Anlife: ¿Qué nos revela un simulador de evolución inusual sobre la Inteligencia Artificial?

Un extraño programa ha aparecido recientemente en la tienda de videojuegos para PC, Steam. Y “programa” parece la forma más adecuada de describirlo. Algo que está entre un simulador de vida completo, un proyecto científico y una especie de pecera encantada, Anlife: Motion-learning Life Evolution, probablemente habría pasado desapercibido si no fuera por un factor inusual. Hace algunos años, sus creadores fueron criticados severamente en cámara por una leyenda verdadera de la animación japonesa.

En el 2016, a Hayao Miyazaki, el director de filmes como *La Princesa Mononoke* y *El Viaje de Chihiro*, le mostraron una tecnología nueva que usaba IA para animar modelos. Al ver un zombi que movía la cabeza golpeando su cráneo contra el suelo y contorneando su cuerpo como un pez, Miyazaki declaró que lo visto era “un insulto a la vida misma”. Es difícil ver ese video sin sentirse un poco impactado, pero ahora, una década después, los desarrolladores avergonzados de aquella sala se han recuperado lo suficiente para lanzar su obra al público.

A juzgar por los comentarios sobre su lanzamiento, al menos parte de la gente que descarga Anlife lo hace con la esperanza de que ofrezca alguna indicación del estado actual de la relación de los videojuegos con la IA. Dejando de lado lo amplio que suele ser ese término, ciertamente es un tema que vale la pena entender, ya sea por las pérdidas de empleo causadas o atribuidas a la IA, o por la gran cantidad de juegos hechos con ayuda de modelos de IA que ahora llegan a tiendas como Steam.

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Sin embargo, hay un problema. Y es que el propio Anlife es algo tan alegremente intrascendente que es dificil sacar conclusiones profundas de él.

Anlife promete a los jugadores un simulador de evolución donde “criaturas-bloque impulsadas por IA se mueven de formas inesperadas”. En la práctica, esto consiste mayormente en colocar varias criaturas en un entorno pequeño y observar cómo aprenden a desplazarse.

Visualmente, Anlife es Frutiger Aero puro: ofrece paisajes de valles verdes y agua brillante, como esas imágenes relajantes que a veces te muestran durante una resonancia magnética. En lo sonoro es igual de inofensivo: con una variedad de pitidos, bloops y sonidos de burbujas, te sumerge en la banda sonora de un millón de spas de los 2000.

*Observando cómo las cosas deciden arrastrarse hacia la comida … Anlife. Fotografía: Attructure Inc.*

Este deseo de calmar impregna también la mecánica del juego. Durante una mañana tranquila con Anlife, puedes colocar criaturas simples en el entorno y darles comida para animarlas a reproducirse o mutar. Puedes expandir tu territorio y luego atraerlas hacia el agua o el aire para crear más variaciones. Hay muchas cosas por desbloquear (incluyendo un árbol de tecnología oscura por si prefieres aniquilar a tus monos digitales en vez de verlos florecer), pero el ecosistema se mantiene sencillo. Es un juego sobre observar cómo las cosas deciden arrastrarse hacia la comida.

La emoción de todo esto probablemente está en el “cómo” de la última frase. Aquí es donde entra el uso algo misterioso que el juego hace de la IA. Y es verdad que, tras unas horas de juego, verás a las graciosas criaturas amorfas de Anlife explorando nuevos tipos de articulaciones y formas corporales mientras nadan, vuelan y básicamente ruedan por ahí comiendo.

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(La IA tiene historia de usarse para hacer que criaturas caminen, por cierto, a menudo usando pequeñas redes neuronales y evolución computacional. En 2009, la compañía británica de tecnología para juegos NaturalMotion desarrolló un proyecto donde un modelo bípedo aprendía a caminar usando redes neuronales evolutivas. La compañía fue comprada posteriormente por Zynga en 2014).

*Desbloqueando el árbol de habilidades … Anlife. Fotografía: Attructure Inc.*

Sin embargo, hay dos problemas. El primero es que el enfoque en desbloquear el árbol de habilidades da a las primeras horas de Anlife la sensación de un juego cliquero bastante sin sentido, que le cuesta superar. El segundo se reduce a algo que, según entiendo, la gente que estudia generación procedural a veces llama “el problema de la avena”.

El problema de la avena, formulado primero por la escritora, desarrolladora y académica Kate Compton, se basa en que cada tazón de avena en el universo es único. Solo que no de una manera muy interesante. Similarmente, cuando las criaturas de Anlife descubren una nueva forma de rodar, rebotar o aletear hacia la comida, aún solo se están moviendo hacia la comida. Resulta en un juego que trata de prestar mucha, mucha atención a variaciones diminutas, o de desconectar por completo y solo disfrutar la estética flotante. Durante mi tiempo con Anlife, generalmente empecé con el primer enfoque y luego, tras 10 minutos, descubrí que había caído en el segundo.

Cuanto más jugaba a Anlife, más acababa pensando en algo que escuché de uno de los primeros investigadores de IA con los que hablé, allá por el 2013. El valor real de la IA, explicaban –y aquí parafraseo–, es que algún día podría convertirse en una forma de inteligencia completamente ajena. Lo que significa que nosotros, los humanos, tendríamos la lente de una mente diferente para vernos a nosotros mismos, nuestras peculiaridades y falacias cognitivas, cosas que son dificiles de detectar cuando hablas con gente que piensa de forma muy similar a ti.

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Desde entonces, el enfoque aparente de muchas compañías como OpenAI parece ser completamente opuesto: crear máquinas de plagio mimético que a veces parecen existir solo para decirle a la gente lo que ya quiere escuchar.

Parece que Anlife está llenando un nicho muy pequeño y específico. No está intentando disimular su uso de IA, que yo sepa. En realidad está tratando de llamar la atención sobre cómo usa la IA para que sus pequeñas criaturas se muevan. No es solo un juego nacido de la IA, en otras palabras. Es un juego que, en cierta forma, trata sobre la IA. Quiere ser un poco extraño. No quiere esconderse o congraciarse; quiere examinar la capacidad innata de la IA para ser *otro*.

*Anlife: Motion-learning Life Evolution* ya está disponible en Steam; £11.79/$13.99. Gracias al Dr. Michael Cook por su ayuda con este artículo.

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