Budweiser y Heineken enfrentan destinos opuestos en China mientras los consumidores prefieren las marcas locales.

Las dos mayores cerveceras del mundo vivieron realidades muy diferentes en China durante el 2025. Y más que tratarse del sabor o la popularidad, el contraste parece reducirse principalmente a un cambio en los habitos de consumo del país, impulsado – en parte – por la crisis económica.

Durante ese año, Budweiser Brewing APAC, la filial asiática del gigante belga Anheuser-Busch InBev, registró su mayor caída en el crecimiento de beneficios desde 2020. Su CEO, Yanjun Chen, declaró la semana pasada: “Nuestros resultados en China en 2025 estuvieron por debajo de nuestro potencial”.

En cambio, solo un día antes, Heineken – la segunda cervecera más grande del mundo – anunció que China fue uno de los tres principales contribuyentes a su beneficio neto en 2025. Su consejero delegado, Dolf van den Brink, calificó su operación en China como “una historia de éxito absoluta”.

Gran parte de esta divergencia refleja un cambio estructural en la forma en que los consumidores chinos beben cerveza – más en casa y menos en bares y restaurantes, según analistas.

Ambas marcas se dirigen principalmente al segmento premium de cerveza en China, pero con enfoques distintos, explicó Richard Lin, analista jefe de consumo de SPDB International, un banco de inversión.

Budweiser, que entró en China en 1995, se enfocó durante años en canales como bares, pubs y restaurantes de lujo, donde los márgenes son más altos, añadió Lin. Según datos de Euromonitor, la cuota de Budweiser APAC en el mercado premium de cerveza en China era cercana al 50 por ciento en 2015.

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