España se erige como un país ejemplar de progreso acelerado en la superación de la brecha entre hombres y mujeres, transitando desde una sociedad anclada en la subyugación histórica hasta una que abandera la igualdad.
No obstante, a medida que avanza 2026, los residuos de actitudes anacrónicas y realidades crudas, como las disparidades económicas y la violencia, nos recuerdan que el camino hacia la verdadera paridad entre sexos dista mucho de haber concluido. España ha realizado avances colosales en igualdad de género, al tiempo que revela la labor urgente que queda por delante para borrar los últimos vestigios de una época pasada donde la mujer era con demasiada frecuencia considerada ciudadana de segunda.
Avances colosales en la igualdad entre hombres y mujeres
España ha logrado progresos notables en igualdad de género, posicionándose como líder en la Unión Europea. Según el último Índice del Instituto Europeo de la Igualdad de Género (EIGE) de 2025, España obtiene una puntuación de 70.9 sobre 100, alcanzando el cuarto puesto en la UE. Esto supone un gran aumento de 13.2 puntos desde 2015 y 5.2 puntos desde 2020, impulsado principalmente por avances en el reparto del poder político y económico entre hombres y mujeres.
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Esfuerzos políticos concertados han impulsado este progreso, incluyendo cuotas obligatorias para garantizar al menos un 40% de mujeres en los órganos de decisión de grandes empresas y listas electorales equilibradas para los partidos políticos. La Ley de Igualdad en la Representación, aprobada a finales de 2025, exige además un 40% de mujeres en los cargos del Consejo de Ministros. Con motivo del Día Internacional de la Mujer de 2026, el gobierno lanzó campañas como “Mujeres de alto valor” para celebrar estos avances feministas y combatir estereotipos, enfatizando así la igualdad real en la vida cotidiana.
Estas medidas han empoderado a las mujeres en el liderazgo, cerrando brechas que antaño definían una España más patriarcal y fomentando una sociedad donde hombres y mujeres comparten el poder de manera más equitativa.
Persistentes brechas económicas que obstaculizan la plena paridad
A pesar de estos triunfos, España lidia con desigualdades económicas que hacen eco de la subyugación femenina en épocas pasadas. La brecha salarial de género sigue siendo una barrera tenaz; las mujeres aún perciben de media ingresos inferiores, debido a factores como el trabajo a tiempo parcial, la segregación ocupacional y la asunción desproporcionada de responsabilidades de cuidados. Métricas ajustadas muestran una brecha del 12-13%, pero las cifras no ajustadas pueden alcanzar el 25-27% en regiones como Andalucía o sectores concretos.
Ecos del pasado: las actitudes de los hombres jóvenes revelan un largo camino por delante
Una corriente subterránea preocupante en el panorama de la igualdad en España es la persistencia de visiones tradicionales entre las generaciones más jóvenes, lo que evidencia que el cambio cultural va a la zaga del legal. Un estudio global de Ipsos y el Global Institute for Women’s Leadership del King’s College London revela que casi uno de cada tres (31%) hombres de la Generación Z en los países encuestados, incluida España, cree que una esposa debe obedecer siempre a su marido. Asimismo, un 33% opina que el esposo debería tener la última palabra en decisiones importantes, y un 24% está de acuerdo en que una mujer no debe parecer demasiado independiente.
Estas actitudes son más prevalentes en hombres jóvenes que en generaciones mayores; los hombres de la Gen Z tienen el doble de probabilidades que los Baby Boomers de mantener tales opiniones. En contraste, solo un 18% de las mujeres de la Gen Z está de acuerdo con la noción de obediencia, mostrando una división entre sexos. Este resurgir de roles tradicionales evoca la época pretérita de subyugación femenina en España, donde la independencia estaba desaconsejada e incluso prohibida durante los años de Franco, y subraya la necesidad de un esfuerzo social genuino para el cambio.
El legado mortal: la violencia contra la mujer sigue entre nosotros
Mientras España avanza en igualdad de género, la trágica realidad de la violencia contra las mujeres sirve como un crudo recordatorio de una subyugación no resuelta. En 2025, 46 mujeres fueron asesinadas por sus parejas o exparejas hombres en actos de violencia de género, cifra que supone la más baja desde que se iniciaron los registros en 2003 pero que sigue siendo excesiva. En lo que va de 2026, a principios de marzo, la cifra ha ascendido a 12, incluyendo el trágico asesinato de la ciudadana británica Victoria Hart en Alhaurín el Grande a finales de enero, lo que supone un preocupante incremento que ha alarmado a las defensoras de los derechos de la mujer. Estas cifras ponen de manifesto la necesidad urgente de protecciones más firmes y un cambio cultural para eliminar las últimas y lúgubres sombras de una era en la que la vida de las mujeres estaba con demasiada frecuencia en riesgo.
El sábado 7 de marzo tendrá lugar una jornada de homenaje a Victoria Hart y recaudación de fondos para sus tres hijos en el Lauro Golf Club de Alhaurín. A lo largo del fin de semana, habrá eventos y manifestaciones a lo largo y ancho de España como muestra de fuerza por la situación de las mujeres que buscan paridad de derechos; eventos que acogerán calurosamente también a los hombres, como gesto de solidaridad.