El Papa León XIV nombró este sábado un diplomático veterano del Vaticano como su nuevo embajador en Estados Unidos. Su tarea será manejar una de las relaciones bilaterales más importantes de la Santa Sede, la cual ha estado bajo tensión por la guerra de la administración Trump en Irán y su política de inmigración.
El arzobispo italiano Gabriele Caccia, de 68 años, actualmente es el embajador de la Santa Sede ante las Naciones Unidas en Nueva York. El reemplaza al cardenal de origen francés Christophe Pierre, quién se retira a los 80 años como nuncio apostólico en Washington.
Caccia sirvió como embajador de la Santa Sede en Líbano y Filipinas antes de ser asignado a la ONU en 2019. Ordenado sacerdote en Milán en 1983, luego sirvió como “asesor” en la secretaría de estado vaticana, un puesto administrativo clave.
Arzobispo Gabriele Caccia en 2022.
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Él hereda un dossier complicado e importante tanto para la Iglesia como para el estado estadounidense.
El mandato de Pierre como embajador se destacó por señales claras de fricción entre el liderazgo de la Conferencia de Obispos Católicos de EE.UU., que tiende a ser conservador, y las prioridades más progresistas del pontificado del Papa Francisco.
La relación con Estados Unidos y su iglesia es crucial para la Santa Sede, en parte porque los católicos estadounidenses son los donantes más generosos.
León, el primer papa nacido en EE.UU. de la historia, conoce bien esta dinámica. Sirvió como el hombre clave de Francisco para las nominaciones de obispos antes de su elección en 2025. León ha enfatizado un mensaje de pacificación y unidad en la iglesia.
La primera administración Trump chocó con Francisco, especialmente sobre migración, y esa tensión ha continuado en el pontificado de León y el segundo mandato de Trump. León ha insistido repetidamente en que la administración Trump respete la dignidad humana de los migrantes, aunque reconoce su derecho a controlar las fronteras.
Más recientemente, León ha expresado “profunda preocupación” sobre la guerra de EE.UU. e Israel en Irán y pidió a ambos lados que “detengan la espiral de violencia antes de que se convierta en un abismo irreparable”.
En comentarios el domingo pasado, León pidió la reanudación de la diplomacia. Las armas, dijo, solo siembran “destrucción, dolor y muerte”.
En un discurso de política exterior a principios de este año, León también dejó claro que se opone al uso agresivo del poder militar por parte de EE.UU., en una aparente referencia a la incursión en Venezuela y las amenazas sobre Groenlandia. Denunció cómo las naciones usan la fuerza para afirmar su dominio mundial y “socavar completamente” la paz y el orden legal internacional de la posguerra.
La Santa Sede tiene una tradición de neutralidad diplomática, aunque León ha hablado fuertemente contra el costo humanitario de la acción militar de Israel en Gaza y la invasión rusa de Ucrania.
El presidente actual de la conferencia episcopal de EE.UU., el arzobispo Paul S. Coakley, dió la bienvenida al nombramiento de Caccia y ofreció la “más cálida bienvenida y nuestro apoyo en oración” de la jerarquía estadounidense.