SÃO PAULO (AP) — Cuando el teniente coronel Mauro Cid llegó al Supremo Tribunal de Brasil el martes para testificar contra su antiguo aliado, el exministro de Defensa, el general Walter Braga Netto, no le saludó como es costumbre en el protocolo militar.
Este gesto, fuera de lo normal, muestra cómo las Fuerzas Armadas, antes muy populares, están divididas y afectadas por escándalos mientras Brasil juzga un caso explosivo donde altos mandos militares son acusados de ayudar al expresidente Jair Bolsonaro a intentar un golpe de estado para mantenerse en el poder tras perder las elecciones.
Analistas dicen que su presencia en un tribunal civil marca un cambio histórico, pues los militares de alto rango siempre habian gozado de impunidad desde la dictadura militar que duró dos décadas.
“Poner a un coronel contra un general nivela el terreno y demuestra que, para la justicia, todos los acusados son iguales”, dijo Lucas Figueiredo, autor de libros sobre la dictadura brasileña. “La verdad prevalecerá.”
Acusaciones de golpe
Cid, exayudante de Bolsonaro que firmó un acuerdo de colaboración, ya declaró que Braga Netto participó en una reunión en noviembre de 2022 donde se discutió impedir que el actual presidente Lula da Silva asumiera el cargo.
Braga Netto, cercano a Bolsonaro, fue su jefe de gabinete y compañero de fórmula en 2022. Ahora enfrenta cargos como intento de golpe, organización criminal armada y daño al patrimonio público. El veredicto se espera para 2025.
Cid afirma que, tras la derrota de Bolsonaro, Braga Netto le dio dinero en efectivo para repartir entre simpatizantes acampados. El general lo niega y lo llama “traidor”.
El martes, el juez Alexandre de Moraes los citó a un careo, pero la sesión fue a puerta cerrada por razones de seguridad nacional.
Un funcionario del tribunal, que habló bajo anonimato, dijo que ambos mantuvieron versiones contradictorias y evitaron mirarse.
Abogados de Braga Netto afirmaron que este acusó a Cid de mentiroso. Expertos legales interpretan el careo como falta de confianza del juez en sus testimonios.
Impunidad histórica militar
Su juicio en un tribunal civil rompe con décadas de impunidad para altos mandos. En Brasil, nadie fue condenado por crímenes de la dictadura (1964-1985), a diferencia de Argentina o Chile.
El último general encarcelado fue Argemiro de Assis Brasil, en 1964, por oponerse al golpe militar. Sectores castrenses critican el juicio actual, diciendo que daña la imagen de las Fuerzas Armadas.
Los acusados intentaron ser juzgados en un tribunal militar, donde esperaban mayor simpatía, pero este rechazó el caso al considerar que no eran delitos castrenses.
Millones de brasileños han seguido el caso en la televisión, desde redadas hasta testimonios. Aun así, algunos expertos dudan que, incluso si son condenados, cumplan largas penas.
“Todos los golpistas en la historia de Brasil fueron perdonados”, recordó Fabio Victor, autor de un libro sobre militares y política. “Pero que generales sean juzgados por un intento de golpe ya es un avance.”
____
Información adicional desde Río de Janeiro.