AVISO IMPORTANTE
Si su viaje tiene como destino, incluye tránsito o parte desde Francia esta semana, prepárese para enfrentar graves interrupciones.
El jueves 18 de septiembre, se anticipa la paralización de líneas ferroviarias, sistemas de control aéreo, servicios de autobús e incluso parte de la red aeroportuaria, en el marco de una huelga general que congregará a cientos de miles de personas.
Las autoridades se preparan para bloqueos viales, manifestaciones y sistemas de transporte bajo máxima tensión, luego de que sindicatos, partidos políticos y movimientos de base convocaran a una movilización masiva.
Aunque los sindicatos de controladores aéreos han pospuesto su huelga prevista para el 18 de septiembre, el jueves se perfila no obstante como uno de los días de mayor convulsión del año en Francia.
¿A qué se debe este estallido social?
En el epicentro del conflicto se halla el proyecto de presupuesto gubernamental para 2026, el cual, según los sindicatos, impone severas medidas de austeridad. Los planes incluyen la congelación del gasto en bienestar social y posibles recortes a los servicios públicos. También se ha reavivado el malestar por la reforma de pensiones –un punto de fricción desde 2023, cuando el país elevó la edad de jubilación de 62 a 64 años–.
Sindicatos que representan a trabajadores de diversos sectores, desde el transporte ferroviario hasta la salud y la educación, participan en la convocatoria, junto con los principales partidos de izquierda del país.
Las autoridades estiman que aproximadamente 400.000 personas se manifestarán en todo el territorio nacional, más del doble que durante las protestas del "Bloquons Tout" a principios de mes.
A diferencia de aquellas manifestaciones, la huelga de esta semana está ampliamente coordinada, promoviéndose tanto paros laborales como bloqueos en la vía pública.
La agitación política en curso no ha hecho más que exacerbar las tensiones. La dimisión del ex Primer Ministro François Bayrou a principios de mes, tras el colapso de su gobierno por la disputa presupuestaria, y la controvertida figura de su recién nombrado sucesor, Sébastien Lecornu –acusado por los críticos de perpetuar las políticas de la era Macron que originaron anteriores oleadas de protestas–, han avivado el descontento.
Impacto previsto en los viajeros
Ante la convocatoria de múltiples sindicatos mayoritarios, los viajeros deben anticipar cancelaciones generalizadas.
Los cuatro principales sindicatos del operador estatal de transporte RATP (CGT, FO, UNSA Mobilités y CFE-CGC) han presentado preaviso de huelga. Tres sindicatos ferroviarios, que representan al 70% de la plantilla (CGT-Cheminots, UNSA-Ferroviaire y CFDT-Cheminots), han hecho lo mismo, augurando graves disrupciones en la red ferroviaria nacional. Es probable que los servicios de TGV de larga distancia, los trenes regionales (TER) y las líneas de cercanías experimenten retrasos y cancelaciones throughout el día.
En París, la RATP ha advertido de perturbaciones significativas en las líneas de metro, autobús, tranvía y trenes regionales (RER) entre el 17 y el 19 de septiembre.
Los viajes aéreos también podrían verse afectados. Aunque el principal sindicato de controladores aéreos (SNCTA) ha pospuesto su huelga para principios de octubre, otros sindicatos menores –como FO, CFDT y CGT que cubren a Air France– mantienen su convocatoria para esta semana, lo que probablemente derivará en la cancelación de algunos vuelos.
El personal de tierra en aeropuertos podría secundar la huelga, resultando en retrasos en los procesos de facturación y seguridad.
La Dirección General de Aviación Civil (DGAC) francesa ha anunciado que publicará actualizaciones en los días previos a la huelga, mientras que las aerolíneas recomiendan verificar el estado de su vuelo antes de dirigirse al aeropuerto.
La situación en carretera podría ser igualmente complicada para los viajeros, pues se espera la adhesión de taxistas, conductores de servicios de transporte y trabajadores de reparto a las protestas.
Aunque no hay una convocatoria formal unificada para este sector, en el pasado los taxistas han llevado a cabo protestas espontáneas "de caracol" –convoyes que avanzan lentamente por las autopistas para obstruir el tráfico–. Los bloqueos en carreteras podrían restringir severamente el acceso a aeropuertos y estaciones de tren.
Más allá del transporte, otros sectores también se verán afectados, incluido el sistema sanitario. Se prevé el cierre masivo de farmacias, con solo servicios de guardia limitados donde las autoridades locales así lo autoricen.