Uno de los hitos más queridos de Nerja, la cruz de la cima del Pico del Cielo, ha sido restituida triunfalmente a su legítimo lugar tras un acto vandálico que conmocionó a la población. El sábado 3 de enero, un dedicado grupo de 35 voluntarios, excursionistas apasionados, corredores de montaña y entusiastas del deporte local, llevó a cabo una exigente operación para reparar y reerguir la estructura, apenas unos días después de que fuera derribada en vísperas de Nochebuena.
La cruz, instalada originalmente en 1971, se alza a 1.508 metros dentro del Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama, a solo 6 kilómetros en línea recta de Nerja. Ofreciendo unas vistas panorámicas impresionantes de las costas de Málaga y Granada, la cumbre representa una de las rutas de senderismo más exigentes y a la vez populares de Nerja, con un desnivel positivo de más de 1.200 metros a lo largo de aproximadamente diez kilómetros desde las proximidades de la famosa Cueva de Nerja.
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El acto vandálico, descubierto el 24 de diciembre, generó una gran indignación entre los residentes locales. El Ayuntamiento de Nerja, encabezado por el alcalde José Alberto Armijo, condenó inmediatamente el incidente y se comprometió a restaurar el emblema, describiéndolo como “un símbolo del Pico del Cielo y un referente del patrimonio natural, turístico y paisajístico del pueblo”.
La rápida respuesta comunitaria fue coordinada por grupos como Kapurro’s Team-Entrenamientos y los Voluntarios del Club de Montaña La Gineta de Nerja, contando con la participación de María Narváez, gerente de XBike Nerja, quien transportó a pie, por la ardua senda, pesados materiales, herramientas, cemento, arena, agua y armaduras metálicas.
En la cima, el equipo retiró los escombros, reforzó la base con una nueva estructura de hierro y hormigón, e izó cuidadosamente la cruz hasta su posición. En un gesto emotivo, cada participante depositó una piedra en el lugar, simbolizando su contribución personal a devolverle la “vida”.
Los presentes describieron el momento del izado como emocionante, compartiéndose “escalofríos y algunas lágrimas” entre el grupo, seguido de minutos de contemplación silenciosa del paisaje restaurado.
Narváez afirmó que la cumbre “no tiene sentido sin la cruz”, una tradición que espera que hereden sus hijos y nietos.
Devolviendo la cruz a su lugar.
Crédito: Club Deportivo Playas de Torre del Mar FB
Aunque aún quedan pendientes la pintura y la reinstalación de los espejos tradicionales para devolverle plenamente su clásica silueta contra el cielo nerjeño, la rápida restauración subraya el profundo vínculo entre la comunidad y sus montañas. Los líderes locales y los participantes recalcan la necesidad de un comportamiento responsable para proteger este patrimonio común, con la esperanza de que los visitante eviten prácticas arriesgadas como subirse a la estructura para tomar fotografías.
Como expresó un voluntario: “Si vuelve a suceder, volveremos a subir. Mientras haya gente que ame estas montañas, siempre habrá alguien dispuesto a recolocarla.”