La ofensiva militar de Donald Trump en Venezuela y la captura del líder Nicolás Maduro tiene numerosas implicaciones para España, nación que alberga a unos 600.000 venezolanos y mantiene arraigados intereses comerciales en el país latinoamericano.
Desde la intervención militar estadounidense en Venezuela del 3 de enero, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha sido el líder europeo más crítico con la sorpresiva operación de Trump y el primero en cuestionar abiertamente su legalidad.
Sánchez ha argüido que sienta un “pésimo y peligrosísimo precedente” que recuerda a “otras invasiones movidas por la sed de petróleo”, y que, aunque el Gobierno español “no reconocía al régimen de Maduro”, tampoco reconocerá “una intervención que viola el derecho internacional”.
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España se ha sumado además a Brasil, Chile, Colombia, México y Uruguay en una declaración conjunta que rechaza los ataques de Estados Unidos sobre Venezuela, ofreciendo mediar para hallar una “solución pacífica”, petición que probablemente caerá en saco roto dada la aproximación abiertamente imperialista de la administración Trump.
Venezuela estuvo bajo dominio español durante más de tres siglos, y aunque los gobiernos bolivarianos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro incrementaron las tensiones entre ambas naciones en las últimas dos décadas, sus vínculos culturales y lingüísticos compartidos han permanecido innegables.
Entonces, ¿qué podría suponer para España el cambio de régimen en Venezuela y el férreo control estadounidense sobre el país?
Impacto social
Según datos de la ONU, 7,7 millones de venezolanos han huido del país desde 2014 escapando de los regímenes políticos que condujeron a pésimas condiciones de vida, escasez de alimentos y oportunidades laborales.
Como resultado, la población venezolana en España no ha cesado de crecer, superando las 400.000 personas según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
No obstante, esta cifra solo incluye a quienes poseen exclusivamente la nacionalidad venezolana. Si se añaden los venezolanos que han obtenido la ciudadanía española, la cifra asciende a casi 600.000.
Se trata de la mayor comunidad venezolana en Europa y la quinta del mundo. En el primer trimestre de 2024, los venezolanos fueron el tercer grupo nacional en número de llegadas a España.
La operación militar ha generado incertidumbre sobre el futuro de la comunidad española en Venezuela y, a la vez, los ha sumido en un estado de alivio, conmoción y preocupación por lo que pueda acontecer.
Queda mucho por ver, pero un retorno a las elecciones democráticas y a la estabilidad económica en el país latinoamericano podría propiciar el regreso a casa de muchos venezolanos residentes en España.
Sin embargo, es igualmente plausible que una posible intensificación de la inestabilidad en la región también suponga mayores flujos migratorios hacia Europa, particularmente hacia España.
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Efectos económicos
España es actualmente el cuarto socio comercial mundial de Venezuela y absorbe hasta el 10% de sus exportaciones totales.
Mientras Venezuela exporta a España oro, café y chocolate, su principal exportación es, por supuesto, el petróleo. España importó niveles récord de crudo venezolano en 2025, pero el control que Trump ejerce ahora sobre él podría desbaratar estos suministros.
En una nota más alentadora, multinacionales españolas con intereses en la región, como Repsol e Indra, ya han visto subir sus acciones ante las expectativas de una futura apertura económica y la reconstrucción de infraestructuras en Venezuela.
Repsol, no obstante, incrementó recientemente sus importaciones de crudo venezolano para cobrar deudas y ahora se enfrenta a la incertidumbre, pues se verá forzada a negociar con Washington para mantener sus operaciones.
Durante una entrevista en Antena 3, el economista Eduardo Bolinches explicó: “Este es el principal problema, este petróleo que podría generar problemas inflacionarios. Pero dado lo que vivimos en los mercados internacionales, el precio del crudo ha comenzado a caer, ha bajado un 1,5%”.
“Si Donald Trump decide que no se exporte nada, para España es como cambiar de gasolinera al repostar; no notaremos nada. Eso sí, con un barril estable a 60 dólares, como ahora. Nada que ver con lo de Ucrania, donde el barril saltó de inmediato a 110 dólares y la gasolina casi llegó a dos euros. No, ahora no. Ahora estamos a 60 dólares, la gasolina a 1,40 euros, y lógicamente, debería mantenerse estable”, continuó.
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Oportunidades comerciales
En lo que respecta a los intereses empresariales españoles no vinculados al petróleo, la situación podría discurrir por dos derroteros.
El primero es una transición pacífica y una mayor confianza en Venezuela por parte de los mercados internacionales. La CEO de la consultora de comercio internacional TuComex, Cristina Peña, vislumbra aquí la posibilidad de que surjan “muchísimas más oportunidades”, lo que reportaría beneficios significativos no solo a la banca española, sino a otros sectores.
Algunas grandes empresas españolas, como Telefónica, BBVA y Mapfre, tienen una presencia significativa en Venezuela.
“Empresas como Telefónica, aquellas dedicadas a proyectos de infraestructura como la renovación de la red viaria, puertos y aeropuertos”, explica Peña, añadiendo que también podría abrir camino a compañías españolas especializadas en energías renovables.
El otro derrotero es que la transición en Venezuela no cuente con el beneplácito internacional y Estados Unidos se apodere del control de los recursos del país.
En otra entrevista, Bolinches declaró al medio Antena 3: “¿Quién explotará esos recursos naturales, como las tierras raras del país? ¿Solo se permitirá a empresas estadounidenses explotarlos?”. Este escenario afectaría gravemente a las empresas españolas, planteando más interrogantes, como “¿Habrá expropiaciones de grandes compañías como Repsol, BBVA, Mapfre o Zara?”.
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