El chiringuito Son Moll, una estructura de larga trayectoria en esta célebre playa de Capdepera, será derribado antes del inicio de la temporada estival. El ayuntamiento de Capdepera está acatando la instrucción del Ministerio para la Transición Ecológica de desmantelar la construcción fija existente y planea instalar un nuevo establecimiento desmontable en el presente año.
En la sesión plenaria ordinaria del jueves 12 de marzo, se aprobó una modificación crediticia de 48.398 euros para sufragar los gastos de demolición. La alcaldesa, Núria García, declaró: “Se ha encargado el proyecto de demolición y se han consignado fondos para su ejecución. Tras los trámites pertinentes, la derribo avanzará sin dilación”. De no surgir contratiempos, la actuación se prevé para abril.
Según fuentes ministeriales, la actual edificación se encuentra en el dominio público marítimo-terrestre y opera bajo una concesión antigua, caducada hace años e inrenovable. En 2009 se firmaron las actas de reversión, y el Consistorio asumió el compromiso de eliminar el inmueble. El proceso ha requerido de un largo itinerario administrativo hasta alcanzar esta fase.
Denuncia y actuaciones oficiales
El Grup Ornitològic Balear (GOB) interpuso una denuncia el 9 de agosto de 2024, alegando una “explotación ilegal” del chiringuito e instó a la Demarcación de Costas a clausurar la actividad no autorizada.
Tras esta denuncia, el Ministerio requirió formalmente al ayuntamiento de Capdepera para que ejecutase la orden de demolición. En diciembre de 2025, la corporación municipal se comprometió a proseguir con los trámites necesarios y a efectuar el desmantelamiento de la construcción.
Proyecto para una nueva instalación temporal
La alcaldesa explicó que la intención es sustituir la estructura demolida por un nuevo kiosco desmontable en el mismo emplazamiento. “Paralelamente a la demolición, se ha solicitado la autorización para una instalación temporal, que será gestionada por el mismo concesionario según lo establecido en el pliego de condiciones”, añadió García.
En octubre de 2025, el GOB reiteró que la actividad no había cesado pese a las denuncias previas y que no se había recibido respuesta oficial alguna. También señaló que el 11 de junio de 2024 se otorgaron autorizaciones estacionales para seis playas, sin que el kiosco de Son Moll figurase en la relación. Los ecologistas subrayaron que “aunque el ayuntamiento carecía de autorización para funcionar, procedió a licitar y adjudicar el contrato”. Tras años de inacción, la demolición finalmente se llevará a cabo.