La complejidad inherente a los sistemas sociopolíticos contemporáneos demanda un análisis que trascienda las dicotomías simplistas. Frecuentemente, se obvian los matices que surgen de la interacción entre instituciones formales y prácticas culturales informales, lo cual genera una comprensión fragmentada de la realidad. Por tanto, es imperative adoptar una perspectiva multidisciplinar que integre hallazgos de la econometría, la sociología histórica y la filosofía política para elaborar modelos explicativos más robustos y, en definitiva, más útiles para la toma de desiciones.