El Real Mallorca se sitúa ahora a un punto por debajo de la zona de salvación tras caer derrotado por 1-2 frente al Real Betis. El encuentro, disputado en una fría noche de carnaval en Son Moix, contó con 18.658 espectadores, varios miles de ellos fervientes seguidores visitantes.
Esta derrota resultó dolorosa para la afición bermellona, no solo por el resultado en sí, sino porque los demás resultados de la jornada tampoco le fueron favorables. Las victorias del Getafe, Valencia y Rayo Vallecano, sumadas a los empates de Osasuna, Sevilla, Alavés y Elche, dejan al conjunto palmesano en una situación muy comprometida. Si el Rayo Vallecano gana su partido aplazado contra el Oviedo el miércoles, el Mallorca se verá obligado a remar contra corriente.
El Betis estuvo a punto de adelantarse en el primer minuto: un pase atrás desacertado de Samu Costa a nuestro portero Leo Román permitió a Marc Roca del Betis recibir un regalo en bandeja. Afortunadamente, su disparo desde 35 yardas encontró el poste. Con Abde y Antony, el Betis contaba con dos atacantes veloces que pusieron en aprietos a una defensa local dubitativa, incapaz de contrarrestar su ritmo y tenacidad. En el minuto 18, el Betis se puso por delante: un disparo súbito de Antony desde el borde del área fue despejado por Román, pero Abde remató con tranquilidad el balón para marcar el primero.
En el tiempo añadido de la primera parte, los visitantes ampliaron su ventaja: Bakambu, con frialdad, envió el balón al fondo de la red tras otro pase milimétrico de Antony, jugador descartado por el Manchester United. Cuando ambos equipos se dirigían a los vestuarios, el panorama para el Mallorca era sombrío, incapaz de hacer frente a un rival muy superior, especialmente en ataque.
En la segunda parte, el entrenador arrasate dio entrada al nuevo fichaje cedido, Luvumbo, quien así debutó tras llegar del Cagliari italiano. Su introducción fue recibida con euforia por la hinchada local. Aunque se mostró combativo, da la impresión de ser uno de esos futbolistas africanos de piernas largas, delgadas y algo bamboleantes; solo el tiempo dirá si podrá mejorar nuestras opciones ofensivas.
Entonces, nuestro mejor jugador, Vedat Muriqi (junto con Virgili), anotó el gol de honor del Mallorca con un sensacional remate de cabeza al primer poste, que se coló en la escuadra alta. Es el decimosexto tanto de la temporada del gran kosovar. Lástima que juegue en un equipo que no le brinda más ocasiones, de lo contrario ya superaría la veintena.
El Mallorca seguía cometiendo errores en defensa: Antony tuvo otro remate parado por Román, y luego nuestro central David López (de Artá) quitó un gol seguro bajo el palo. Un pésimo arbitraje solo añadió cuatro minutos al final, cuando se produjeron numerosas sustituciones; siete u ocho minutos hubieran sido más apropiados.
Esta derrota supone una oportunidad desperdiciada para el Real Mallorca, pese a un intento de remontada lleno de espíritu. Cometimos demasiados fallos defensivos y tuvimos graves lapsus en momentos clave. Con este revés, el Mallorca se ve arrastrado a una lucha por la permanencia muy ajustada, donde ya no hay margen para más errores. El próximo compromiso es el domingo 22 a las 18:30, visitando al Celta de Vigo.