la hermana embarazada de Paddy, sufrió un terrible accidente automovilístico y fue inducida a un coma. Tras casi seis meses, la despertaron y descubrió que ya no estaba encinta.
Colleen, frenética, preguntó al médico por su bebé. Éste le dijo: “Tuviste gemelos, un niño y una niña, ambos están bien aunque nacieron con problemas. Hubo que bautizarlos inmediatamente, así que tu hermano Paddy vino y les puso nombre.”
Colleen preguntó: “Oh, Dios mío, no será Paddy, mi hermano, que es más corto que las mangas de un chaleco… dígamelo con cuidado, ¿cómo se llama mi hija?”. El médico le dijo: “Denise”. Ella se sintió aliviada al comprobar que había elegido un nombre sensato y bonito. Pensando que quizás su hermano no era tan tonto después de todo, preguntó: “¿Y el niño?”. El médico respondió: “¡Denephew!”.