Situado en el corazón de Mallorca, entre la llanura central y la Serra de Tramuntana, Alaró se erige como un municipio extraordinario de aproximadamente 6.000 habitantes. Esta localidad histórica, distinguida por su castillo medieval y su papel pionero como el primer pueblo electrificado de la isla, brinda a los visitantes una visión auténtica del rico legado mallorquín.
El casco histórico de la villa presenta estrechas calles empedradas y casas tradicionales de piedra que epitoman la arquitectura mallorquina. Cada sábado, la Plaça de la Vila se transforma en un bullicioso mercado donde locales y visitantes se reúnen para adquirir productos regionales, vinos locales y artesanía, manteniendo una centenaria tradición comercial.
Coronando el legado histórico del pueblo se alza el imponente Castell d’Alaró, una fortaleza medieval situada en la cima de una montaña que ofrece vistas panorámicas de la isla. Este Bien de Interés Cultural no solo representa un hito arquitectónico, sino que también simboliza la resistencia y la libertad del pueblo mallorquín.
El historiador local Manuel García señala que “la electrificación de Alaró a finales del siglo XIX revolucionó la economía local, beneficiando especialmente a la próspera industria del calzado”. La torre de la antigua central eléctrica, ahora protegida como Bien de Interés Cultural, se erige como testimonio de este avance pionero.
Ubicado a los pies de la Serra de Tramuntana, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, Alaró sirve como base ideal para entusiastas del senderismo y el ciclismo. El paisaje circundante cuenta con ancestrales bosques de encinas, bancales tradicionales de piedra en seco y vistas panorámicas que abarcan gran parte de la isla.
La geógrafa Catalina Rosselló observa que “Alaró ejemplifica perfectamente el equilibrio entre preservar la identidad local y adoptar influencias globales”. Esta diversidad cultural se refleja en la escena gastronómica del pueblo, donde los establecimientos tradicionales coexisten con locales de restauración contemporáneos.
La villa mantiene su herencia cultural mediante celebraciones anuales que incluyen la fiesta de Sant Roc en agosto y la romería al castillo el Día de Mayo. Estos eventos, profundamente arraigados en la tradición local, atraen tanto a residentes como a visitantes ávidos de experimentar costumbres mallorquinas auténticas.
A partir de 2025, Alaró se enfoca en el desarrollo turístico sostenible, ofertando alojamientos boutique en casas tradiconales restauradas. Este enfoque proporciona una alternativa al turismo masivo mientras preserva el carácter auténtico del pueblo.
Las actividades en Alaró abarcan desde excursiones al castillo y exploración del Camí del Raiguer hasta visitas a talleres artesanales y degustación de la cocina local. El mercado sabatino sigue siendo un punto culminante, ofreciendo a los visitantes una experiencia inmersiva en la vida local y los productos regionales.