La calle Nuredduna de Palma, junto a la cercana Plaza de las Columnas, es descrita por los vecinos como una auténtica “pista de patinaje” cuando llueve. Esto se debe a la cantidad de accidentes y resbalones registrados sobre el pavimento mojado, el cual, según un parroquiano habitual de un bar de la zona peatonal que da acceso a las Avenidas y a la Porta de Sant Antoni, permanece peligroso incluso cuando la calle es baldeada para su limpieza.
Recientemente, el colectivo vecinal Flipau amb Pere Garau puso de relieve los peligros del pavimento en la calle Nuredduna mediante imágenes de un accidente allí ocurrido. Señalan que, dependiendo del tipo de suela o material del calzado, la superficie se vuelve especialmente resbaladiza, provocando caídas que pueden conllevar lesiones.
El problema no se limita a Nuredduna. Se han registrado quejas similares sobre aceras resbaladizas en condiciones de humedad en otras calles del centro de Palma. Una publicación en redes sociales compartida por Flipau amb Pere Garau demuestra claramente cómo la acumulación de agua crea una capa peligrosa sobre la calle, situación confirmada por numerosos testimonios y relatos de residentes.
Un caso documentado con anterioridad subraya la naturaleza prolongada de este problema. Antes de que la calle se peatonalizara, en 2024 un juzgado de Palma falló contra el Consell por los daños sufridos en 2018 por una mujer que resbaló sobre unos adoquines levantados por las raíces de un árbol cerca de las Avenidas. La indemnización que se le otorgó ascendió a 17.000 euros.
Estos peligros persistentes han suscitado dudas sobre la idoneidad de los materiales y diseños de pavimentación actuales para el calzado de uso común con lluvia, lo que señala la necesidad de un replanteamiento para mejorar la seguridad peatonal en la zona.