Después de su película “Bonus Track”, Julia Jackman presenta esta fábula fantástica queer. Tiene una buena dosis de sinceridad junto a la energía de “romantasy” y los preciosos vestuarios de la diseñadora Susie Coulthard. Jackman adaptó la novela gráfica del mismo nombre de Isabel Greenberg, publicada en 2016, y se inspiró en general en Scheherazade y Las mil y una noches. También creo que se inspiró en Julie Dash, Peter Greenaway y quizás en la teatralidad de Las cien y una noches de Agnès Varda. Protagonizada por Emma Corrin y Maika Monroe, con Nicholas Galitzine y Amir El-Masry en papeles secundarios. Charli xcx hace una aparición, y también hay un pequeño cameo intrigante de la crítica Sophie Monks Kaufman. El resultado es una película agradable, un poco mágica pero inesperadamente sutil, aunque el nivel meta de la narración a veces tiene para mí el efecto desconcertante de frenar y disipar la tan importante energía narrativa.
Nos encontramos en un mundo medieval de cuento creado por el dios Birdman (Richard E Grant). O mejor dicho, un mundo imaginado originalmente como una utopía de igualdad de género por su hija Kiddo (Safia Oakley-Green), pero luego estropeado por Birdman en un ataque de misógino. En este lugar, las mujeres no tienen permitido leer ni escribir, pero sí contar historias, y es esta habilidad lo que distingue a la sirvienta Hero (Corrin), quien atiende a la tímida y melancólica noble Cherry (Monroe) y se ha convertido en su mejor amiga íntima.
El esposo grosero de Cherry, Jerome (El-Masry), no ha podido dejarla embarazada y le molesta la afirmación de su amigo mujeriego Manfred (Galitzine) de que podría seducirla si se lo propusiera. Entonces, Jerome lo desafía a hacerlo como una apuesta durante los próximos cien días, mientras él se va “por negocios”. Se convierte en la tarea de Hero distraer a Manfred con historias superb, tan cautivadoras que lo hechizarán, molestarán y confundirán, alejándolo de sus impulsos. Pero, ¿serán las motivaciones de Jerome más complejas de lo que parecen?
El Manfred de Galitzine es un personaje presumido y pesado que llama a Hero “una mujer de muchos talentos” de manera condescendiente, aunque esta no es precisamente la forma en que la no binaria Corrin retrata al personaje. Sin embargo, él logra algo casi como una simpatía tipo “la bella y la bestia” mientras persigue a Cherry, pero es Hero quien tiene una mayor conexión con el corazón inocente de Cherry, no solo con la narrativa sino con juegos de roles eróticos, demostrando lo que Cherry podría esperar de un verdadero pretendiente enamorado. El género, la sexualidad, el estatus y el poder están todos en flujo aquí, un efecto juguetón que sin embargo se retira cuando llegamos a la seriedad sacrificial. Es un dulce cuento que flota conscientemente de sí mismo fuera de la pantalla.
Cien Noches de Hero se proyectó en el Festival de Cine de Londres.