Crítica de ‘Wuthering Heights’ de Charli XCX: Himnos amorosos y atonales que brillan con luz propia

En los catálogos de artistas de rock y pop, las bandas sonoras de películas suelen parecer lanzamientos secundarios. Por cada obra maestra como *Shaft* o *Superfly*, hay un montón de álbumes que tienen pinta de ser un proyecto paralelo. Sin duda era halagador que te lo pidieran – ¿a quién no le gusta sentirse un polímata? – pero los resultados están condenados a languidecer en las notas a pie de página, junto a los recopilatorios de caras B y descartes, donde solo los fans más acérrimos pasan mucho tiempo.

La portada de *Wuthering Heights*. Fotografía: Jaap Buitendijk/AP

Pero el lanzamiento de *House*, el primer sencillo de la banda sonora de Charli xcx para *Cumbres Borrascosas*, dejó claro que su autora vió la versión de Emily Brontë de Emerald Fennell como una oportunidad para reiniciarse. En *Brat*, de 2024, hizo un álbum que podías llamar “definitorio de una era” sin avergonzarte: si un disco impacta en una campaña presidencial estadounidense y su título acaba como adjetivo en el diccionario Collins, sin duda define una era.

Pero Charli ha pasado el último año declarando dicha era terminada – algo muy inteligente, mejor lanzar un disco que defina una era que uno que defina una carrera – y claramente vió la oportunidad de trabajar para una película ambientada en los páramos salvajes y ventosos del Yorkshire del siglo XIX como su chance para pasar página. Como señaló con ironía, el romance fatal de Catherine y Heathcliff transcurre “sin un cigarrillo o unas gafas de sol a la vista”.

Ciertamente, oscura, gótica (con g minúscula) y con influencia de Nine Inch Nails, *House* no se parece en casi nada a la música de *Brat*. El impacto de John Cale en el tema parece ir más allá de su voz invitada: hay ecos obvios de Velvet Underground en sus cuerdas persistentes y fragmentos de *feedback*. El resto de la banda sonora no es una desviación tan drástica – sus voces con Auto-Tune y su multitud de melodías pop inteligentes la marcan inmediatamente como obra de Charli – pero *House* tampoco se siente como una anomalía radical en el álbum.

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Charli xcx: *House* ft John Cale – vídeo

Su estética musical – y de hecho, la influencia de Cale – se entrelaza en las demás canciones. Zumbidos ominosos socavan regularmente los temas, como en *Wall of Sound* o *Eyes of the World*, esta última una colaboración destacada con la cantante estadounidense Sky Ferreira. Las cuerdas dominan el sonido, creando fricción con los sintetizadores y cajas de ritmos. Frecuentemente suenan ásperas y disruptivas – *Dying for You* une la dinámica de un *breakdown* de rave con cuerdas a veces atonales; incluso la melodia europop de *My Reminder* se disloca de repente por un torrente discordante. Cuando no lo son, como en la estacato *Seeing Things*, no es difícil sugerir que llevan un dejo del magistral pop barroco y gélido de Cale, *Paris 1919*. En otro lado, en *Funny Mouth*, vuelven a aparecer las baterías de metal industrial de *House*.

Atonal, disruptivo, industrial: a pesar de todo, *Cumbres Borrascosas* no es un álbum que vaya a alienar a la base de fans de Charli, quienes, para ser justos, ya han respondido a los desafíos auditivos de *House* reproduciéndolo 10 millones de veces y creando memes sin parar con su estribillo digno de película de terror. La composición es fantástica en general – claramente no cree que explorar los límites de su sonido sea razón para abandonar su inteligencia pop – y además, funciona como un álbum completamente independiente de la película que debe acompañar.

Hay un arco narrativo en las canciones que no requiere conocer la trama de *Cumbres Borrascosas*: podrías leerlas como la documentación del auge, caída y secuelas emocionales de una relación tóxica y con toques BDSM – “empuja mi cara contra la piedra… pon la cuerda entre mis dientes… por favor frota la sal en mis heridas”, canta en *Out of Myself* – que podría estar ocurriendo en el Basingstoke actual tanto como en las colinas ventosas del West Riding del siglo XIX.

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Algo que *Cumbres Borrascosas* sí comparte con *Brat* es una sensación de audaz seguridad en sí misma. Podrías, si quisieras, describir su contenido como experimental (sin duda lo es para los estándares pop actuales, que no suelen apostar tanto por la atonalidad disruptiva o monólogos de leyendas octogenarias del *art-rock*) pero no hay nada tentativo en ello. Además, su confianza nunca parece fuera de lugar. “Mi nombre está en la portada, pero ¿es un álbum de Charli xcx?”, escribió su autora en un extenso post de Substack. “No lo sé, ni me importa averiguarlo”. Definitivamente lo es: *Cumbres Borrascosas* se siente mucho más que un proyecto paralelo, o una nota a pie de página.

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