Aviones militares estadounidenses han abandonado Andalucía tras la decisión del Gobierno español de denegar el uso de sus bases para ataques contra Irán.
Diversos sitios web de rastreo de vuelos mostraron la salida de quince aeronaves estadounidenses desde Rota y Morón, donde estaban estacionadas de forma permanente. Esto se produce después de que el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, advirtiera que dichas bases no podrían emplearse en la campaña bélica conjunta de Estados Unidos e Israel.
Las bases de Rota (Cádiz) y Morón (Sevilla), operadas conjuntamente con Estados Unidos, están bajo soberanía plena de España.
Esta medida gubernamental llega después de que altos cargos, incluidos el propio Albares y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, calificaran los bombardeos conjuntos de EE.UU. e Israel contra Irán como “injustificados” y “peligrosos”.
En su intervención en el Mobile World Congress de Barcelona el domingo, el presidente Sánchez exigió una “desescalada inmediata”, tildando el ataque de “unilateral” y de una “violación del derecho internacional”.
“Se puede estar contra un régimen odioso, como lo está toda la sociedad española con el régimen iraní, y al mismo tiempo estar en contra de una intervención militar injustificada y peligrosa que se sitúa al margen del derecho internacional”, manifestó Sánchez.
Estas declaraciones se produjeron después de que los ataques del sábado de las fuerzas conjuntas causaran la muerte del líder iraní, el ayatolá Khamenei, y de al menos 555 personas en todo el país, según la ONG iraní Media Luna Roja.
El conflicto se extendió rápidamente por Oriente Medio, con represalias de Teherán contra objetivos en Israel, Omán, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Jordania y Chipre, derribando presuntamente varios cazas estadounidenses en Kuwait.
España, junto a un reducido grupo de países de la UE como Irlanda, Suecia, Dinamarca y Eslovenia, criticó la guerra, mientras que el Reino Unido, Francia, Italia y Alemania respaldaron públicamente la acción militar contra Irán.
Según fuentes gubernamentales españolas, el conflicto ha creado una fractura entre las naciones europeas, hasta el punto de que una reunión de ministros de Exteriores de la UE se suspendió el domingo ante la imposibilidad de consensuar un comunicado conjunto.
Tras la reunión, Albares afirmó: “El papel de la Unión Europea debe ser el de pedir la desescalada, el regreso al diálogo, la relajación de tensiones, la diplomacia y la negociación, porque mediante la violencia no lograremos ni estabilidad, ni democracia, ni paz”.
Al igual que Sánchez, Albares también condenó al régimen de Teherán por la “represión brutal e inhumana contra su población”, pero añadió que la solución no podía ser una “acción militar unilateral”.
En una entrevista con Euronews, el ministro de Exteriores israelí acusó a España de “ponerse del lado de los tiranos”, tachando su política exterior de “incoherente”. Albares rechazó estas críticas calificándolas de “absurdas y ridículas”.
“España tiene una política exterior coherente y estamos siempre con la democracia”, declaró. “Y actuamos con coherencia en todas partes: en Gaza, en Oriente Medio, en Venezuela, en Groenlandia, en Ucrania. Muy pocos países en el mundo pueden decir eso”.
Por su parte, el rey Felipe VI advirtió del “evidente riesgo de escalada regional” y las “consecuencias imprevisibles” del conflicto, haciendo un llamamiento a la “máxima contención en el uso de la fuerza, el respeto a las vidas de los civiles y la búsqueda de una solución diplomática a la actual lógica de confrontación”.
No obstante, el Gobierno también recibió críticas por sus declaraciones, dado que la derecha española parece respaldar la ofensiva estadounidense-israelí.
Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular (PP), declaró: “El mundo es un lugar mejor cuando cae un tirán. En Irán, durante décadas, los ayatolás han sostenido un régimen de represión y amenaza constante. Millones de ciudadanos han sufrido persecución, encarcelamiento y muerte por defender libertades básicas”.
En una dura crítica a Sánchez, Feijóo argumentó que solo se puede estar con Washington o con los ayatolás, no con ambos y no con ninguno. “Algo va mal cuando Hamás, los hutíes y el régimen iraní aplauden a un gobierno. Eso no es defender los intereses de España, sino ponerlos en riesgo. Asumamos esa responsabilidad. Con libertad o con tiranos”.
Las fuerzas conjuntas lanzaron su ataque el 28 de febrero después de que las negociaciones con Teherán sobre su programa nuclear fracasaran la semana anterior.
El presidente estadounidense Donald Trump afirmó que no se podía “permitir” que Irán prosiguiera sus ambiciones nucleares, añadiendo que la guerra, denominada “Operación Epic Fury”, duraría al menos cuatro semanas.
Fuentes del gobierno iraní han afirmado que los bombardeos causaron centenares de víctimas civiles, incluyendo niños tras el impacto de un misil en una escuela al sur del país.
Aunque varios mandos militares iraníes también murieron en los ataques, el régimen ha respondido lanzando ofensivas contra bases estadounidenses y aliados de EE.UU. en toda la región.
Impactantes imágenes en redes sociales muestran hoteles y edificios destruidos en Dubái y Tel Aviv, así como columnas de humo elevándose desde bases estadounidenses en Qatar y Baréin.
Mientras la represalia de Irán se ampliaba, drones no tripulados alcanzaron también la base de la RAF en Acrotiri, Chipre, lo que llevó a Sir Keir Starmer a evacuar a las familas del personal militar destacado en la isla.
Posteriormente, Starmer ha anunciado que el Reino Unido apoyaría a Estados Unidos con “acción defensiva”, permitiendo a las fuerzas estadounidenses utilizar sus bases militares en Chipre, aunque el Reino Unido aún no había lanzado ataques al momento de redactar esta información.
Paralelamente, Israel inició una operación militar separada contra Hezbollah en el Líbano, con ataques en el sur del país que, según el ministerio de salud libanés, causaron 31 muertos y 149 heridos.
En Pakistán e Irak, las manifestaciones contra la campaña de bombardeos se tornaron violentas el domingo. Al menos 23 protestantes fallecieron en los enfrentamientos solo en Pakistán, incluidos 10 en Karachi tras disparos de guardias del consulado estadounidense contra manifestantes que franquearon el perímetro del edificio.
Miles de exiliados iraníes en otras partes del mundo, sin embargo, salieron a las calles a celebrar la muerte del Ayatolá, incluso en España, Estados Unidos, Italia y Alemania.
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