El Gobierno bloquea la propuesta municipal para fijar precios máximos

El creciente debate sobre la asequibilidad de la vivienda en Mallorca ha tomado un nuevo rumbo tras la decisión del ayuntamiento de Esporles de declararse «zona de mercado residencial tensionado», una moción que el Govern balear ha rechazado, bloqueando así cualquier medida hacia el establecimiento de topes de precios.

Esta resolución es relevante para la comunidad extranjera en la isla. Ante la continua escalada de alquileres y precios inmobiliarios, muchos residentes internacionales observaban con atención la posibilidad de que se implantaran controles similares a los existentes en otras regiones de España.

La propuesta de Esporles buscaba visibilizar la presión que sufren las familias locales para acceder a una vivienda. Según la ley estatal de vivienda, las áreas declaradas «tensionadas» pueden, en ciertos casos, introducir mecanismos para limitar las subidas de alquiler. No obstante, dichas medidas requieren la aprobación del gobierno autonómico.

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Dicha aprobación no llegará.

El Govern balear, liderado por el Partido Popular, ha dejado claro que no avala los topes de precios. Los responsables argumentan que limitar alquileres o valores de venta desincentivaría la inversión y reduciría el número de propiedades disponibles, pudiendo incluso agravar la situación.

Para gran parte de la población, especialmente los jóvenes y quienes residen en alquiler a largo plazo, la asequibilidad sigue siendo una preocupación grave. La demanda supera a la oferta en muchas zonas de Mallorca, en particular en los pueblos más codiciados y las áreas costeras populares entre compradores foráneos.

Qué implica para los extranjeros en Mallorca

Para compradores y inquilinos internacionales, el mensaje es claro: no hay planes inmediatos de control de precios de la vivienda a nivel autonómico.

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Aunque municipios como Esporles – u otros como Artà – puedan aprobar mociones simbólicas para llamar la atención sobre el problema, la competencia real en política de vivienda recae en el Govern balear. Y su enfoque actual se centra en incrementar la oferta, no en restringir los precios.

Ello podría traducirse en futuros cambios normativos o incentivos al desarrollo, más no en congelaciones de alquileres ni valores máximos de propiedad.

Para los residentes extranjeros ya establecidos en la isla, esto significa que el mercado probablemente seguirá regido por la demanda. El fuerte interés internacional por Mallorca, unido a un parque de viviendas limitado, mantiene una presión alcista sobre los precios.

Quienes planeen instalarse deberán presupuestar con cautela e investigar a fondo zonas concretas. Si bien el debate político en torno a la asequibilidad gana intensidad, la posición del gobierno autonómico sugiere que una intervención drástica en el mercado inmobiliario es improbable a corto plazo.

Por ahora, el panorama inmobiliario mallorquín sigue moldeado por las fuerzas del mercado – no por controles de precios.

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