Mientras España llora la muerte de al menos 39 personas el domingo por la noche, tras la colisión de dos trenes cerca de la ciudad andaluza de Córdoba, analizamos cómo ocurrió el insólito accidente y cuáles son las posibles causas que barajan los expertos.
El descarrilamiento de un tren Iryo al paso por el municipio cordobés de Adamuz, y su posterior impacto con un convoy de Renfe, ha dejado un mínimo de 39 fallecidos y alrededor de 150 heridos.
No obstante, los servicios de emergencia han advertido que es muy probable que aumenten tanto el número de víctimas mortales como el de personas que requieran atención médica.
Las causas del siniestro se desconocen por ahora, pero las autoridades han aportado algunos datos.
Esto es lo que sabemos, de momento, sobre la peor tragedia ferroviaria en España en los últimos 13 años.
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¿Cómo fue la colisión entre los dos trenes?
El ministro de Transportes de España, Óscar Puente, ha señalado que se trata de un accidente “muy extraño” por el lugar y las circunstancias.
El suceso anómalo provocó que los tres últimos vagones del tren Iryo (6, 7 y 8) descarrilaran y se deslizaran sobre la vía contigua, destinada al sentido contrario.
Momentos después (aún no se ha establecido cuántos segundos), pasó el tren Renfe Alvia y colisionó frontalmente con los vagones del Iryo que bloqueaban la via.
Puente declaró que “el impacto fue terrible, lo que provocó que los dos primeros coches del tren de Renfe salieran despedidos”.
Estos transportaban 37 pasajeros en el primer vagón y 16 en el segundo.
Los dos coches se desprendieron del resto del convoy y cayeron por un talud de cuatro metros antes de estrellarse.
El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, explicó que estos vagones quedaron en un estado muy deteriorado, “un amasijo de metal”, lo que complicó las labores de rescate.
Hasta el momento, emergencias ha confirmado 39 personas fallecidas, 24 heridos graves, 128 heridos leves y 239 pasajeros de los dos trenes que no sufrieron daños físicos.
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¿Qué pudo causar el accidente?
La investigación está en curso sin que se haya identificado una causa clara aún.
La línea acababa de ser modernizada con una inversión de 700 millones de euros, lo que hace improbable que un mal mantenimiento sea la causa.
Esta renovación implicó el reemplazo y refuerzo de los desvíos, traviesas y catenaria, y la migración del sistema de señalización: prácticamente una reforma integral.
El cambio de sistema va del LZB al ERTMS 2, que es el estandarizado en el resto de la red ferroviaria española y europea.
La línea en cuestión es la más antigua de alta velocidad en España, inaugurada con los trenes AVE en 1992.
Tampoco se contempla, en principio, que el tren Iryo circulase a una velocidad excesiva.
El responsable de la Asociación de Ingenieros de Caminos, José Trigueros, indicó a RTVE que un tren no puede exceder la velocidad reglamentaria, pues “el sistema de seguridad no se lo permitiría”.
¿Pudo ser entonces un objeto en la vía? Se considera poco probable, ya que cuando los balizos detectan un obstáculo en la catenaria, el tren “se detiene automáticamente”.
Queda el propio tren descarrilado. Fue inspeccionado por última vez el jueves, cuatro días antes del accidente, según la operadora Iryo.
Iryo añadió que el tren, fabricado en 2022, “se desvió a la vía adyacente por razones aún desconocidas”.
Los expertos estudian ahora la posibilidad de que el siniestro se debiera a un fallo técnico.
En una posterior entrevista en la Cadena Ser, Trigueros apuntó que la causa probable podría ser una “fatalidad” técnica que impidió a los sistemas de seguridad actuar para evitar la colisión.
“Por las imágenes, parece que el tren que iba hacia Huelva estaba demasiado cerca cuando descarrilaron los vagones del otro tren, lo que impidió que los sistemas de seguridad actuasen y que el Alvia frenase al ver el objeto en la via.”
En otras palabras, el Iryo se salió de la vía justo cuando el Renfe pasaba por la contigua, lo que quizá no dio tiempo al sistema de seguridad a reaccionar.
¿Dónde ocurrió exactamente el accidente?
En un tramo recto de la línea cercano al pueblo de Adamuz, a las afueras de Córdoba. Esto ha sorprendido a los expertos, pues los descarrilamientos son más habituales en curvas, como en el caso del accidente de 2013 en Galicia, que costó 80 vidas.
Sin embargo, según fuentes ferroviarias consultadas por la Cadena Ser, el siniestro se produjo en un punto de cruce y apartado que permite a los trenes dejar espacio entre sí, posibilitando los adelantamientos.