La alimentación constituye un pilar fundamental de la salud; cuanto más saludables sean nuestras elecciones, mejor será nuestro bienestar. Sin embargo, la dieta occidental moderna, repleta de productos ultraprocesados, dista mucho de ser saludable. Estos alimentos se elaboran con ingredientes sintéticos que finalmente propician enfermedades crónicas.
Ahora, un nuevo estudio ahonda en los mecanismos de los alimentos ultraprocesados, y los hallazgos son alarmantes. Los investigadores descubrieron que estos productos remodelan el organismo a nivel genético, reescribiendo instrucciones biológicas, silenciando genes protectores y activando otros dañinos, creando básicamente un caos celular.1
Los Alimentos Ultraprocesados Dejan Marcas Químicas en el ADN de las Mujeres
En un estudio piloto publicado en Nutrients, investigadores de la Universidad de São Paulo en Brasil investigaron cómo las dietas altas en ultraprocesados afectan a los marcadores químicos del ácido desoxirribonucleico (ADN) —conocido como metilación del ADN— en mujeres adultas. Concretamente, el equipo quería saber si quienes consumen más de estos alimentos altamente refinados muestran diferencias mensurables en la regulación génica, en comparación con quienes consumen menos.2
Para probar la hipótesis, analizaron la sangre de 30 mujeres divididas en dos grupos: aquellas cuyo 14% de las calorías diarias procedía de ultraprocesados, y aquellas con un 45%. Posteriormente, se examinó el ADN de cada participante mediante tecnología de secuenciación.
• Los resultados fueron sorprendentes — Tras el análisis, se hallaron diferencias claras en la metilación en 80 regiones del genoma entre ambos grupos. La mayoría mostraron hipometilación en las mujeres que consumían más alimentos ultraprocesados.
Básicamente, la hipometilación implica que los interruptores moleculares que mantienen a los genes “apagados” estaban menos activos, dejándolos más expuestos a activarse. Cuando este patrón aparece en genes metabólicos e inflamatorios, puede alterar cómo el cuerpo procesa la energía y controla la inflamación.
• El daño se acumula con los años — Las participantes tenían entre 26 y 36 años, con un índice de masa corporal (IMC) promedio de 24.7. No se observaron diferencias significativas en grasa corporal total, perímetro de cintura o glucosa en sangre entre los grupos. Es decir, los cambios en el ADN ocurrieron incluso antes de que aparecieran signos tradicionales de problemas metabólicos.
• Analizando los genes afectados — Al comparar las regiones genéticas más afectadas, destacaron varias, incluyendo REPIN1-AS1 y FOXP1-AS1. Ambas están vinculadas al almacenamiento de grasa, la sensibilidad a la insulina y la progresión del cáncer. REPIN1, por ejemplo, regula cómo el cuerpo almacena grasa y utiliza glucosa; cuando su patrón de metilación cambia, puede alterar la eficiencia con que quemamos o almacenamos energía.
FOXP1, otro gen afectado, desempeña un papel en la función inmune y cerebral. De hecho, los autores enfatizaron que “se ha asociado con autismo y cánceres hematológicos”.3
• Una dieta más saludable mejora la metilación — El estudio señaló que las mujeres que consumían menos ultraprocesados ingerían naturalmente más proteínas y grasas saludables, ambas esenciales para el equilibrio de la metilación. Nutrientes que favorecen este proceso incluyen folato, vitamina B, colina y ácido docosahexaenoico (DHA).
La conclusión es clara: consumir grandes cantidades de snacks empaquetados, comidas congeladas, bebidas azucaradas o carnes procesadas envía mensajes químicos a nuestros genes, alterando su funcionamiento. Por tanto, es de nuestro interés minimizar la ingesta de alimentos ultraprocesados para ayudar a que nuestros genes funcionen como la naturaleza pretende: manteniendo el equilibrio, la energía y la reparación.
La Dieta en la Infancia Deja Huellas Duraderas en la Función del ADN
Los niños también experimentan alteraciones en la metilación del ADN. En un análisis a gran escala publicado en Clinical Epigenetics, investigadores examinaron si los niños que consumen más ultraprocesados muestran cambios mensurables en sus patrones de metilación del ADN.4
Este equipo seleccionó 3.152 niños de 5 a 11 años de cuatro cohortes europeas principales —HELIX, Generation XXI, ALSPAC y Generation R—. Se registraron sus dietas diarias, desde cereales de desayuno y snacks empaquetados hasta bebidas azucaradas y comida rápida, y luego se analizaron muestras de sangre mediante arrays genéticos de alta resolución.
• Cómo una mayor consumo de ultraprocesados altera la metilación y la función biológica — Incluso tras ajustar variables como edad, sexo, peso, educación parental y tiempo de pantalla, los resultados fueron evidentes: los niños que consumían más ultraprocesados presentaban diferencias de metilación en siete sitios genéticos específicos, llamados sitios CpG.
Aunque las diferencias no fueron suficientemente amplias para alcanzar los umbrales más estrictos de significación genómica, fueron consistentes entre cohortes y se vincularon a sistemas biológicos conocidos, particularmente la función tiroidea y hepática.
• El consumo de ultraprocesados está muy extendido entre los niños — Al examinar los registros dietéticos, encontraron grandes diferencias entre países. En la cohorte del Reino Unido, los ultraprocesados representaban el 57% de la ingesta energética diaria, mientras que en Estados Unidos esa cifra alcanza el 66%.
Por el contrario, en otros países los niños generalmente consumían menos, como en Colombia (19%) y Rumanía (15%). Aun así, incluso en estos niveles más bajos, aparecieron diferencias en la metilación.
• Efecto de la metilación alterada en la salud infantil — Uno de los hallazgos más sólidos involucró al gen ATF7, que estaba más metilado en niños con mayor consumo de ultraprocesados. ATF7 ayuda a controlar la respuesta al estrés e influye en cómo el cuerpo gestiona las células grasas y la inflamación.
Una mayor metilación de este gen se ha asociado en otras investigaciones con problemas del neurodesarrollo en niños y desequilibrios metabólicos en adultos. En términos simples, consumir más alimentos procesados parece someter a estrés a los genes que ayudan a regular el metabolismo y el equilibrio inmune.
• Otra región clave afectada fue cerca del gen NHEJ1 — Esta región está involucrada en la reparación del ADN, y cuando la metilación aumenta ahí, puede interferir en la eficacia con que las células corrigen daños genéticos.
• El estudio también halló menor metilación cerca del gen PHYHIP — En mujeres embarazadas, una menor metilación en este sitio se ha observado que afecta la salud visual de los niños durante el crecimiento.5
• Cómo afectan los ultraprocesados a la salud infantil — El estudio proporcionó una perspectiva sobre cómo estos alimentos afectan finalmente la salud tiroidea, que controla el crecimiento, la energía y el metabolismo:6
“[E]studios han reportado que algunos aditivos alimentarios se relacionan con la desregulación de las hormonas tiroideas y un mayor riesgo de disfunción tiroidea subclínica. Un reciente análisis de los datos del estudio HELIX reveló que los metabolitos vinculados al consumo de alimentos ultraprocesados (AUP) se asociaron con los niveles de péptido C en niños, un marcador ampliamente reconocido de la función de las células β y la resistencia a la insulina.
Sin embargo, es probable que una amplia gama de mecanismos no relacionados con la metilación —que incluyen la microbiota intestinal, el estrés oxidativo y la inflamación— se vean aún más afectados por la ingesta de AUP y por los contaminantes (acrilamida, etc.) y aditivos (emulsificantes, edulcorantes, etc.) que estos contienen.
Para los padres, estos hallazgos son reveladores. El estudio demuestra que cada elección de comida o snack envía una señal a las células de sus hijos que, o bien refuerza un control genético saludable, o bien introduce patrones perjudiciales. Por lo tanto, elijan en la medida de lo posible alimentos saludables e integrales, no ultraprocesados.
### Libérese de las Garras de la Comida Ultraprocesada
Las empresas han invertido mucha investigación en hacer que la comida ultraprocesada sea un éxito entre los consumidores. Están diseñadas para ser sabrosas y convenientes, lo que atrae a los estilos de vida modernos y ocupados. Además, activan los circuitos de recompensa en el cerebro, generando un antojo constante. En resumen, están hechas para ser adictivas.
No obstante, como muestra la investigación, consumir alimentos ultraprocesados no beneficia la metilación del ADN, ni otros sistemas. En un artículo anterior, señalé que la comida ultraprocesada aumenta el riesgo de padecer multitud de enfermedades —32, para ser exactos. Dicho esto, aquí están mis recomendaciones para ayudarle a romper el ciclo, tanto para usted como para su hijo:
1. Renueve su despensa — Comience por cambiar lo que almacena en casa, porque lo que tiene a mano determina los hábitos alimenticios de su familia. Sustituya los snacks rápidos como patatas fritas, galletas y barritas procesadas por opciones más saludables que realmente le nutran: fruta fresca, huevos de pastoreo, yogur casero de leche de pasto. Cuando la comida basura no está a la vista, es mucho más fácil tomar decisiones saludables.
2. Añada proteína y fibra a cada comida — Estos dos componentes ayudan a estabilizar los niveles de azúcar en sangre y mejoran la saciedad, evitando que coma en exceso (y alejándole de la comida basura). Incluya proteínas de calidad como huevos de pastoreo, carne de res alimentada con pasto o salmón salvaje, y acompáñelas con alimentos fibrosos como verduras, frutas o granos integrales.
3. Elija versiones más saludables de los alimentos que le gustan — No tiene que renunciar a sus texturas o sabores favoritos, solo mejorarlos. Por ejemplo, cambie el yogur azucarado por yogur natural con fruta fresca, las patatas fritas por palomitas hechas al aire, y los refrescos por agua con gas con limón o lima. Seguirá disfrutando del crujido o el gas que le gustan, pero sin los aditivos sintéticos y los aceites vegetales que perjudican su salud.
4. Rediseñe su cocina con un enfoque en la salud — Mantenga los alimentos más saludables al alcance de la mano y las tentaciones fuera de la vista. Coloque la fruta fresca a la altura de los ojos, guarde verduras cortadas en recipientes transparentes, y esconda los snacks procesados donde no los vea con frecuencia. Su cerebro responde a estímulos visuales — cuando los alimentos integrales son visibles, es mucho más probable que los consuma.
5. Lea atentamente las listas de ingredientes — No necesita memorizar cada químico o ingrediente; solo busque patrones que destaquen. Por ejemplo, las listas largas suelen indicar un alto grado de procesamiento. Evite los azúcares refinados y aceites vegetales como el de soja, maíz o girasol. Una lista más corta típicamente significa menos formulaciones industriales y más alimento real.
6. Planifique sus caprichos adecuadamente — En lugar de eliminar por completo sus comidas favoritas, prográmelas de manera intencional. Elija una comida o evento cada semana para disfrutar de algo especial, plenamente y sin culpa. Al planificar estos momentos, elimina la carga emocional que a menudo impulsa los atracones y recupera el control sobre sus elecciones alimentarias.
7. Construya una red de apoyo — Cambiar hábitos es más fácil cuando otros comprenden sus objetivos. Comparta sus intenciones con amigos o familiares, o únase a una comunidad centrada en la alimentación con alimentos integrales. Si desea un plan personalizado, trabaje con un dietista-nutricionista titulado que pueda alinear las estrategias con sus metas de salud específicas y hacer que su progreso sea sostenible.
### Preguntas Frecuentes (FAQs) sobre cómo afectan los alimentos ultraprocesados a la metilación del ADN
**P: ¿Qué descubrieron los investigadores sobre cómo los alimentos ultraprocesados afectan al ADN?**
**R:** Científicos de la Universidad de São Paulo hallaron que el consumo elevado de alimentos ultraprocesados altera el comportamiento de los genes. En su estudio, mujeres cuya dieta era un 45% ultraprocesada tenían 80 regiones de su ADN químicamente alteradas. Estos cambios interrumpían la forma en que el cuerpo controla la inflamación, el metabolismo y el almacenamiento de grasa. Incluso sin signos visibles de enfermedad, como azúcar alta en sangre o exceso de grasa corporal, su ADN ya mostraba daños.
**P: ¿Qué tan temprano en la vida comienzan estos efectos?**
**R:** Según un estudio publicado en *Clinical Epigenetics*, el mismo tipo de alteraciones del ADN aparece en niños. Los investigadores analizaron a 3.152 niños (de 5 a 11 años) y encontraron que aquellos que consumían más alimentos ultraprocesados tenían cambios medibles en genes vinculados a la función tiroidea, la salud hepática y el desarrollo cerebral. Estos efectos aparecieron independientemente del peso corporal, lo que significa que el daño biológico comienza mucho antes de cualquier síntoma externo de enfermedad.
**P: ¿Qué implican estos cambios en el ADN para la salud?**
**R:** Los estudios revelaron que los alimentos ultraprocesados interfieren con la metilación del ADN, un proceso que ayuda a activar y desactivar genes. Cuando este proceso falla, los genes protectores se silencian y los dañinos se vuelven más activos. Con el tiempo, esto debilita la capacidad para regular el azúcar en sangre, controlar la inflamación, reparar células dañadas y mantener el equilibrio hormonal. En resumen, cada bocado de alimento ultraprocesado reescribe parte del manual de instrucciones interno del cuerpo.
**P: ¿Qué tan común es el consumo de alimentos ultraprocesados y por qué es peligroso?**
**R:** En la mayoría de los países occidentales, más del 50% de las calorías diarias provienen de productos ultraprocesados como patatas fritas, comidas congeladas, cereales azucarados y refrescos. Estos alimentos están diseñados para el sabor, la conveniencia y la adicción, pero no para la nutrición. Contienen altas cantidades de aceites vegetales, emulsificantes, edulcorantes artificiales y conservantes que causan estrés oxidativo, alteran la flora intestinal y alteran los sistemas de reparación del cuerpo. El daño se acumula en silencio, a menudo años antes de que la enfermedad se manifieste.
**P: ¿Qué pasos puedo tomar para proteger mi ADN y mi salud?**
**R:** Comience por cambiar lo que hay en su cocina. Abastézcase de alimentos reales (fruta fresca, verduras, huevos y comidas caseras) en lugar de snacks procesados. Organiza cada comida en torno a proteínas y fibra para estabilizar el azúcar en sangre y mantenerte saciado por más tiempo. Revisa atentamente las listas de ingredientes; suelen tener menos aditivos cuando son más breves. Planifica los caprichos de forma intencionada para que puedas disfrutar de antojos sin perder el control, y rodéate de personas que apoyen una alimentación saludable.
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Realiza el cuestionario de hoy para comprobar cuánto has aprendido del [artículo de ayer en Mercola.com](https://articles.mercola.com/sites/articles/archive/2026/01/05/butyrate-gut-environment-energy-production.aspx).
### ¿Por qué es tan importante el butirato para mantener el funcionamiento normal del intestino?
* Ayuda a digerir las grasas de manera más eficiente.
* **Proporciona energía a las células del colon y fortalece la barrera intestinal.**
* Bloquea el crecimiento de la mayoría de las bacterias en el colon.
* Reduce la producción de ácido estomacal durante la digestión.
El butirato es la principal fuente de energía para las células del colon y desempeña un papel fundamental en el mantenimiento de un revestimiento intestinal fuerte y saludable. [Más información.](https://articles.mercola.com/sites/articles/archive/2026/01/05/butyrate-gut-environment-energy-production.aspx)