Cinco personas han fallecido y una más permanece en paradero desconocido tras el derrumbe de una pasarela de madera en el sendero costero de la playa de El Bocal, en Santander, al norte de España. El colapso precipitó a un grupo de paseantes, que al parecer incluía a un profesor y varios alumnos, sobre las rocas y al mar.
El accidente ocurrió el martes 3 de marzo alrededor de las 16:30 horas, cuando la estructura cedió súbitamente mientras siete personas la cruzaban. Todos cayeron varios metros sobre la costa rocosa y al agua que hay bajo la pasarela.
Los servicios de emergencia acudieron al lugar tras la alerta dada por testigos, desplegando un operativo de rescate a gran escala con bomberos, policía y efectivos de Salvamento Marítimo. Una persona fue extraída viva del agua, pero otras cinco murieron a consecuencia de la caída. Otra persona sigue sin ser localizada mientras continúan las labores de búsqueda.
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Las autoridades confirmaron que una de las víctimas fue rescatada inicialmente y trasladada en estado crítico al hospital, pero falleció posteriormente a causa de las gravísimas heridas, lo que elevó el número de muertos a cinco. Aún no se han confirmado oficialmente las identidades de los afectados, aunque fuentes periodísticas españolas señalan que en el grupo se encontraban un docente y varios escolares que se hallaban en la zona en el momento del hundimiento.
La pasarela costera se desploma sin previo aviso
La pasarela de madera formaba parte de un popular sendero costero que conecta la playa de El Bocal con el Instituto Español de Oceanografía en las afueras de Santander. Esta ruta es frecuentada por excursionistas que exploran la abrupta línea de costa del norte español.
Según las primeras declaraciones oficiales, la estructura colapsó de manera repentina cuando el grupo la transitaba, aunque todavía no se ha determinado la causa exacta. Los investigadores ya examinan los restos de la pasarela para dilucidar los motivos del fallo estructural.
Los informes preliminares apuntan a que el puente pertenecía a una red de pasarelas elevadas de madera instalada hace más de una década a lo largo de los acantilados. Estos caminos se diseñaron para permitir el acceso de los visitantes a zonas pintorescas del litoral, a la vez que se protegía el entorno natural circundante.
Las autoridades locales han acordonado la zona mientras los equipos de rescate prosiguen la búsqueda del desaparecido y los peritos inspeccionan el lugar. El suceso ha conmocionado a residentes y visitantes de una región conocida por su espectacular costa y sus rutas de senderismo.
Unos setenta efectivos de emergencias participaron en la operación, trabajando en la escarpada costa y en las aguas bajo la estructura derrumbada. También se desplegaron helicópteros y equipos de rescate especializados como parte del dispositivo de búsqueda.
La tragedia ha reavivado el debate sobre la seguridad y el mantenimiento del envejecido patrimonio de infraestructuras costeras. Los responsables han anunciado que una investigación exhaustiva determinará si problemas estructurales, las condiciones meteorológicas u otros factores contribuyeron a la catástrofe.
Los operativos de búsqueda se prolongaron hasta la noche, con los equipos trabajando en un terreno difícil a lo largo de la orilla para localizar a la persona desaparecida y recuperar a las víctimas de la zona bajo la pasarela hundida.