Análisis | El giro a la derecha de Japón lo sitúa en rumbo de colisión con China

Subestimé la determinación de Japón para molestar a China. En una columna de noviembre de 2023, argumenté que la reunión aparentemente cordial entre el presidente Xi Jinping y el entonces presidente estadounidense Joe Biden en EE.UU. inquietó a Japón, que quería alcanzar su objetivo de volver a ser un “país normal”.

En una columna el diciembre pasado, dije que la posición dura de la primera ministra japonesa Sanae Takaichi contra China –ejemplificada en su discurso del 7 de noviembre donde afirmó que una toma forzosa de Taiwán por parte de China podría suponer una amenaza existencial para Japón y sugirió que su país tal vez tendría que intervenir militarmente junto a EE.UU.– era una pequeña parte del juego de poder entre Washington y Pekín.

Sigo creyendo eso. Sin embargo, no esperaba que Takaichi, una figura relativamente desconocida en la política japonesa hasta que ganó la carrera por el liderazgo del Partido Liberal Democrático (PLD) el año pasado y se convirtió en primera ministra de Japón, pudiera haber conseguido un apoyo popular tan rápido que le permitió ganar las elecciones anticipadas a la Cámara de Representantes del 8 de febrero por una amplia mayoría.

Esa victoria electoral le dio a Takaichi y al PLD una mayoría parlamentaria de más de dos tercios. Fue la primera vez desde la Segunda Guerra Mundial que un partido lograba ganar más de dos tercios de la cámara baja por sí solo.

La connotación geopolítica de estos eventos no podría ser más clara. Japón se niega a aceptar el dominio chino sobre Asia Oriental –y mucho menos su ascenso a la prominencia global– sin al menos un confrontación de prueba con Pekín.

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En estos desarrollos se puede ver cómo el repliegue global de EE.UU. bajo Trump está tomando forma en Asia Oriental. Como se expone en la nueva Estrategia de Defensa Nacional de la administración Trump, Washington está reconfigurando su rivalidad geopolítica con China permitiendo que sus aliados asuman más carga. En resumen, EE.UU. parece estar volviendo al enfoque de los asuntos mundiales que mantubo entre las dos guerras mundiales.

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