“¡Benditos sus pequeños calcetines de algodón!” No es una respuesta que uno esperaría tener hacia ningún habitante de Poniente, la tierra de la sangrienta, violenta, incestuosa y a menudo depravada serie Juego de Tronos. Pero los entrañables protagonistas de la última derivación de la franquicia, *Un Caballero de los Siete Reinos*, la invitan.
Sus nombres, como en las novelas cortas de **George R.R. Martin** en las que se basa la serie, son Dunk – diminutivo de Ser Duncan el Alto – y Egg. Dunk (Peter Claffey, un ex jugador de rugby irlandés convenientemente alto) era escudero de un caballero errante – no noble –, Ser Arlan de Pennytree, quien tomó al chico bajo su protección pero nunca llegó a armarlo caballero antes de morir. Lo primero que vemos es a Dunk enterrando a su mentor y tomando sus armas contra el mar de problemas que está a punto de engulfirlo. Dunk es un alma simple (muy simple, dirían algunos) y se lanza a encontrar un señor al cual servir como caballero errante.
Por suerte, una de sus primeras paradas es una taberna que lo pone en la órbita del calvo, etéreo e inteligente niño Egg (Dexter Sol Ansell). Egg se ofrece como su escudero (“Pareces el que más me necesita”) y así, el desvalido y su cachorro parten por los caminos secundarios de Poniente, 100 años antes de GoT, hacia un torneo que podría darle a Dunk la victoria y el mentor que necesita.
En términos de la franquicia de *Juego de Tronos*, *Un Caballero de los Siete Reinos* es una bagatela. Mientras que *La Casa del Dragón* nació de un deseo de cambiar la marea del enfado de los fans, esta nueva propuesta parece algo muy distinto.
Uno de los puntos de diferencia más obvios es que, mientras GoT quemaba trama a gran velocidad, en *Un Caballero…* ocurre muy poco en cada episodio. Estamos aquí por la amistad que florece entre caballero y escudero, y por un nivel de inversión emocional en la pareja que hubiera sido una tontería aplicar a cualquier personaje de GoT.
No es exactamente material para principiantes –hay mucho lenguaje vulgar, torturas inventivas y algo de desnudo frontal masculino que… plantea preguntas–. Pero es una propuesta muchísimo más suave que *Juego de Tronos* o *La Casa del Dragón*. En lugar de penes cercenados, tenemos a Dunk golpeándose con los dinteles. Es mucho más tranquilo. Y no hay Ramsay Bolton, excepto en vuestras pesadillas.
Lo cual hace preguntarse: ¿para quién es? No para niños, que podrían encariñarse con este cuento. No para fans del fantasy épico sedientos de *Canción de Hielo y Fuego*. Y aunque aborda preguntas mayores, no profundiza lo suficiente como para atraer a una gran audiencia no fanática.
Pero quizás el punto sea que no va a incendiar el mundo, ni dentro ni fuera de la serie. El mundo real ya es demasiado parecido a Poniente como para soportar más. La tierra de la violencia legendaria es ahora nuestro espacio seguro. Todos somos Dunk, solo esperando protección de algo tan frágil como un Egg.
*Un Caballero de los Siete Reinos* se emitió en Sky Atlantic y está en Now en el Reino Unido; en EE.UU. en HBO; en Australia en Max.”