El futuro del turismo: Ojalá pudiéramos creerlo

La presidenta Marga Prohens ha estado en Bruselas. El martes intervino ante el Comité Europeo de las Regiones. El liderazgo turístico, observó, “ya no puede medirse únicamente en cifras, puesto que tener más visitantes, más camas hoteleras o más vuelos ya no es sinónimo de éxito”. ¡Aleluya!

Alguien no obsesionado con los números y con batir récords año tras año. No es que siempre fuera así. ¿Dónde estaba ella en 2023 cuando 1,3 millones de turistas adicionales fueron motivo de preocupación, y no de jactancia por los registros? La conversión damascena ocurrió la primavera siguiente.

Carreteras colapsadas y los naturales protestando en Canarias trajeron la horrorizada comprensión de que toda la palabrería sobre la sostenibilidad se va al traste si se añaden otros 900.000 turistas; como así iba a ser en 2024.

Y así, la presidenta informó al comité, cuyos miembros difícilmente conocerían a fondo la realidad de estas islas, sobre el “proceso participativo sin precedentes… abierto a toda la ciudadanía, para transformar nuestro modelo hacia la sostenibilidad y el bienestar de nuestros residentes”. Hmm. “Hasta ahora,” continuó, “hemos permitido que el turismo moldee nuestros destinos”. Es hora de “definir el turismo que deseamos”. Sí, y es algo con lo que la mayoría estamos de acuerdo. Pero hasta la fecha hemos visto poquísimas pruebas de ello.

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