El mensaje que conecta generaciones
Una joven de 21 años desliza el dedo por su feed de redes sociales, saltándose videos hasta encontrar una publicación de un creador de contenido sobre cómo la terapia cambió su vida. Una señora de 68 años toma su café matutino leyendo un artículo sobre la depresión y la recuperación en la revista AARP. Ambas mujeres reciben el mismo mensaje: la ayuda está disponible y funciona, pero cada una llega a el de manera completamente distinta.
Ese momento refleja una realidad que muchos comunicadores de salud pasan por alto: la crisis de salud mental afecta a todas las generaciones, pero la forma en que las personas se relacionan con este contenido está profundamente marcada por la edad, la experiencia y la cultura.
La importancia de la perspectiva generacional
Los problemas de salud mental no entienden de demografía. Según datos recientes, una de cada cinco personas adultas en los Estados Unidos vive con una condición de salud mental diagnosticable, y más de la mitad nunca reciben tratamiento. Entre los adolescentes, casi un 40% reporta sentimientos persistentes de tristeza o desesperanza. Sin embargo, la forma de hablar del bienestar mental y, lo que es más crucial, a quiénes se escucha, varía dramaticamente según la generación.
La Generación Z y los Millennials suelen discutir el tema de forma abierta, usando los espacios digitales como una tabla de salvación. Comparten consejos para sobrellevarlo, defienden la terapia y normalizan el buscar apoyo. La Generación X y los Baby Boomers crecieron en una época donde la vulnerabilidad se percibía como debilidad. Su enfoque tiende a ser más personal y basado en la confianza, recurriendo frecuentemente a médicos, líderes religiosos o familiares en busca de orientación.
Es decir, el mensaje de “no estás solo/a” resuena de manera diferente dependiendo de quién lo comunique y cómo se comparta.
El mensajero importa tanto como el mensaje
En el márketing sanitario, a menudo se confunde el alcance con la relevancia. Un mensaje que conecta con una madre Millennial en Instagram quizás nunca llegue a una abuela Boomer que confía en su médico de cabecera para informarse. Un podcast sobre el agotamiento laboral puede hablarle a los profesionales de la Generación X, pero no alcanzar a un público más joven que prefiere contenido visual y fácil de digerir.
La diferencia no reside solo en la preferencia de plataforma, sino también en el tono, la confianza y el mensajero. La Generación Z responde a sus pares que comparten con apertura. Los Boomers confían en la autoridad institucional y las opiniones expertas. Los Millennials valoran las narrativas con las que pueden identificarse, que vinculan la salud mental con el equilibrio en la vida real. La Generación X busca datos, comodidad, recursos y herramientas tangibles.
Cuando los especialistas en marketing de salud reconocen estas distinciones, sus campañas hacen más que crear conciencia: construyen conexiones y generan acción.
Encontrar a las personas donde están
Conectar a través de generaciones no requiere reinventar cada mensaje. Requiere traducir una misma verdad fundamental —que la atención en salud mental funciona y está disponible— a un lenguaje y un sistema de distribución que cada generación comprenda mejor.
- Generación Z: videos de formato corto, defensa por parte de creadores, comunicación entre pares.
- Millennials: podcasts, blogs y conversaciones en redes sociales centradas en la familia y el equilibrio.
- Generación X: artículos en LinkedIn, colaboraciones con empresas, seminarios web y herramientas prácticas.
- Baby Boomers: correo directo, boletines informativos, cuñas de radio y educación impartida por clínicos.
Para los profesionales del márketing en salud mental, no se trata tanto de segmentar, sino de tener empatía. El objetivo no es dividir a las audiencias, sino encontrarlas donde están emocional, cultural y digitalmente.
El futuro de la conexión
El márketing en salud mental se encuentra en la intersección entre la ciencia, la narrativa y el cambio social. La oportunidad para la innovación radica en comprender cómo cada generación escucha, aprende y lidera la conversación.
Ya sea que alguien encuentre esperanza en un podcast, en la consulta de su médico o en una publicación que rompe estigmas, el mensaje sigue siendo el mismo: la ayuda funciona, y todos merecen escucharlo de una manera que esté destinada a ellos.
Foto: Malte Mueller, Getty Images
Mari Considine es Directora de Marketing y Comunicaciones en Acenda Integrated Health, donde lidera la estrategia de marca, marketing, comunicaciones y participación. Con más de 25 años de experiencia en el sector sanitario y en liderazgo, se centra en conectar el trabajo con propósito con la participación significativa de la audiencia. Mari también es profesora adjunta de gestión en St. Francis College, impartiendo cursos de posgrado en marketing, finanzas y liderazgo. Como conferenciante habitual a nivel nacional, comparte sus perspectivas sobre comunicación interna, cultura de marca y engagement generacional en congresos por todo el país.
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