El 3 de noviembre del año pasado, The Prince William Pub, cuya dirección lo sitúa en Palmanova y no en Magaluf, se vió obligado a cerrar “debido a circunstancias ajenas a nuestra voluntad”. Dichas circunstancias fueron la demolición del colindante Hotel Teix.
Cuando comenzaron los trabajos de demolición el 7 de noviembre, la presidenta Prohens declaró: “Este es un día que seguramente será recordado durante muchos años, por una transformación innegable de Peguera y Magaluf, Calviá, y de todas las Islas Baleares”. También se procedía a demoler el Hostal Colón en Peguera, siendo la razón de ambas demoliciones la revitalización de los resorts de Calviá.
Para los propietarios de The Prince William, la demolición no ha traído más que inquietud. En la página de Facebook del pub el 21 de febrero, un comunicado explicaba que el edificio era municipal pero que ellos (Álex Crespo y familia) tenían un contrato vitalicio “que nos proteje”. El local ha funcionado desde 1982, y ha sido un establecimiento de apertura anual.
El comunicado proseguía: “En los últimos tiempos, hemos enfrentado una presión continua para aceptar una oferta de compra y abandonar el local. No lo hemos hecho. Este bar no es solo un negocio; es una vida de trabajo, historia, comunidad y un hogar para muchos de vosotros. Desde que dijimos ‘no’, la presión ha sido constante y extremadamente difícil de soportar.”
Álex Crespo afirma: “No puedo abrir. Tengo personal y clientes habituales que me preguntan constantemente por ello. Solo pedimos poder trabajar; nos están asfixiando”. Han realizado un estudio económico para determinar la indemnización que consideran que les debe el Ayuntamiento de Calviá. Crespo añade que el consistorio había prometido que no tendrían que pagar el alquiler y que, efectivamente, les indemnizarían por no poder abrir. Se ha pagado el alquiler de la segunda quincena de febrero, pero desde el primero de marzo seguirán sin poder abrir. Son diez empleados, que han seguido cobrando a pesar de llevar el cerrado el local.
Los aseos fueron tapiados y reconstruidos, obras para las que existía licencia municipal (y se abonaron los cargos correspondientes), pero aun así se suspendió la licencia de actividad del establecimiento. El martes 3 de marzo está prevista la vista del recurso contra dicha suspensión en el Tribunal Superior de Justicia de Baleares. Los propietarios esperan que el tribunal conceda medidas cautelares que levanten los impedimentos para reabrir, al menos mientras dure el litigio.