El ex primer ministro de Georgia, Irakli Garibashvili, ha comparecido ante un tribunal acusado de lavado de dinero a gran escala. Esto representa un giro sorprendente para uno de los aliados más leales del multimillonario Bidzina Ivanishvili, quien es considerado ampliamente como el líder *de facto del país.
Los fiscales dijeron que, cuando su casa fue allanada por investigadores a principios de este mes, se descubrieron 6.5 millones de dólares en efectivo.
Garibashvili, de 43 años, fue primer ministro en dos ocasiones durante los años de Ivanishvili: primero del 2013 al 2015 y luego otra vez desde el 2021 hasta enero del año pasado.
Ahora ha declarado ser culpable de los cargos de corrupción, que podrían conllevar una pena de cárcel de 12 años, y se le ha concedido una fianza de un millón de laris georgianos.
Los cargos contra el ex primer ministro son los últimos de una serie de detenciones de ex funcionarios del gobierno.
Pero el caso contra Garibashvili es el primer proceso judicial contra un miembro de alto nivel de la élite gobernante de Georgia, y ocurre en medio del giro autoritario del partido en el poder alejándose de Occidente.
Mientras se desempeñaba primero como ministro de Defensa y luego como primer ministro entre 2019 y 2024, se alega que “secretamente y de manera encubierta participó en varios tipos de actividades comerciales y recibió una cantidad particularmente grande de ingresos de origen ilegal”. Se le acusa de lavar este dinero y de declarar falsamente los fondos como regalos de miembros de su familia.
Su abogado, Amiran Giguashvili, confirmó que su cliente estaba colaborando con las autoridades. “El tribunal tomó en cuenta que el señor Irakli acepta los cargos, no se esconde de la investigación y coopera”, le dijo a la BBC.
El caso de corrupción marca una caída dramática para un político que trabajó en las empresas de Ivanishvili antes de entrar en la política en 2011 como parte del partido Sueño Georgiano del multimillonario, que ha estado en el poder desde 2012. En febrero de 2014, firmó el Acuerdo de Asociación de Georgia con la Unión Europea.
Sin embargo, en los últimos años, él ha liderado el alejamiento de Georgia de la UE. Desarrolló lazos cercanos con el primer ministro húngaro Viktor Orbán y dijo que la ampliación de la OTAN fue una de las principales razones de la guerra en Ucrania.
Según el analista político georgiano Ghia Nodia, la caída del ex primer ministro refleja la desconfianza de Bidzina Ivanishvili hacia sus antiguos allegados políticos. “Ivanishvili es realmente quien dirige esto, él decidió por alguna razón que hay una especie de traición en su equipo”, dijo Nodia. “En este momento, confía en [el actual primer ministro Irakli] Kobakhidze, pero dejó de confiar en su lugarteniente más cercano, no solo Garibashvili, sino también [el ex jefe de seguridad] Liluashvili y otros”.
Mientras tanto, la turbulencia política en Georgia continúa, un año después de que Sueño Georgiano ganara unas polémicas elecciones parlamentarias que la entonces presidenta se negó a reconocer.
Ha habido protestas diarias desde que el gobierno anunció en noviembre de 2024 que detendría las negociaciones de membresía con la UE, y la mayoría de los líderes opositores están ahora en la cárcel. Nuevas leyes han apuntado a la sociedad civil y a los medios de comunicación pro-oposición, y periodistas y activistas han sido encarcelados.
“Ivanishvili parece estar bajo asedio”, dice Ghia Nodia. “Él cree en estas locas teorías de conspiración sobre un ‘estado profundo’ que dicen que Occidente quiere destruirlo a través de estas continuas protestas en Georgia”.