Dónde y cuándo poder verlo

Desde finales de enero y durante buena parte de febrero, los campos de Mallorca se cubren con un manto blanco y rosado al florecer los almendros, atrayendo tanto a visitantes como a locales. Este espectáculo natural, que transforma el paisaje rural, se ha adelantado este año en las zonas próximas a Palma.

Expertos del Institut de Recerca i Formació Agroalimentària i Pesquera de les Illes Balears (IRFAP), adscrito a la Conselleria de Agricultura, atribuyen este adelanto a condiciones meteorológicas concretas. “Parece estar relacionado con una acumulación temprana de frío invernal”, señala el instituto. Los árboles completaron antes de lo previsto las horas de frío necesarias para romper la dormancia, y los días más cálidos subsiguientes precipitaron una floración más precoz.

La introducción generalizada del almendro en Mallorca se remonta a finales del siglo XIX, cuando la devastadora plaga de filoxera obligó a los viticultores a arrancar los viñedos. Este cambio agrícola propició que las plantaciones de almendros sustituyeran a las vides, aprovechando el clima y suelo mediterráneos. Hoy, la almendra balear se comercializa como “Ametlla de Mallorca”, una marca que desde 2014 cuenta con la Indicación Geográfica Protegida (IGP) europea. Esta certificación garantiza su origen y cualidades distintivas, diferenciándola en los mercados nacional e internacional.

Los mejores lugares para disfrutar de la floración

La isla ofrece numerosos enclaves para observar la floración, destacando ciertas áreas por su denso cultivo y valor paisajístico. La Serra de Tramuntana, Patrimonio de la Humanidad desde 2010, brinda fondos montañosos inigualables. Pueblos como Valldemossa, Sóller o Deià ofrecen magníficas oportunidades de contemplación en entornos montañosos de gran belleza. La estampa de los almendros en flor contra el paisaje de la sierra es un motivo fotográfico muy recurrente cada año.

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En la zona centro-oeste de Mallorca, partiendo desde Palma, las almendras rodean poblaciones como Marrachí, Bunyola, Consell, Santa María, Sencelles, Inca, Lloseta, Selva y Moscari. Se recomienda explorar las carreteras secundarias de estos municipios para descubrir los campos de cultivo. La zona de Llucmajor alberga también numerosas plantaciones aptas para recorridos en coche con paradas para fotografiar, lejos de las aglomeraciones. Igualmente, la ruta entre Santa Ponça y Es Capdellá cuenta con varias plantaciones que pueden apreciarse desde la carretera.

Dentro de la propia Palma, varios puntos permiten disfrutar de la floración del almendro de manera accesible. En Es Secar de la Real, detrás del monasterio, hay un extenso campo de acceso público. En Son Espanyol, aparcando en el Parc Bit, se accede fácilmente a campos aledaños sin necesidad de largas caminatas. Desde Son Sardina, miradores estratégicos permiten avistar numerosos ejemplares en flor, siendo una opción práctica para quienes dispongan de poco tiempo pero deseen disfrutar del espectáculo sin salir del núcleo urbano.

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