La industria turística británica se dará cita en Magalluf para la convención anual de ABTA del 6 al 8 de octubre. La asociación ha señalado que uno de los temas principales del orden del día será la colaboración con los destinos para abordar el futuro del turismo.
Según Mark Tanzer, Director Ejecutivo de ABTA: “El turismo es una fuerza positiva con el potencial de crear y sostener empleos y negocios en los destinos, preservando el patrimonio y cimentando importantes lazos culturales. Un modelo turístico exitoso es aquel en el que los destinos son excelentes tanto para visitar como para vivir.”
Tanzer comentó al Bulletin que está sumamente ilusionado por regresar a Mallorca y, en particular, a Calviá.
“Ha sido muy alentador y gratificante escuchar los mensajes que llegan desde Magalluf indicando que los años de duro trabajo y de inversión en nuevos establecimientos y en el entorno en general están dando sus frutos. Cuestiones como el comportamiento antisocial parecen haberse solucionado, ha regresado el turismo familiar, se ha enterrado el viejo estereotipo del resort y eso ha creado muchas nuevas razones para que la gente elija Magalluf y Calviá en general. Las viejas suposiciones sobre lo que uno se iba a encontrar en Magalluf han desaparecido, lo que augura un futuro muy prometedor para el turismo en la zona. Y eso es precisamente de lo que tratará la convención de este año,” explicó.
“A diferencia de centrarnos en la situación actual del sector, el tema de este año es ‘Razones para el Optimismo’, porque vamos a utilizar esta importante convención para analizar y debatir el futuro de la industria turística y los desafíos a los que nos enfrentamos. Calviá va a proporcionar la plataforma para que la industria turística británica trace una hoja de ruta hacia adelante en un mundo donde muchas cosas están cambiando; desde la tecnología que utilizamos, como la inteligencia artificial, hasta los cambiantes hábitos de viaje y las nuevas y emergentes experiencias que desean los viajeros.
“Los viajes, como sabemos, no están exentos de desafíos. Los conflictos globales, los retos climáticos y la dinámica política han copado las noticias el último año y tienen el potencial de ensombrecer las perspectivas del sector.
“No obstante, es crucial centrarnos en cómo podemos generar aspectos positivos en el marco de algunos de estos desafíos. Existe un componente de motivación y liderazgo en encontrar el lado bueno de las cosas para ayudar a la gente en tiempos difíciles – todo lo cual aspiramos a incorporar en la convención.
“Más allá de la alegría de celebrar el hecho de viajar en sí mismo, la convención es también una de las mejores oportunidades para establecer conexiones significativas. Reúne a altos cargos –incluidos miembros de la junta directiva de ABTA–, innovadores, expertos y socios de todo el sector, todos bajo un mismo techo. Sus perspectivas, experiencia y visión añaden una profundidad real a las conversaciones, y su presencia refleja la importancia de la convención como un espacio donde las ideas pueden influir en la estrategia y moldear el futuro de nuestra industria,” afirmó.
Evidentemente, uno de los temas del orden del día es el asunto del “overtourism” o turismo excesivo.
“La frase ‘turismo excesivo’ se utiliza mucho, a menudo simplificando involuntariamente lo que en realidad es una serie de cuestiones complejas y variadas. Si bien hay temas comunes, como el acceso a la vivienda asequible, las preocupaciones específicas varían de un lugar a otro. Estamos realizando mucho trabajo en segundo plano sobre este asunto, analizando el papel que ABTA y la industria turística en general pueden desempeñar en el desarrollo de un modelo que funcione tanto para los residentes como para los turistas.
“Pero no existe una solución mágica. Necesitamos hallar un equlibrio entre las necesidades del destino y de los visitantes, y la comunidad local y sus residentes. Este es un desafío al que se enfrenta la industria en destinos de todo el mundo, no solo en Mallorca.
“El turismo es vital para la economía local, en toda la cadena de suministro. Es un gran creador de empleo y seguridad para las familias, pero hay que tener en cuenta otros factores, como el bienestar de la comunidad local y de los residentes que viven en los destinos todo el año y tienen que desarrollar su vida cotidiana. Es un poco como un taburete de tres patas. No podemos salirnos siempre con la nuestra, así que se trata de encontrar ese punto óptimo, por así decirlo.
“La industria turística en el Reino Unido es muy consciente de sus responsabilidades para ayudar a encontrar ese equilibrio y crear modelos turísticos sostenibles, especialmente de cara al futuro.
“Y una de las mejores formas de lograrlo es manteniendo un diálogo honesto entre todos los sectores de la industria. Debemos ser conscientes de las preocupaciones de la gente y de que no todo es diversión y juegos. No se trata simplemente de llenar los meses de verano de temporada alta, necesitamos impulsar más el turismo de temporada media, los meses de abril y mayo, septiembre y octubre. Y me complace ver que las reservas desde el Reino Unido para destinos como Mallorca durante esos meses este año han sido y son sólidas.
“Además, debemos intentar suavizar la retórica sobre el turismo excesivo, comprender las raíces del problema y ver dónde podemos ayudar como industria.
“Y algunas de las medidas que se están tomando pueden mejorar la situación para los residentes locales sin menoscabar el disfrute de los visitantes.
“Sí, la gente en el Reino Unido es consciente de las protestas, pero este año hubo muchas menos que el anterior y puedo decir honestamente que, por lo que hemos visto, no han tenido un impacto en las reservas.
“Lo que hemos constatado es que cada vez más británicos son más conscientes de los problemas y están deseosos de mostrar su apoyo a la economía local, siendo más responsables cuando están de vacaciones. El aumento del costo de la vida nos afecta a todos, así que es algo de lo que todos somos conscientes, tanto en casa durante nuestra vida diaria como cuando nos vamos de vacaciones. Eso se ha traducido en un cambio de comportamiento en resorts como Magalluf. Los visitantes han visto el gran esfuerzo que se ha realizado para ofrecerles una experiencia de mayor calidad, y lo aprecian y respetan,” dijo Tanzer.
No obstante, también quiso subrayar que el éxito turístico no debería basarse en las llegadas a los aeropuertos internacionales. “No es una cuestión de números. Se trata de la relación calidad-precio y del tiempo que la gente pasa en el resort.
“Como ya dije, cada vez más británicos viajan fuera del período de temporada alta y eso se debe a numerosas razones que discutiremos en la convención. Puede ser por su presupuesto, el clima, el deseo de viajar cuando los destinos están menos masificados o la búsqueda de experiencias que no están disponibles o no son adecuadas durante los meses de verano, como el golf y el ciclismo.
“En uno de los vuelos que tomé hacia Mallorca este año, estaba rodeado de ciclistas. Creo que era el único no ciclista en el avión y me hizo pensar que debería aficionarme al ciclismo. Este es un mercado en crecimiento con un enorme potencial y que se está volviendo cada vez más importante para el turismo de temporada baja,” comentó.
“Por lo tanto, simplemente programar más y más vuelos a destinos como Mallorca no es la respuesta sostenible, porque la gente se subirá a los aviones suponiendo que encontrará alojamiento al llegar. Volar y encontrar, por así decirlo, y esta es una de las razones de las protestas que hemos visto sobre la escasez y el precio de la vivienda, por ejemplo.
“Los viajes organizados proporcionan un control del mercado. La industria conoce el número de camas disponibles y puede operar dentro de ese límite, pero cuando el mercado privado se abre, como en los alquileres, entonces –como hemos visto– es cuando la situación puede descontrolarse y provocar una reacción.
“Pero hay muchas luces a lo largo del camino y Calviá es un ejemplo perfecto de ello. Ha demostrado ser consciente del impacto social del turismo, así como de los beneficios que aporta, mientras realiza los cambios necesarios para alcanzar un equilibrio. La gran pregunta es qué tipo de retorno quiere un destino del turismo, y Calviá es un buen ejemplo de cómo encontrar las respuestas y actuar en consecuencia.
“No todo se reduce al precio, sino a la relación calidad-precio, y si la gente lo disfruta o recibe un poco más, entonces volverá, como los británicos siempre lo han hecho y lo harán a Mallorca,” recalcó.