A estas alturas, muchos ya tenemos nuestra parte favorita de la actuación de Bad Bunny en el halftime del Super Bowl. Es un espectáculo intenso y lleno de detalles que invita a verlo otra vez, aunque apenas dure 14 minutos.
Mi momento más querido llega pasados los nueve minutos, cuando aparece el cuatro puertorriqueño. Este instrumento de cuerdas tiene su propio momento de gloria, mostrado en las hábiles manos del cuatrista José Eduardo Santana, justo antes de que actúe Ricky Martin.
El año pasado pasé meses preparando un episodio del pódcast La Brega sobre nuestro instrumento nacional y por qué despierta tanto orgullo en los puertorriqueños. Pero ver al cuatro tener su momento en el Super Bowl era algo que no esperaba en esta vida. Su presencia allí plantea preguntas profundas: ¿Qué significa que una colonia tenga un instrumento nacional? ¿Podría significar que Puerto Rico es en realidad un país?
Para Bad Bunny, que defiende con orgullo la independencia de Puerto Rico y ondea la bandera azul claro asociada a esa postura, la respuesta es claramente sí. Puerto Rico es un país americano en el sentido más amplio de esa palabra: es parte de una familia más grande, una que no gira alrededor de Estados Unidos.
Está claro que Bad Bunny lleva tiempo pensando en el lugar de Puerto Rico en las Américas y en lo que significa una ciudadanía americana real. Hay una pista en su tema La Mudanza, la última canción de su álbum, donde menciona al educador e intelectual puertorriqueño Eugenio María de Hostos.
Hostos, que murió en la República Dominicana en 1903, dijo famosamente que quería ser enterrado en un Puerto Rico independiente. En La Mudanza, Bad Bunny dice que cuando ese día llegue, quiere que suene una de sus canciones. Y será la bandera azul celeste de Puerto Rico la que cubra el ataúd de Hostos.
A Hostos se le conocía como “El Gran Ciudadano de las Américas”. Benito no cantó La Mudanza esa noche, pero no pude evitar pensar en Hostos cuando lo vi decir “God Bless América” antes de enumerar los países de este hemisferio –su hemisferio– y desfilar una serie de banderas que incluían a EE.UU. en igualdad con sus vecinos. Caminó por un partido de fútbol americano, el pasatiempo más “americano”, y desafió el significado mismo de la palabra.
Para muchos de los que llevamos a Puerto Rico en el corazón, hay ciertas palabras que son imposibles de tragar. Cuando leemos una descripción de Puerto Rico como “territorio” o “mancomunidad”, sabemos que quien habla se siente incómodo con la realidad de que Puerto Rico es una colonia y EE.UU. el colonizador. “Continente” es otra palabra reveladora. ¿Continente principal para quién, exactamente? La palabra indica que Estados Unidos es el centro del mundo para quien habla, y Puerto Rico un lugar lejano que se estudia con telescopio.
El término “americano” quizás sea el peor de todos. Se aplica a todos los países del hemisferio, y sin embargo una nación, EE.UU., ha reclamado durante mucho tiempo su uso exclusivo. Quizás hayas oído el típico comentario: que los puertorriqueños merecen dignidad y respeto porque, como ciudadanos estadounidenses, son “nuestros compañeros americanos”.
Esa fue más o menos la respuesta liberal cuando los críticos conservadores dijeron que Bad Bunny no es “un artista americano” y no merecía la gloria del espectáculo del Super Bowl. Está bien, parecían decir, porque Puerto Rico es una colonia estadounidense, y los súbditos coloniales pueden estar en el Super Bowl.
Admito que a veces puede parecer pesado corregir la arrogancia de usar “americano” sólo para describir a EE.UU. ¿Quién quiere ser el aguafiestas en una redacción que recuerda a todos que América es un hemisferio entero?
Pero el domingo por la noche, Bad Bunny lo hizo con alegría. Invitó a EE.UU. a una fiesta donde no era el centro del universo –y le mostró al imperio que eso está bien. Incluso puede ser divertido.
Alana Casanova-Burgess es una periodista radicada en Nueva York y presentadora de La Brega, un pódcast bilingüe sobre la experiencia puertorriqueña.