Hace dos semanas, South Park estrenó su temporada 27 con uno de sus capítulos más atrevidos y furiosos. La serie, siempre polémica, enfureció al gobierno actual de EE.UU. por su cruda parodia de Donald Trump como un dictador mezquino y con un… problema de tamaño, y también por la cobardía de Paramount al ceder ante él.
Los creadores, Matt Stone y Trey Parker, recibieron críticas no solo de sus fans conservadores (gran parte de su audiencia), sino incluso de la Casa Blanca, que los llamó "hipócritas e irrelevantes". Irónico, porque acaban de firmar un contrato con Paramount por cinco temporadas más y derechos de streaming, valorado en $1.500 millones.
La tensión solo aumentó desde entonces. El programa publicó imágenes del próximo episodio, burlándose no solo de Trump, sino también de sus aliados mediáticos. Personas como Charlie Kirk (activista de derecha) y el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) compartieron esas imágenes en X, este último "agradeciendo" a South Park por "ayudar en su reclutamiento". La serie respondió: *"¿Entonces SÍ somos relevantes? #comeunaboladedcks".
El nuevo episodio, "Got a Nut", viene con todo. Y sí, cumple las expectativas.
La historia principal sigue a Eric Cartman, furioso porque su compañero Clyde se volvió famoso como podcaster racista, provocando a minorías en videos virales ("ESTUDIANTE ‘WOKE’ DESTRUIDO"). Claro, a Cartman no le importan las víctimas… solo le enoja que Clyde le robó su estilo y triunfa. Así que copia el peinado ridículo de Kirk, "debate" con universitarias y se autoproclama "maestro del debate".
La otra trama muestra a Mr. Mackey, el consejero escolar, perdiendo su trabajo por recortes. Desesperado, se une a Inmigración (ICE), trabajando bajo las órdenes de Kristi Noem (secretaria del DHS). Junto a un grupo de matones incompetentes, realiza redadas violentas en conciertos de Dora la Exploradora y hasta en las puertas del cielo, deteniendo a cualquiera que sea "marrón" ("¡Si es marrón, va abajo!").
Ambas historias se unen cuando Clyde y Mackey son premiados con un viaje a Mar-a-Lago, retratado como una versión bizarra y decadente de Fantasy Island, con Trump y JD Vance como anfitriones. La imagen de Trump pateando a un Vance enano (con su cara inflada como en los memes) es tan absurda como graciosa.
Aunque Vance sale peor parado, el verdadero odio es para Noem, mostrada como una asesina de cachorros (¡incluyendo a Krypto, el perro de Superman!) con un rostro lleno de Botox a punto de derretirse.
Como siempre en South Park, los personajes aprenden su lección. Mackey lo resume: "Si haces algo en lo que no crees solo por dinero, acabarás triste… y con más deudas, ¿m’kay?".
El problema del episodio es que sugiere que los seguidores de Trump actúan solo por interés, cuando muchos realmente creen en su retórica. Pero, claro, no se puede esperar que 22 minutos de *South Park* expliquen todo su distopía.
Aún quedan 48 episodios por venir… y seguramente más ira de Trump y sus fans, que nunca pueden ignorar el bait**.