Las Escuelas Públicas de Edmonton contrataron a once profesores el verano pasado para ayudar al distrito escolar a revisar e identificar libros sexualmente explícitos que el gobierno de Alberta quería retirar de los estantes, según documentos obtenidos recientemente por CBC News.
Los profesores fueron contratados para que el distrito escolar pudiera cumplir con una orden ministerial emitida en julio por el Ministerio de Educación de Alberta, para retirar material sexualmente explícito de las bibliotecas escolares.
Una lista de libros distribuida internamente, que CBC News obtuvo a finales de agosto, incluía títulos como *El cuento de la criada* y *Un mundo feliz*. La lista fue criticada por la primera ministra de Alberta, Danielle Smith, quien acusó al distrito escolar de cumplimiento “malintencionado”.
Esa orden fue actualizada en septiembre para prohibir obras que contengan imágenes explícitas de actos sexuales.
Ahora, documentos obtenidos por CBC News de las Escuelas Públicas de Edmonton mediante una solicitud de acceso a la información muestran las acciones tomadas por el distrito para cumplir la orden ministerial.
Las 329 páginas de registros revelan que once profesores fueron contratados para revisar libros en un proyecto que comenzó el 28 de julio y terminó el 22 de agosto. No todos trabajaron las cuatro semanas completas.
El distrito escolar declinó una solicitud de entrevista en cámara.
Respondiendo a preguntas de CBC News, la portavoz de las Escuelas Públicas de Edmonton, Kim Smith, dijo por correo electrónico que el proyecto de verano costó al distrito 43,000 dólares.
Trabajo de verano
Los once profesores eran de varias escuelas del distrito, según los documentos. La descripción del trabajo indicaba que debían tener formación en inglés, literatura comparada, biblioteconomía o algo similar.
Una presentación sobre el proyecto decía que los libros seleccionados para revisión incluían: títulos que probablemente contenían relaciones románticas y/o contenido sexual escritos para adolescentes y adultos; los títulos más prestados en escuelas secundarias; y libros que ganaron el Premio Young Reader’s Choice.
Los documentos detallaban que los profesores debían revisar 500 libros. Cada revisión debía incluir detalles sobre por qué el libro estaba en la biblioteca, si había sido cuestionado antes, y fragmentos si tenía contenido sexual.
También se requería una justificación escrita que hiciera referencia a los puntos de la orden ministerial para cada título.
Se necesitaba un mínimo de tres profesores para llegar a un consenso sobre cómo clasificar un libro: sin contenido sexual, contenido explícito o contenido sexual no explícito. Los documentos señalaban que las decisiones normalmente involucraban entre siete y once profesores.
La urgencia por completar la tarea antes de la fecha límite impuesta por la provincia era evidente.
En un correo del 16 de julio de 2025, un supervisor enfatizó la necesidad de terminar el trabajo.
“Enfrentamos plazos muy ajustados, con una fecha límite del 1 de octubre de 2025 y la necesidad de completar un trabajo significativo antes de que reinicien las clases… Este trabajo es ahora nuestra prioridad principal”, dice el correo.
Smith dijo que se usó un método similar para revisar cada título y cumplir con la orden ministerial actualizada.
“Un grupo más pequeño de educadores, cerca de tres empleados que trabajan en la oficina central, revisaron libros para cumplir con los nuevos estandáres provinciales. El personal no registró las horas requeridas y el trabajo continuará”, dijo Smith en un correo.
Polémica sobre la primera lista
La controversia alrededor de la lista inicial, que incluyó comentarios directos de la aclamada autora canadiense Margaret Atwood, finalmente llevó a una pausa de la orden ministerial original. Fue revisada en otoño, limitando su alcance a retirar libros que contengan imagenes de actos sexuales.
Los libros con descripciones escritas de actos sexuales pueden permanecer en las escuelas.
La fecha límite para el cumplimiento era el 5 de enero.
Desde entonces, algunos distritos escolares han dicho cuántos libros retiraron, pero se han negado a identificar los títulos. EPSB había dicho previamente que tenía una lista provisional de 34 libros para retirar.
Al preguntarle qué pasa con los libros retirados, Smith dijo que el distrito no ha desechado ninguno y que las escuelas pueden almacenarlos de diferentes formas, como en un depósito.
CBC News preguntó al ministro de Educación de Alberta, Demetrios Nicolaides, si los documentos recién publicados afectaban su apoyo a los comentarios de la premier sobre el “cumplimiento malintencionado” y si estaba conforme con los costos incurridos por el distrito escolar.
Nicolaides no estuvo disponible para una entrevista, pero en una declaración dijo que un miembro de la junta le había contado que usaron inteligencia artificial para crear una lista corta.
“Parece que les está costando hacerlo bien”, dijo Nicolaides en la declaración.
“Hemos sido claros desde el principio: esta política trata de proteger a los niños de imágenes explícitas de abuso sexual infantil, uso de juguetes sexuales, penetración, masturbación y otras imágenes inapropiadas para su edad. Nada más.”
El ministro añadió que corresponde a las juntas escolares decidir qué hacer con los libros una vez retirados.