La inversión extranjera directa (IED) ha sido un pilar crucial de la economía china desde su apertura, atrayendo billones de dólares y ayudando a impulsar su ascenso como la “fábrica del mundo”. Sin embargo, la inversión directa en el exterior (IDE) se ha expandido rápidamente en las últimas dos décadas, transformando al país en un gran exportador de capital.
Hoy en día, las inversiones chinas en el exterior superan a las entradas de capital, y el país se ha posicionado consistentemente entre los tres mayores inversores globales en los años recientes.
En este análisis, examinamos los motores detrás del ascenso de China como exportador de capital, cómo ha evolucionado su modelo de inversión exterior y qué podría significar esto para la internacionalización del yuan.
¿Qué impulsa el crecimiento de la IDE china?
Las inversiones chinas en el exterior han aumentado de manera constante en los últimos años, creciendo un 8.4% interanual hasta alcanzar 192,200 millones de dólares estadounidenses en 2024. A medida que el crecimiento doméstico se ralentisa y el entorno comercial se vuelve mas incierto, las empresas chinas han llevado la IDE cerca de los máximos históricos vistos en 2016.
Según un informe de Moody’s Ratings de junio, es probable que esta tendencia continúe en los próximos años, ya que las empresas buscan diversificar sus fuentes de ingresos ante la débil demanda interna y las intensas guerras de precios en casa.
Los autores del informe dijeron que un mayor apoyo político –incluyendo ayuda financiera, subsidios fiscales y servicios de asesoría– también se espera que impulse las salidas de capital. Añadieron que es probable que las inversiones se dirijan a mercados emergentes ante las incertidumbres comerciales.
Por ejemplo, la inversión china en el sudeste asiático aumentó un 36.8% en 2024 – concentrándose principalmente en manufactura–, de acuerdo con el último boletín estadístico del gobierno. Esto ha ayudado a las empresas a aprovechar los crecientes mercados domésticos de la región y cubrirse contra los vientos contrarios externos de la guerra comercial entre EE.UU. y China.
Pekín ha señalado que mantendrá este enfoque hacia el exterior. En su cuarto pleno de octubre de 2025, que estableció el tono de la política económica para los próximos cinco años, el Comité Central del Partido Comunista prometió salvaguardar el sistema comercial multilateral y expandir la cooperación de inversión bilateral, reforzando la IDE como una prioridad estratégica junto con la atracción de IED.