Tres alumnas adolescentes del pequeño pueblo alicantino de Jalón, en la Marina Alta, han logrado algo que la mayoría solo puede soñar: enviar un mensaje más allá de la Tierra hacia el espacio profundo.
Carla Pérez Monserrat, Aina Galera Femenia e Inés Sendra Vinal, estudiantes del IES Josep Iborra en Jalón, ganaron un concurso científico nacional que retaba a los jóvenes a imaginar cómo la humanidad podría comunicarse con vida extraterrestre.
Su premio fue extraordinario: la oportunidad de transmitir su mensaje al espacio a través de la Agencia Espacial Europea.
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El concurso, titulado “Telegrama a un planeta”, fue organizado por el Observatorio Astronómico de la Universidad de Valencia junto con el Centro de Astronomía Espacial de la Agencia Espacial Europea (ESAC), cerca de Madrid.
Diseñando un mensaje para vida alienígena
El reto consistía en crear un pictograma en blanco y negro de apenas 73 por 73 píxeles: una minúscula imagen digital diseñada para transmitir información clave sobre la humanidad a una hipotética civilización extraterrestre.
Junto al mensaje visual, los participantes debían incluir una explicación escrita que describiera el significado de los símbolos y el razonamiento detrás de su diseño.
La propuesta de las tres estudiantes de Jalón destacó por su capacidad para comunicar ideas complejas mediante imaginería sencilla. Según los organizadores, el diseño ilustraba aspectos de la vida humana, nuestro lugar en el universo y valores clave como la convivencia, la conciencia ambiental y la importancia de proteger nuestro planeta.
El proyecto se desarrolló bajo la tutela de su profesor de física y química, Miquel Asunción Bolufer, quien ayudó a las alumnas a refinar sus ideas y preparar la entrega.
Una señal enviada a 16 años luz
Como parte del premio, las estudiantes viajaron a la instalación de comunicaciones de espacio profundo de la Agencia Espacial Europea, donde presenciaron cómo su mensaje era transmitido utilizando una de las potentes antenas del centro.
La señal fue enviada hacia el exoplaneta GJ 1002 b, situado a unos 16 años luz de la Tierra en la constelación de Cetus.
Incluso si allí existiera vida inteligente y lograra recibir el mensaje, cualquier posible respuesta tardaría décadas en llegar. Los científicos estiman que la respuesta más temprana no podría alcanzar la Tierra hasta dentro de al menos 32 años, el tiempo necesario para que la señal viaje de ida y vuelta.
Para el tranquilo pueblo de Jalón, conocido por sus viñedos y mercados semanales, este logro ha generado un gran orgullo en toda la comunidad.
Y para las tres artífices del proyecto, su mensaje ya viaja por el espacio, llevando una pequeña instantánea de la vida en la Tierra mucho más allá de nuestro sistema solar.