Al menos 12 personas murieron en ataques aéreos israelíes en el valle del Bekaa, en el este de Líbano, según dijo un gobernador regional.
Siete sirios, incluida una familia de cinco, y tres libaneses fallecieron cuando el área de Wadi Faara fue golpeada, escribió en X el gobernador de Baalbek-Hermel, Bachir Khodr. Las otras dos muertes ocurieron en Shmustar.
El ejército israelí afirmó que atacó varios complejos militares del grupo armado Hezbolá, incluidos campamentos de entrenamiento vinculados a su fuerza de élite Radwan.
Estos fueron los ataques más mortíferos desde que un alto el fuego puso fin a un año de enfrentamientos entre Israel y Hezbolá, incluyendo dos meses de guerra total que dejaron al grupo severamente debilitado.
Hezbolá no ha comentado aún sobre los ataques, aunque su canal Al-Manar dijo que constituyen violaciones tanto del alto el fuego como de la soberanía libanesa.
El portavoz en árabe de las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF), el teniente coronel Avichay Adraee, declaró en X que los ataques del martes impactaron varios objetivos de Hezbolá.
"Como parte de los ataques, se objetivoaron complejos militares de la Fuerza Radwan, donde se identificaron operativos terroristas y almacenes con equipamiento bélico usado por Hezbolá", dijo Adraee.
La Fuerza Radwan es la unidad de comandos de élite de Hezbolá.
Las IDF afirmaron en un comunicado en inglés que en septiembre de 2024 mataron a los comandantes de la Fuerza Radwan, cuando lanzaron una campaña aérea contra Hezbolá e invadieron el sur del Líbano, y que desde entonce la unidad ha estado "trabajando para recuperar sus capacidades".
Las IDF aseguraron que el almacenamiento de armas y actividades militares de Hezbolá en el valle del Bekaa son una "flagrante violación de los acuerdos entre Israel y Líbano y una amenaza futura para el Estado de Israel".
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, dijo que los ataques envían "un mensaje claro" a Hezbolá y al gobierno libanés, subrayando que Israel está preparado para "responder con máxima fuerza ante cualquier intento de reconstruir" las capacidades militares de Hezbolá.
La base del acuerdo de alto el fuego entre los gobiernos israelí y libanés, mediado por EEUU en noviembre, fue la implementación total de la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU, que puso fin a la última guerra en 2006.
Hezbolá debía retirar sus fuerzas al norte del río Litani—a unos 30 km de la frontera con Israel—, dejando solo al ejército libanés y a los cascos azules autorizados para operar con armas en la zona.
Israel debía retirar completamente sus tropas de Líbano, pero mantiene presencia militar en cinco puntos del sur que considera estratégicos.
El acuerdo también señaló que la resolución reafirmó llamados previos del Consejo de Seguridad para el "desarme de todos los grupos armados" en Líbano.