Miles de pasajeros en el aeropuerto de Madrid-Barajas sufrieron retrasos considerables, con colas de hasta una hora en los controles de seguridad este martes, debido a la huelga indefinida del personal.
El principal aeropuerto de España, Madrid-Barajas, acumula ya su tercer día de caos en las operaciones este 16 de septiembre a causa de la protesta laboral del personal de seguridad.
La huelga indefinida de los empleados de la empresa Trabilisa provocó que los viajeros tuviesen que esperar hasta sesenta minutos para superar los filtros de control de equipajes, según reportó la agencia Efe.
La aerolínea de bandera, Iberia, manifestó su preocupación, si bien admitió que la situación ha mejorado ligeramente desde que el paro comenzó el pasado domingo 14 de septiembre.
Se recomienda a los usuarios que viajen desde el aeropuerto madrileño este martes acudir con suficiente antelación y facturar su equipaje de mano para agilizar el paso por seguridad.
Los tiempos de espera alcanzaron aproximadamente hora y media durante el domingo y el lunes, lo que, según Iberia, provocó que alrededor de 1.900 pasajeros perdiesen sus vuelos.
Un total de 21 de los más de 800 empleados de Trabilisa se han sumado a la huelga indefinida, denunciando la carga laboral “excesiva” en Barajas en comparación con otros aeropuertos.
Exigen incrementos salariales, compensaciones económicas y la implantación de un “plus Madrid” para todo el personal del aeropuerto.
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Los empleados de Trabilsa son los encargados de los controles de seguridad, como la revisión de equipajes, el manejo de máquinas de rayos X y la realización de cacheos manuales.
La empresa de seguridad ha solicitado al Instituto Regional de Mediación y Arbitraje de la Comunidad de Madrid que declare la huelga “ilegal y abusiva”.
Alega que el paro viola los requisitos legales y formales establecidos para el desarrollo de la actividad laboral y ha anunciado que interpondrá acciones legales contra los huelguistas.
Asimismo, añadió que la Delegación del Gobierno en la Comunidad de Madrid ha establecido unos servicios mínimos del 100%, “una decisión de suma importancia que subraya la naturaleza esencial de garantizar la seguridad en una infraestructura crítica”.
Hasta el momento, los usuarios siguen viéndose afectados por las paralizaciones. Se esperaba que para ahora se hubiese alcanzado un acuerdo, pero por el momento no parece vislumbrarse una solución.