Lo que ofrece la consultoría litigiosa
La consultoría litigiosa consiste en ver el caso desde afuera. Los abogados se involucran demasiado y una mirada fresca puede marcar la diferencia. Conocen los hechos tan bien que olvidan cuanto puede costarle entender a alguien que los escucha por primera vez. Un consultor interviene, escucha y señala lo que falta. Puede realizar un simulacro de juicio. Probar diferentes formas de presentar un argumento. Observar como reacciona la gente ante una prueba.
Es un trabajo que la mayoría de los abogados no puede incluir en su agenda. Ya están haciendo malabares con escritos, recursos y reuniones con clientes. Un consultor de juicios puede sentarse tranquilamente en la parte trasera de la sala y notar cosas que el abogado, inmerso en el calor del debate, simplemente pasa por alto. Una ceja alzada de un jurado. Un cambio de postura cuando un testigo duda. Esos pequeños detalles te indican si el caso está conectando o no. Esa perspectiva importa. No es asesoramiento legal. Es consejo práctico. Retroalimentación sin el estrés de estar en medio de la pelea. A veces, eso es todo lo que se necesita para afinar la exposición y presentación del caso.