Aumentan las Lesiones del Tendón de Aquiles entre Atletas

El tendón de Aquiles es uno de los tejidos conectivos más importantes de los pies. Además, se trata del tendón más largo y resistente de todo el cuerpo, ya que conecta los músculos de la pantorrilla con el hueso del talón. De hecho, puede soportar hasta cuatro veces el peso corporal y permite la flexión plantar del pie —un movimiento esencial para caminar, correr y saltar.¹

No obstante, los expertos están observando un aumento en las lesiones del tendón de Aquiles en personas de todos los ámbitos. Según un reporte de CNN, no solo los atletas profesionales sufren esta lesión. Actores conocidos y personas comunes que hacen ejercicio en el gimnasio también han sufrido roturas de este tendón.² Numerosos factores están implicados en este problema, y un estudio del 2025 indica que cualquiera, incluido tú, podría estar en riesgo.

Los datos confirman que las roturas del tendón de Aquiles se están acelerando

Un estudio publicado en The Orthopaedic Journal of Sports Medicine trazó el aumento de las tasas de rotura del tendón de Aquiles en Estados Unidos. Para el análisis, los investigadores examinaron datos desde 2001 hasta 2020. En concreto, utilizaron el Sistema Nacional de Vigilancia de Lesiones Electrónico, una amplia base de datos federal diseñada para rastrear visitas a urgencias por lesiones en una muestra representativa de hospitales estadounidenses. Este enfoque permitió a los autores estimar tendencias nacionales, y no solo panoramas regionales aislados.³

• El estado actual de las lesiones del tendón de Aquiles — Durante el periodo de estudio, se registraron 235.189 visitas a urgencias por roturas tendinosas agudas primarias. Entre todas las lesiones de tendón, las roturas del tendón de Aquiles destacaron como las más comunes, representando el 38,2% de los casos. Otras lesiones incluyeron el tendón del bíceps braquial (16,2%) y el tendón rotuliano (12,7%).

• Existe una clara tendencia al alza — Los investigadores calcularon un aumento anual promedio de aproximadamente el 3% en la incidencia de roturas tendinosas durante los 20 años analizados. Curiosamente, ese incremento no se aplanó ni revirtió hacia el final —sino que continuó.

• Un desglose del riesgo por sexo — Los hombres experimentaron roturas del tendón de Aquiles con tasas mucho más altas que las mujeres, con una incidencia de 2,46 por 100.000 personas-año en hombres, en comparación con solo 0,48 en mujeres. Esto se traduce en una razón de tasas de incidencia hombre-mujer de aproximadamente 5 a 1.

• Diferencias por raza — Los pacientes negros mostraron la tasa de incidencia general más alta de roturas tendinosas, con 4,78 por 100.000 personas-año, en comparación con tasas más bajas en grupos raciales blancos y otros. El estudio no especificó una explicación para esta brecha, pero destacó que el riesgo de rotura tendinosa no se distribuye de manera uniforme en la población.

• Todos podríamos estar en riesgo — Un aumento constante de la tasa de lesiones durante 20 años apunta a factores sistémicos, y no a accidentes aislados. Esto significa que los cambios en el estilo de vida, las exigencias laborales, las tendencias en el ejercicio recreativo y factores de salud más amplios probablemente determinan la fortaleza del tendón mucho antes de que ocurra la rotura. Si esperas hasta que el dolor te obligue a ir a urgencias, el problema ya ha progresado demasiado.

Los investigadores también enfatizaron que los registros correspondían a roturas primarias agudas, no a lesiones repetidas o complicaciones de desgarros previos. Esta distinción es importante porque muestra que el aumento en las tasas de lesión no proviene únicamente de una mala recuperación —refleja una creciente vulnerabilidad en la población.

Trazando los factores detrás del riesgo de rotura del tendón de Aquiles

En un estudio publicado en el Journal of Orthopaedic Translation, los investigadores se propusieron identificar por qué las roturas del tendón de Aquiles continúan aumentando a pesar de una mayor concienciación, mejores herramientas de entrenamiento y atención médica. Los investigadores revisaron evidencia clínica sobre los factores de riesgo de rotura y las estrategias de prevención, con un enfoque específico en cómo los estilos de vida modernos afectan la salud tendinosa.⁴

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El artículo se centró en adultos con lesiones del tendón de Aquiles, tanto en poblaciones atléticas como no atléticas, reflejando así condiciones del mundo real y no solo en deportistas de élite. Los investigadores también subrayaron que las roturas afectan cada vez más a personas que hacen ejercicio recreativo, trabajan en empleos físicamente exigentes o padecen trastornos metabólicos.

Tras completar el análisis, señalaron que una rotura del tendón de Aquiles no es un evento aleatorio —sino el resultado de una sobrecarga tisular repetida combinada con un debilitamiento biológico que pasa desapercibido hasta que ocurre la falla.

• El riesgo se acumula mucho antes de que aparezca el dolor — Los investigadores explicaron que muchas personas desarrollan una degeneración tendinosa silenciosa con el tiempo, lo que significa que la estructura del tejido se debilita lentamente sin síntomas obvios. Esta condición deja al tendón vulnerable a una rotura súbita durante actividades rutinarias.

• Los cambios bruscos en los patrones de entrenamiento aumentan el riesgo — Las variaciones abruptas en la carga física son un factor principal del riesgo de rotura. Por ejemplo, incrementos repentinos en el volumen de carrera, la intensidad o los movimientos explosivos ejercen estrés sobre las fibras del tendón más rápido de lo que estas pueden repararse.

• La mecánica del pie y el tobillo también juegan un papel — Los autores describieron cómo una alineación anormal del pie, la movilidad limitada del tobillo y una mala distribución de la fuerza aumentan la tensión localizada dentro del tendón de Aquiles. Con el tiempo, este estrés desigual degrada las fibras de colágeno.

• La salud metabólica surgió como otro factor pasado por alto — Afecciones como la obesidad, la resistencia a la insulina y la inflamación crónica perjudican la reparación tendinosa. Al igual que cualquier otro proceso en el cuerpo, los tendones también dependen de un suministro constante de nutrientes y una reparación celular eficiente. Cuando estos procesos se ralentizan, el daño microscópico se acumula más rápido de lo que el cuerpo lo repara.

• Algunos fármacos también debilitan los tendones — Ciertos medicamentos interfieren con la función de las células tendinosas y el mantenimiento del colágeno, haciendo el tejido más frágil bajo cargas normales. Aunque el estudio no entró en detalle sobre los mecanismos, enumeró los siguientes fármacos como factores de riesgo modificables:

◦ Fluoroquinolonas

◦ Medicamentos antimicrobianos

◦ Estatinas

◦ Corticosteroides

◦ Inhibidores de la aromatasa

◦ Esteroides anabólicos

◦ Isotretinoína

◦ Fármacos del sistema renina-angiotensina

◦ Diuréticos tiazídicos y bloqueadores de los canales de calcio

• Una comparación de factores de riesgo modificables y no modificables — La edad, el sexo y la estructura genética están fuera de tu control, pero el diseño del entrenamiento, el tiempo de recuperación, el soporte metabólico y la alineación mecánica no. La revisión subrayó que centrarse solo en factores inalterables conduce a perder oportunidades de prevención. En otras palabras, el riesgo de lesionarte el tendón de Aquiles es algo que puedes influenciar mediante elecciones, no por azar o simple mala suerte.

• El artículo discutió por qué la prevención a menudo falla — Mucha gente confía en el dolor como señal de advertencia, pero la degeneración tendinosa progresa en silencio. Para cuando aparece la molestia, ya existe daño estructural.

• Cómo ocurre la degradación del tendón a escala microscópica — Las fibras de colágeno pierden organización, y aumentan la actividad de las enzimas que degradan el tejido conectivo.

Simultáneamente, el estrés oxidativo se incrementa en el interior de las células tendinosas, reduciendo su capacidad para mantener fibras robustas.

• Otro mecanismo involucra el suministro sanguíneo — El tendón de Aquiles posee una circulación más limitada en comparación con el músculo, lo cual ralentiza su curación. Al combinarse con sobrecarga metabólica o efectos medicamentosos, este escaso flujo sanguíneo vuelve al tendón más vulnerable. Los investigadores describen el proceso a continuación:5

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“[L]a parte media del tendón de Aquiles es la menos irrigada, dependiendo de capilares en el tejido conectivo circundante para su reperfusión. Bajo carga aumentada, estas áreas son más propensas a hipoxia y alteraciones metabólicas, conduciendo a cambios distróficos.

Los segmentos tendinosos con pobre irrigación exhiben regímenes de temperatura más elevados, lo cual incrementa el componente elástico y reduce significativamente la resistencia de las fibras del tendón.”

## ¿Puede el Consumo de Antibióticos Debilitar tu Tendón de Aquiles?

Como se mencionó previamente, los fármacos son un factor en el deterioro de la salud tendinosa. Un estudio publicado en el *Journal of Sport and Health Science* abordó este ángulo, investigando específicamente si los antibióticos orales fluoroquinolonas, comúnmentes recetados, aumentaban el riesgo de lesión del tendón de Aquiles en comparación con otro antibiótico ampliamente usado, la amoxicilina.6

El equipo empleó datos de un registro nacional de salud danés en un diseño de casos y controles anidado, comparando personas que sufrieron lesiones o rupturas del tendón de Aquiles con individuos cuidadosamente emparejados que no. El objetivo era claro: determinar la fuerza de la asociación, la rapidez con que aparece el riesgo tras la exposición, y si la dosis importa.

• El riesgo aumenta rápidamente — Durante los primeros 60 días tras el uso de fluoroquinolonas, el riesgo fue 3.6 veces mayor en comparación con amoxicilina. Incluso a los 90 días, el riesgo se mantuvo alto en 2.74, y al año permaneció elevado en 1.49.

• El impacto de la dosificación — Los investigadores midieron las dosis diarias definidas acumuladas, lo que refleja la cantidad total de antibiótico consumida. Quienes acumularon más de 10 dosis presentaron un riesgo significativamente mayor de lesión aquilea. Esto implica que tratamientos prolongados o repetidos elevan más el riesgo que una exposición breve, especialmente si las prescripciones se acumulan.

• Interacción con otros medicamentos — Las personas con lesiones aquileas tuvieron con mayor frecuencia exposición reciente a glucocorticoides orales. Aproximadamente un 6% de los casos los había usado, frente a un 2% de los controles. Por tanto, si eres un atleta tomando simultáneamente antibióticos y esteroides, tu tendón de Aquiles enfrenta un riesgo aún mayor.

• Efecto directo en el tejido tendinoso — Estos fármacos interfieren con la síntesis de colágeno, alterando el proceso por el cual las células tendinosas mantienen y reparan sus fibras estructurales. El colágeno actúa como hebras de cuerda fuertemente trenzadas; al debilitarse, el tendón pierde resistencia a la tensión.

• Precaución con los antibióticos y tejidos conectivos — Al cuantificar la magnitud y rapidez con que las fluoroquinolonas aumentan el riesgo de ruptura, esta investigación aporta una pieza crucial. Demuestra que los patrones modernos de lesión no se originan únicamente en hábitos de movimiento o entrenamiento. A veces, el detonante proviene de una prescripción, debilitando silenciosamente el tejido hasta que el tendón alcanza su punto de ruptura.

## Algunos Consejos para Proteger tu Tendón de Aquiles

Retomando el informe de CNN, se señala que cualquier persona entre 35 y 50 años puede sufrir una ruptura del tendón de Aquiles. No obstante, existen varias medidas para reducir el riesgo:7

• Descanso suficiente — Tras un juego intenso o sesión de ejercicio, otorga a tu cuerpo el tiempo necesario para recuperarse, especialmente si has exigido mucho las piernas.8 Esta táctica permite la adaptación tisular y previene lesiones por sobreuso.9

• Incremento gradual de la intensidad — Aumentar la intensidad del ejercicio progresivamente, junto con un descanso adecuado, ayuda a disminuir el riesgo de lesiones.10

• Calzado adecuado — Muchas personas subestiman la importancia de un calzado apropiado en la prevención de lesiones. Según un estudio publicado en la *Clinical Journal of Sport Medicine*, los zapatos de caña alta pueden reducir significativamente la tensión en el tendón de Aquiles comparados con los de caña baja.11

Otro estudio halló que calzado que favorece el apoyo del antepié mejora la carga sobre el tendón de Aquiles, “y podría ser útil para progresar en la carga antes de introducir movimientos más avanzados.”12

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• Reducir el consumo de aceites vegetales — Como se indicó, los trastornos metabólicos son un factor de riesgo, probablemente influenciados por una dieta alta en ácido linoleico (AL).

El AL afecta tu salud metabólica general y la capacidad de producir energía celular saludable. Por ello, mantén su ingesta por debajo de 2 gramos diarios de todas las fuentes, como aceites de soja, algodón o cártamo. Además, evita los alimentos ultraprocesados, que también contienen AL. Incorpora fuentes de grasas saludables, como aceite de coco y sebo o ghee de animales alimentados con pasto.

Para monitorear tu consumo, regístrate en la próxima aplicación Mercola Health Coach. Incluye la función *Seed Oil Sleuth*, que ayuda a rastrear tu ingesta de AL hasta la décima de gramo.

## Fortalece tu Tendón de Aquiles con Colágeno

El colágeno es la principal proteína estructural de tu piel, tendones y huesos, además de desempeñar un rol crucial en numerosas funciones corporales.13 Por tanto, una ingesta adecuada es esencial para mantener tu tendón de Aquiles fuerte y flexible, especialmente si eres atleta de alto nivel o entusiasta del fitness.

• Fuentes de colágeno — Para que tu cuerpo produzca colágeno, necesita los aminoácidos correctos provenientes de partes animales que los contengan. La carne roja sola no proporciona los aminoácidos necesarios (resaltados en verde a continuación). Además, un alto consumo de ciertos aminoácidos de la carne roja (en rojo) puede promover inflamación y suprimir la función tiroidea y el metabolismo.14

• Ingesta ideal de colágeno — Recomiendo que un tercio de tu proteína diaria total provenga de fuentes de colágeno, dado que el 30% de tu cuerpo está compuesto por esta proteína.

• La mejor fuente de colágeno — Para que tu cuerpo sintetice suficiente colágeno, recomiendo preparar tu propio caldo de huesos utilizando huesos orgánicos de animales alimentados con pasto. Cortes de carne gelatinosos también funcionan; puedes cocinarlos a fuego lento o a presión para facilitar su consumo. **Para aprender a elaborar tu propio caldo de huesos, lee “La Guía Definitiva del Caldo de Huesos: El Suplemento de Colágeno de la Naturaleza.”**

Preguntas Frecuentes Sobre Roturas y Lesiones del Tendón de Aquiles

P: ¿Por qué son cada vez más comunes las lesiones del tendón de Aquiles?

R: Las rupturas del tendón de Aquiles han aumentado de manera constante durante las últimas dos décadas, debido a factores sistémicos como cambios en el estilo de vida, tendencias en el ejercicio recreativo, problemas de salud metabólica y una sobrecarga tisular acumulativa, no solo a accidentes deportivos.

P: ¿Quién tiene mayor riesgo de sufrir una ruptura del tendón de Aquiles?

R: Los hombres enfrentan un riesgo significativamente mayor que las mujeres; los pacientes de raza negra muestran tasas de incidencia más altas, y los adultos de entre 35 y 50 años son especialmente vulnerables, aunque las tendencias actuales sugieren que la mayoría de las personas están en riesgo.

P: ¿Puede desarrollarse daño en el tendón de Aquiles sin signos de advertencia?

R: Sí. La degeneración del tendón a menudo ocurre de forma silenciosa durante años, debilitando la estructura del colágeno sin dolor, lo que puede hacer que la ruptura súbita sea posible durante actividades rutinarias antes de que aparezca ningún síntoma.

P: ¿Afectan los medicamentos a la resistencia del tendón de Aquiles?

R: Ciertos fármacos, especialmente los antibióticos fluoroquinolonas y los corticosteroides, perjudican la síntesis de colágeno y la reparación del tendón, aumentando considerablemente el riesgo de ruptura poco después de su uso, particularmente con dosis altas o repetidas.

P: ¿Qué medidas pueden ayudar a proteger el tendón de Aquiles?

R: Una progresión de entrenamiento gradual, una recuperación adecuada, calzado apropiado, minimizar el consumo de ácidos linoleico, evitar antibióticos innecesarios y un consumo suficiente de colágeno de fuentes naturales como el caldo de huesos pueden fortalecer la resiliencia del tendón y reducir el riesgo de lesión.

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