Los mensajes de amenaza también hicieron referencia a otros emplazamientos emblemáticos, como la Torre Eiffel y el Bataclán. Crédito de la foto: Luxury Fred Sherman/Shutterstock
Varios lugares emblemáticos de París fueron evacuados el 20 de febrero después de que las autoridades francesas recibieran una serie de correos electrónicos con amenazas de bomba que alertaban de posibles atentados en múltiples puntos de la capital. La policía indicó que las evacuaciones se llevaron a cabo de forma preventiva, mientras unidades especializadas evaluaban las amenazas y registraban los inmuebles afectados.
La Prefectura de Policía de París confirmó que los correos fueron enviados a distintos organismos públicos y contenían advertencias referidas a varios sitios de gran notoriedad. En respuesta, las fuerzas de seguridad activaron los protocolos de emergencia habituales, diseñados para proteger a la población mientras se determinaba la credibilidad de las amenazas.
Evacuación de la Torre Montparnasse
Uno de los edificios evacuados fue la Torre Montparnasse, un importante rascacielos de oficinas y mirador situado al sur de la ciudad. La policía ordenó la evacuación de visitantes y personal, y el acceso al edificio quedó restringido temporalmente.
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Unidades especializadas de la policía realizaron un registro sistemático de la torre, aplicando los protocolos establecidos para la investigación de amenazas explosivas. Como parte del operativo, se desplegaron perros adiestrados en la detección de explosivos. Las autoridadeds confirmaron posteriormente que no se halló ningún artefacto explosivo en el interior del edificio.
Cierre temporal de Sciences Po
La universidad Sciences Po también fue evacuada tras ser mencionada en los correos amenazadores. Se instruyó al estudiantado y al personal para que abandonaran el recinto, y las actividades docentes quedaron suspendidas mientras se ejecutaban los controles de seguridad.
La policía registró los edificios de la institución antes de permitir la reanudación del acceso. Los responsables confirmaron que las inspecciones no descubrieron explosivo alguno. No se registraron heridos en relación con la evacuación.
Otros sitios mencionados en las amenazas
Los mensajes de amenaza también hacían referencia a otros lugares prominentes, incluyendo la Torre Eiffel y el Bataclán. La policía señaló que, pese a ser mencionada, la Torre Eiffel no fue evacuada el 20 de febrero.
Los visitantes pudieron continuar accediendo al monumento, aunque las autoridades mantuvieron una vigilancia reforzada. Los responsables no anunciaron ningún cierre en el Bataclán y no especificaron si se habían implementado allí medidas de seguridad adicionales más allá de la monitorización habitual.
Investigación policial en curso
Las unidades de investigación de la Policía de París abrieron una indagatoria para determinar el origen y la naturaleza de los correos electrónicos con amenazas de bomba. Los investigadores comenzaron a analizar el contenido y las características técnicas de los mensajes para establecer cómo fueron enviados y si procedían de una única fuente o de varios remitentes.
Las autoridades no revelaron cuántos correos se recibieron ni las instituciones concretas a las que iban dirigidos. No se identificó públicamente a ningún sospechoso, y la policía no anunció detenciones el día del incidente.
Según la legislación francesa, realizar falsas amenazas de bomba constituye un delito penal que puede acarrear penas de prisión y sanciones económicas. Los oficiales declinaron comentar si se creía que las amenazas eran genuinas mientras la investigación seguía su curso.
Registros finalizados sin incidentes
Al finalizar la jornada, la policía confirmó que no se había encontrado ningún artefacto explosivo en ninguno de los lugares evacuados a causa de las amenazas. Las autoridades también señalaron que no hubo informes de heridos vinculados a las evacuaciones.
Algunos sitios fueron reabiertos tras completarse los registros, aunque los responsables no proporcionaron un calendario detallado para la vuelta a la normalidad en cada ubicación.
Alteración limitada en la ciudad
Las alertas por amenaza de bomba no desembocaron en un cierre generalizado de la ciudad. Los servicios de transporte público continuaron operando, y las autoridades indicaron que el incidente no causó una disrupción extensa en la vida cotidiana de la capital.
Se recomendó a la ciudadanía seguir las instrucciones policiales en las zonas afectadas por evacuaciones y controles de seguridad. Los responsables reiteraron la guía habitual, fomentando la vigilancia y la cooperación con los servicios de emergencia.
Francia ha experimentado múltiples incidentes por amenazas de bomba en los últimos años, en particular en centros de transporte, instituciones educativas y lugares turísticos. Aunque muchas de estas alertas resultan finalmente ser falsas, las fuerzas de seguridad francesas están obligadas a responder a cada amenaza aplicando las medidas preventivas establecidas.
Las evacuaciones del 20 de febrero tuvieron lugar dentro del marco de la postura de seguridad general de Francia, que prioriza la respuesta rápida en lugares simbólicos y de gran afluencia.
La policía señaló que se facilitaría información adicional si la investigación identificaba a los responsables del envío de las amenazas o si se requerían medidas de seguridad suplementarias. Las autoridades subrayaron que, tras completarse los registros, no existía ninguna amenaza confirmada para la seguridad pública.