“Necesitamos Groenlandia, sin duda, para nuestra seguridad,” declaró Trump. Crédito: Casa Blanca
La tajante declaración de Donald Trump —“Necesitamos Groenlandia”— ha vuelto a enviar ondas de choque por Europa, reviviendo viejas inquietudes sobre las intenciones de EE.UU. hacia la estratégica isla ártica. El comentario, realizado durante una entrevista el 4 de enero con *The Atlantic*, llega en un momento de gran sensibilidad, tras las polémicas acciones de Washington en Venezuela, y refuerza el temor de que el derecho internacional esté cediendo ante la pura política de poder.
De Venezuela al Ártico
Diplomáticos europeos reconocen en privado que la operación estadounidense en Venezuela, que culminó con la captura de Nicolás Maduro, ha alterado percepciones en Bruselas y otras capitales. Si Washington está dispuesto a actuar unilateralmente en Latinoamérica, muchos se preguntan si Groenlandia podría ser la siguiente. La insistencia de Trump en que la isla es esencial para la seguridad de EE.UU. ha dado urgencia renovada a esos temores.
“Necesitamos Groenlandia para nuestra seguridad”
“Necesitamos Groenlandia, sin duda, para nuestra seguridad,” afirmó Trump, subrayando que su interés por la isla no es meramente retórico. Aunque previamente ha señalado la actividad china y rusa en aguas árticas, la crudeza de la afirmación ha alarmado a líderes europeos, que la interpretan como un desafío directo a las normas y alianzas establecidas.
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Dinamarca responde con una firmeza inusual
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, reaccionó con rapidez y contundencia. En un comunicado de tono severo, rechazó cualquier sugerencia de que la isla pudiera ser tomada por Washington. “Estados Unidos no tiene derecho a anexionarse ninguna parte del Reino de Dinamarca,” dijo, enfatizando que Groenlandia, al igual que las Islas Feroe y la Dinamarca continental, no está en venta.
Las redes sociales avivan la tensión
La situación escaló aún más tras una provocativa publicación en X de Katie Miller, figura prominente del movimiento *Make America Great Again*. Compartió una imagen de Groenlandia cubierta por la bandera estadounidense, con la sola palabra “pronto”. Dada su cercanía al círculo íntimo de Trump, la publicación fue ampliamente interpretada como algo más que un chiste de mal gusto.
Por qué el mensaje importaba
Miller no es una voz marginal. Anteriormente fue subsecretaria de prensa del Departamento de Seguridad Nacional y está casada con Stephen Miller, uno de los asesores más influyentes de Trump. Para los funcionarios europeos, la publicación reforzó la sensación de que la idea de absorber Groenlandia en Estados Unidos sigue viva dentro del establishment republicano.
Groenlandia replica
Desde Nuuk, el primer ministro groenlandés Jens-Frederik Nielsen buscó calmar los ánimos al tiempo que defendía con firmeza el estatus de la isla. “Nuestro país no está en venta, y nuestro futuro no será decidido por publicaciones en redes sociales,” escribió. Subrayó que las relaciones entre naciones deben basarse en el respeto y el derecho internacional, no en gestos simbólicos.
Recordatorios diplomáticos desde Washington
El embajador de Dinamarca en Estados Unidos, Jesper Moller Sorensen, emitió lo que describió como un “amistoso recordatorio” de que ambos países son aliados cercanos en la OTAN. Destacó el aumento del gasto danés en defensa en el Ártico y el Atlántico Norte, subrayando el compromiso de Copenhague con la seguridad compartida.
Una isla de valor estratégico incalculable
La importancia de Groenlandia radica tanto en su geografía como en sus recursos. Como la mayor isla del mundo no clasificada como continente, ocupa una posición crucial entre América del Norte y Europa. También es rica en tierras raras, vitales para tecnologías modernas y sistemas de defensa. EE.UU. ya opera allí la base militar de Pituffik, elemento clave de su red de defensa antimisiles.
Expertos urgen a Europa a tomar en serio a Trump
Analistas de seguridad advierten que las palabras de Trump no deben desecharse como fanfarronadas. Anna Wieslander, del Atlantic Council, sostiene que, sumada a sus ambiciones más amplias en el hemisferio occidental, la retórica sobre Groenlandia representa un riesgo estratégico genuino que Europa debe enfrentar.
Poco margen de maniobra
Entre bastidores, funcionarios de la UE admiten que la gran dependencia europea de Estados Unidos en materia de seguridad deja a Europa con pocas opciones. Una fuente de alto rango describió la idea de una intervención estadounidense en Groenlandia como “ya no inimaginable”, una cruda evaluación de cuánto se ha erosionado la confianza.
Una inquietante evaluación de inteligencia
La ansiedad se refleja en la propia comunidad de inteligencia danesa. Un reciente informe identifica a Estados Unidos como un riesgo potencial para la seguridad, advirtiendo que Washington recurre cada vez más a la presión económica —y ya no descarta la fuerza militar— incluso contra aliados.
Una advertencia que Europa no puede ignorar
La simple frase de Trump —“Necesitamos Groenlandia”— tiene ahora un peso enorme. Para los líderes europeos, no es solo un comentario, sino una advertencia de que la isla ártica permanecerá firmemente en la mira de Washington, poniendo a prueba alianzas y redefiniendo el equilibrio de poder en el Norte.