El Impacto de las Armas Nucleares en las Relaciones Internacionales

Por Alisa Perekopskaia

El tema de las armas nucleares ha sido objeto de controversia durante décadas, desde la creación de la primera en los años cuarenta.

Desde entonces, estas armas han moldeado la política global, generado intensos debates sociales y alimentado una compleja carrera armamentística que aún hoy influye en las relaciones internacionales.

A lo largo de los años han existido numerosos argumentos tanto a favor como en contra, y en este artículo exploraremos ambas perspectivas. De emplearse, su impacto sería catastrófico de múltiples maneras, incluyendo efectos ambientales que alterarían gravemente nuestras vidas a largo plazo. Su uso resultaría en innumerables víctimas mortales y daños severos a infraestructuras y viviendas.

Este ensayo sostiene que el efecto global de que ciertos estados posean armas nucleares es la reducción de guerras y la creación de estabilidad internacional. Primero, examinaré los argumentos a favor, antes de analizar los detractores. No obstante, defenderé que su existencia es un factor clave para disuadir conflictos y garantizar seguridad a diversas naciones.

Ventajas de las Armas Nucleares

Al pensar en armas nucleares, no suelen apreciarse sus posibles beneficios, centrándose únicamente en las desventajas. Sin embargo, actúan como un poderoso elemento disuasorio gracias al principio de Destrucción Mutua Asegurada (MAD). Esto significa que si un país las emplea, otros con capacidad nuclear pueden responder con igual fuerza, destruyendo a ambas partes.

Figuras como el ex Secretario de Estado estadounidense Henry Kissinger consideraban que las armas nucleares reducían enormemente la probabilidad de una guerra entre grandes potencias. Esta aterradora posibilidad hace que los estados lo piensen dos veces antes de embarcarse en un conflicto, ayudando a prevenir enfrentamientos a gran escala.

Un ejemplo contemporáneo es el conflicto entre Rusia y Ucrania, que escaló el 24 de febrero de 2022. Ucrania renunció a su arsenal nuclear en 1994 a cambio de garantías de seguridad bajo el Memorándum de Budapest. No obstante, el hecho de que Rusia posea armas nucleares ha prevenido el estallido de una tercera guerra mundial, ya que otras potencias nucleares evitan un conflicto militar directo que podría desembocar en una destrucción nuclear severa.

La estabilidad a largo plazo entre superpotencias puede lograrse mediante estas armas. El grave riesgo de una represalia nuclear disuade a los países que las poseen de entrar en guerra directa unos contra otros.

El conflicto entre India y Pakistán, que comenzó en 1947 por disputas territoriales en Cachemira y escaló con las pruebas nucleares de 1998, es un ejemplo claro. Ambos países tienen ahora armas nucleares. Podría argumentarse que otras potencias nucleares, como EE.UU., estarían menos inclinadas a intervenir como pacificadoras si India y Pakistán no las poseyeran, al haber menos en juego. Esto establece un equilibrio de poder que desincentiva conductas hostiles y contribuye a preservar un entorno internacional generalmente pacífico entre las principales potencias mundiales.

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Asimismo, podría sostenerse que, aunque los bombardeos de Nagasaki e Hiroshima fueron trágicos, tuvieron un impacto significativo en la concienciación y actitud global hacia estas armas. Estos eventos hicieron que las creencias y temores se basaran en la realidad de las bombas nucleares.

Como relata Stephen Herzog de The Conversation, citando a una superviviente de Hiroshima, Setsuko Thurlow:

“Era como un desfile de fantasmas. Digo ‘fantasmas’ porque simplemente no parecían seres humanos. Su cabello se erizaba hacia arriba, estaban cubiertos de sangre y tierra, quemados, ennegrecidos e hinchados. Su piel y carne colgaban, y faltaban partes de sus cuerpos. Algunos llevaban sus propios globos oculares.”

Esta descripción sobrecogedora captura el inimaginable coste humano y explica por qué los líderes mundiales quedaron tan conmocionados tras 1945. Creo que si estos bombardeos no hubiesen ocurrido, las tensiones nucleares durante la Guerra Fría podrían haber sido mucho más extremas, y las armas nucleares habrían permanecido como amenazas abstractas o míticas en lugar de peligros reales. Por lo tanto, si no se hubiesen probado, no conoceríamos los verdaderos peligros y su impacto generalizado.

Otra ventaja es que las armas nucleares están distribuidas entre varios sistemas políticos, como la democracia en EE.UU., el autoritarismo en Rusia y el comunismo en China. Que estas potencias globales las posean crea un equilibrio entre distintos regímenes políticos, disuadiendo potencialmente la agresión unilateral.

Algunos podrían argumentar que sería más seguro si los regímenes autoritarios no las tuvieran, dadas las preocupaciones sobre sus procesos decisorios. Sin embargo, la disuasión mutua reduce la probabilidad de su uso, ya que tanto estados autoritarios como democráticos las poseen. Este debate se complejiza por el hecho de que, hasta la fecha, solo democracias han usado armas nucleares en combate.

Desventajas de las Armas Nucleares

Aunque personalmente creo que las armas nucleares son una fuente de seguridad y tienen más beneficios que perjuicios, reconozco su lado destructivo. Tienen el potencial de causar una destrucción masiva y una gran pérdida de vidas. Esto se demostró con los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki en 1945, que resultaron en aproximadamente 210,000 muertes en tres meses.

Son extremadamente poderosas y capaces de causar una devastación a gran escala. Liberan enormes cantidades de energía al explotar, produciendo una gran onda expansiva, calor intenso y radiación peligrosa. Esto puede resultar en la destrucción de edificios, incendios y lesiones graves o mortales para multitud de personas.

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Lo preocupante es que hoy en día han aumentado en potencia y capacidad, especialmente con el desarrollo de la bomba de hidrógeno. Como explica Stephen Herzog de The Conversation:

“Lo que una vez pareció el fin decisivo de una guerra global ahora se percibía como el comienzo de una era en la que ninguna ciudad o civilización estaría verdaderamente a salvo.”

Esto subraya perfectamente la transición de la era atómica a la termonuclear, un cambio que hace que los arsenales actuales sean aún más aterradores que las bombas de 1945.

Además, pueden tener un efecto extremadamente destructivo sobre el medio ambiente. Algunas consecuencias pueden ser devastadoras para la vida silvestre, las plantas y ecosistemas enteros. Si se empleara un arma nuclear, la explosión provocaría que el humo y el polvo de los incendios bloquearan la luz solar, causando un descenso notable de la temperatura global.

Esto se denomina “invierno nuclear”. Este descenso abrupto llevaría al colapso agrícola, ya que el enfriamiento interrumpiría las temporadas de cultivo, provocando grandes escaseces de alimentos. Ecosistemas completos colapsarían debido a la liberación de radiación intensa que puede dañar el ADN de los organismos vivos, causando mutaciones genéticas. Estas mutaciones pueden conducir a defectos de nacimiento, reducción de la fertilidad y daños a largo plazo en poblaciones animales, incluso la extinción de ciertas especies.

En contra de mi argumento, alguien podría afirmar que su presencia genera una amenaza a la seguridad internacional al aumentar la posibilidad de guerras devastadoras. Aunque su posesión hace que los conflictos potenciales sean mucho más peligrosos, mantengo firmemente que actúan como disuasión en lugar de provocar guerras.

En el caso de Irán, la preocupación por su programa nuclear ha puesto nerviosos a Israel, Arabia Saudí y EE.UU., aumentando el temor a un conflicto altamente destructivo. El programa de Irán preocupa a muchos países, que sospechan que podría destinarse a fabricar bombas nucleares, aunque Irán insiste en que es para fines pacíficos.

Debido a esto, EE.UU. y sus aliados han mantenido disputas con Irán e impuesto sanciones económicas para frenar sus ambiciones nucleares. Como afirmó el Presidente Barack Obama en Praga:

“La existencia de miles de armas nucleares es el legado más peligroso de la Guerra Fría”,

—un recordatorio de que las tensiones modernas hacen que la amenaza de un conflicto nuclear sea tan grave hoy como lo fue entonces.

Saber que la otra parte posee armas nucleares hace que las naciones sean menos propensas a iniciar un conflicto mayor, ya que sus efectos serían terribles para ambos bandos. Por ello, pienso que, aunque son peligrosas, también pueden aportar estabilidad y evitar conflictos mayores al eludir la confrontación directa entre superpotencias.

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Incluso si no se utilizan, alguien con una visión alternativa podría argumentar que conllevan un coste económico. Los gobiernos, obsesionados con los programas nucleares, pueden descuidar otros aspectos de la sociedad civil como la sanidad, las infraestructuras y la educación, resultando en una sociedad militarizada.

En 2024, los 9 países con armas nucleares gastaron más de $100,000 millones en ellas —un total de $11,409,071 por hora. Esto podría causar una economía insostenible e infelicidad ciudadana al destinarse fondos a armamento en lugar de a sanidad y educación. No obstante, a largo plazo debemos considerar que su existencia salva más vidas.

Hoy en día, la IA plantea amenazas similares, ya que tanto las armas nucleares como la inteligencia artificial son ejemplos de fuerzas creadas por el hombre con el poder de alterar la historia instantáneamente. La IA evoca un temor similar a que el poder escape al control humano, tal como las armas nucleares demostraron que una sola invención podría poner en peligro la supervivencia del mundo entero.

Tras los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, Albert Einstein advirtió:

“El poder desatado del átomo lo ha cambiado todo excepto nuestra forma de pensar, y así nos dirigimos hacia una catástrofe sin igual.”

Aunque se refería a las armas nucleares, su advertencia sobre la IA sigue siendo relevante hoy. La preocupación es que la IA pueda superar a los seres humanos, alterar nuestras creencias, socavar la confianza y conducir a daños catastróficos.

Conclusión

En conclusión, creo que aunque las armas nucleares podrían impactar gravemente nuestro mundo si se usaran, previenen la guerra entre grandes naciones.

Si dos países poseedores estuvieran al borde de un conflicto o se enzarzaran en una guerra, otros países con armas nucleares probablemente actuarían como mediadores. Además, si estallara una guerra entre ellos, ambas partes comprenden y reconocen que hay muchas vidas en juego.

Esta comprensión mutua genera una situación muy compleja donde todos son conscientes de que las consecuencias de la guerra incluirían bajas masivas, destrucción ambiental y el colapso de ciudades. Por ello, las armas nucleares alientan a los países a reconsiderar acciones agresivas y a evitar involucrarlas en cualquier conflicto.

Esto las convierte en un fuerte disuasivo, impulsando a los líderes hacia la diplomacia en lugar de la guerra física. Así, aunque la amenaza de una guerra nuclear es aterradora y posible, estas armas también han ayudado a evitar que el mundo caiga en guerras destructivas entre grandes potencias.

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