Cómo actuar legalmente ante malos olores en mi edificio en España

¿Qué sucede si tus vecinos provocan un hedor insoportable en tu comunidad de propietarios? Quizás cocinan alimentos de olores muy intensos, tienen mascotas malolientes o algún otro fétido aroma emana de su vivienda. Descubre lo que estipula la legislación española al respecto.

Dado que la mayoría de la población en España reside en bloques de pisos, en lugar de viviendas unifamiliares o chalets, los conflictos vecinales son frecuentes.

Lo habitual son problemas de ruidos, ya sea por fiestas hasta altas horas, un perro que ladra durante interminables horas, pero los olores también pueden constituir un grave inconveniente.

Por lo general, los olores impregnan los núcleos de los edificios, como patios o huecos de escalera, pues es común dejar las ventanas abiertas durante la cocción. También hay quienes fuman en las escaleras o pasean a sus mascotas por ellas, dejando a su paso desagradables efluvios.

No es extraño llegar a casa a mediodía y ascender por la escalera envuelto en el característico aroma a sardinas asadas.

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Un problema aún mayor, no obstante, se presenta cuando el olor penetra en el interior de tu hogar, algo que también puede ocurrir. Esto se debe a que la conducción de la campana extractora está interconectada en todo el edificio, y todos los extractores de las cocinas vierten a ese mismo conducto general.

Aunque los extractores son eficaces, al estar todo el edificio conectado, pueden aspirar olores de otras viviendas y estos filtrarse a través del propio aparato en tu cocina.

Además, los edificios en España suelen tener una aislamiento deficiente, especialmente en las zonas más cálidas, al estar diseñados para el calor. Lamentablemente, esto implica que los olores a veces migren de un piso a otro, como el humo del cigarrillo de un vecino.

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Entonces, ¿qué se puede hacer realmente ante estos olores y qué dice la ley al respecto?

El primer paso, por supuesto, es hablar con el vecino e intentar resolver el problema de manera amistosa. Es probable que no sea consciente de que sus olores le afectan tanto.

Podría acceder, por ejemplo, a no fumar en el rellano o hacerlo solo en su balcón, o tal vez comprometerse a no cocinar con tanta frecuencia platos de aroma tan potente, como el pescado.

Claro está, resulta muy difícil hacer cumplir estos acuerdos y pueden requerirse varias conversaciones o recordatorios. Tras varios avisos verbales, convendría enviar un correo electrónico o mensaje para dejar constancia de la situación y de que se ha abordado el problema con ellos.

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Si el problema persiste, quizá haya que recurrir a otras medidas.

En España, la Ley de Propiedad Horizontal regula las normas en los edificios y los conflictos entre vecinos.

En el caso de los olores molestos, estos quedan recogidos en el artículo 7.2 de dicha ley, que aborda las actividades peligrosas, nocivas, molestas, insalubres o ilícitas.

Estipula lo siguiente:

“El propietario y el ocupante del piso o local no podrán realizar en él actividades prohibidas en los estatutos, que resulten dañosas para la finca, o que contravengan las disposiciones generales sobre actividades molestas, insalubres, nocivas, peligrosas o ilícitas.”

Los olores desagradables, desde luego, se consideran molestos y algunos, como el humo, pueden además ser nocivos para la salud.

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La ley añade que el presidente de la comunidad de propietarios podrá requerir a cualquier propietario u ocupante que cese inmediatamente dichas actividades e iniciar las acciones legales pertinentes.

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Esto significa que el siguiente paso, de continuar el problema, sería dirigirse al presidente de la comunidad y ponerle al corriente de lo sucedido.

Si el infractor persiste, el presidente podrá convocar una junta y obtener la autorización del resto para iniciar un procedimiento judicial.

Esto se materializaría en una demanda ordinaria, interpuesta contra el propietario y, en su caso, contra el ocupante de la vivienda si está alquilada.

Evidentemente, esto solo es probable que ocurra si el olor afecta a todos o a varios vecinos. Puede ser difícil lograr una mayoría aprobatoria si solo usted resulta afectado. La situación se complica igualmente si el presidente de la comunidad es el infractor. En ese caso, necesitará el apoyo de otros propietarios.

Si se logra interponer la demanda y se tiene éxito, una orden judicial debería obligar a su vecino a cesar en la emisión de esos olores problemáticos.

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