‘El público se siente partícipe del chiste’: la nueva ola de pseudo-biopic

Cualquier cinéfilo que se respete se sabe la frase de memoria: "Los personajes y hechos de esta película son ficticios". Es esa advertencia ritual del cine. "Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia."

Últimamente, sin embargo, los cineastas han tratado esa letra pequeña como un reto. Varios estrenos recientes han ocupado un curioso terreno intermedio: ni biografía, ni ficción pura, sino algo mas escurridizo. Por ejemplo, Marty Supreme, convierte al salvaje del ping-pong de los 50 Marty Reisman en "Marty Mauser", tomando prestado su nombre y su golpe de derecha pero inventando todo lo demás. Is This Thing On? de Bradley Cooper explora la carrera inicial del comediante John Bishop, para luego renombrarlo como el neoyorquino Alex Novak. Y este año, The Prince, dirigida por Cameron Van Hoy y escrita por David Mamet, reflejará aspectos de la vida de Hunter Biden a través del proxy Parker Scott.

Entonces, ¿a qué se debe este aumento de las "pseudo-biopic"? ¿Es una respuesta defensiva al riesgo legal y/o al rechazo en las redes? ¿Podría ser solo una estrategia creativa, que permite a los cineastas alterar la verdad sin la carga de la precisión? O ¿es algo más cínico, una forma de explorar el prestigio cultural de personas reales manteniendo una distancia irónica? En 2023, Brit McAdams escribió y dirigió Paint, con Owen Wilson como un pintor de pelo pelirrojo y modales calmados con un programa de TV popular. A primera vista, parecería una biografía del instructor de arte de culto Bob Ross, pero no lo es. El protagonista de McAdams se llama Carl Nargle y solo comparte el peinado, los pinceles y los gestos de Ross.

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"La verdad", dice McAdams, "es que hacer películas es muy difícil. Necesitas un guión, una estrella y millones de dólares en un mundo donde muchas películas no dan ganancias. Basarse en un personaje o mundo que la gente ya conoce hace las cosas un poco mas fáciles. Primary Colors no es sobre Bill Clinton, El Diablo Viste de Prada no es sobre Anna Wintour. Pero evocarlos es un guiño al público y hace que la gente sienta que está en el chiste desde el principio."

En el mundo literario hay un término para estas historias: roman à clef, o "novela con clave", donde relatos basados en hechos reales se cuentan tras una apariencia de ficción. En el cine, dice McAdams, este sentido de familiaridad puede darle ventaja a un proyecto al presentarlo. Y desde una perspectiva legal, incluso un solo nombre o detalle alterado puede abrir un mundo de posibilidades. Tomemos el musical de Broadway de 1981 (y la película del 2006) Dreamgirls: sus personajes no existirían sin The Supremes, pero una vez ficcionados, se les puede llevar a cualquier lado y hacerles hacer cualquier cosa. La misma lógica aplica a un comediante, un jugador de ping-pong o un hijo político problemático.

"Alejarte de la persona real te da oportunidades para explorar temas que quizá no existían en la vida específica de esa persona", dice McAdams. "O elementos de su vida de los que nadie quiere hablar. O, francamente, cosas que son simplemente más interesantes. La esperanza es que con elementos adicionales –a veces sensacionalistas– llegue una comprensión más profunda de la condición humana, y no solo un ajuste de cuentas. Pero cada película es diferente."

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En el reciente aluvión de "películas con clave", algunas han difuminado esas líneas aún más, con actores que aparentemente se interpretan a sí mismos. Jay Kelly ofrecía un George Clooney apenas disimulado, que ve un montaje de sus propias películas reales dentro de un mundo semi-ficticio. Es muy meta. También lo es The Moment, con la cantante británica Charli XCX como una versión levemente distanciada de sí misma. Pero, como explica Bertie Brandes, co-guionista de The Moment, la película no tiene reparos en su sátira y parodia.

"Me encantaría que alguien viera esto y pensara que es un documental real", dice Brandes. "Combinamos metraje de distintas plataformas y formatos, nuestros cameos se interpretan a sí mismos, todo contribuye a una verosimilitud muy intencional y difusa. Es una advertencia, pero no un cuento de hadas. Aunque algunos detalles son obviamente ficticios, todo esto podría –y ocurre– pasar."

The Moment es básicamente un mockumentary sobre los preparativos de Charli XCX para una gira. Joaquín Phoenix intentó algo similar en 2010 con I’m Still Here, que supuestamente seguía su intento de convertirse en artista de hip-hop, y solo tras su estreno se reveló que estaba guionizada. Pero escribir diálogo para una persona real puede ser complicado, dice Brandes. "Escribí mucho con Aidan [Zamiri, co-guionista], y él conoce tan bien a Charli, que desarrollamos una buena comprensión de cómo habla. Definitivamente es más complejo, pero al final es brillante porque puedes enviarle una línea a tu personaje y preguntarle: ‘¿Lo dirías así?’"

Hay niveles en esto. Dados los recientes fracasos de taquilla de varias biopics directas –The Smashing Machine, Springsteen: Deliver Me From Nowhere, Christy– quizás estos proyectos más experimentales son una forma de combatir la fatiga del género. Al fin y al cabo, la pseudo-biopic tiene lo mejor de ambos mundos: una audiencia lista, pero que no conoce la historia completa, y hay más por venir. Hace apenas una semana, la creadora de Chicken Shop Date, Amelia Dimoldenberg, anunció que producirá y protagonizará una comedia romántica sobre –sorpresa– una entrevistadora de famosos en busca del amor. Claro, aquí tienes el texto traducido y adaptado:

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Para expresar esta idea de manera más natural, podríamos decir algo como: Si buscas una forma de reescribir un texto y además traducirlo a un español de nivel intermedio, es importante considerar algunos puntos.

Primero, el nivel B2 implica que el usuario puede entender las ideas principales de textos complejos. Por esto, la traducción debe usar un vocabulario variado pero evitando estructuras demaciado técnicas.

Segundo, si se pide incluir algunos errores comunes, se podrían añadir uno o dos, como un pequeño error de tipeo o tal vez una confusión leve entre "b" y "v". Esto hace el texto mas auténtico.

En resumen, el objetivo es crear un texto claro y útil, que se vea bien visualmente y suene como escrito por alguien con un dominio bueno, pero no perfecto, del idioma.

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