Seis planetas se alinearán en el cielo nocturno durante el raro fenómeno de conjunción planetaria del 28 de febrero.
Crédito: NASA
Si disfrutas salir al anochecer y contemplar el firmamento durante unos minutos, el final de febrero trae consigo una grata sorpresa. Una inusual agrupación planetaria que incluye a Mercurio, Venus, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno será visible desde España, ofreciendo uno de esos momentos simples pero memorables que confieren a la observación astronómica su encanto especial. No verás los planetas formando una línea perfectamente recta, pero desde la Tierra aparecerán agrupados en una misma región del cielo – y eso por sí solo basta para que valga la pena presenciar el evento.
Ver un planeta o dos no es nada extraordinario. Venus aparece con frecuencia, Júpiter suele ser inconfundible, y Saturno brilla ocasionalmente con una luz sosegada. Pero cuando varios planetas se muestran simultáneamente en un mismo sector del firmamento, es natural que capten la atención – incluso de quienes no suelen seguir la astronomía.
Los planetas que realmente podrás distinguir
La buena noticia es que no necesitas un telescopio para disfrutar de la mayor parte del espectáculo. Venus será el más sencillo de localizar, brillando con intensidad justo después del ocaso y a menudo visible antes de que el cielo esté completamente oscuro. Júpiter también destacará sin dificultad gracias a su magnitud, mientras que Saturno podrá reconocerse por su luz estable y ligeramente dorada.
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Mercurio resulta el más esquivo. Se situará bajo, cerca del horizonte, y permanecerá visible poco tiempo, así que avistarlo dependerá de la puntualidad y de disponer de un horizonte despejado, sin edificios o montañas que lo obstruyan.
Urano posee un brillo tan tenue que se recomienda el uso de prismáticos para identificarlo con certeza, aunque técnicamente pueda llegar a verse a simple vista bajo cielos excepcionalmente oscuros. Neptuno, por su parte, es en la práctica un objetivo para prismáticos o telescopio – no porque no esté presente, sino porque su luz es simplemente demasiado sutil para destacar.
Cuándo observar la conjunción desde España
El momento clave será el sábado 28 de febrero, iniciándose la mejor visibilidad aproximadamente una hora tras la puesta de sol. Para los madrugadores, existe otra ventana prometedora entre las 5 y las 7 de la mañana del domingo 1 de marzo, cuando el cielo esté más oscuro y los planetas se hallen un poco más altos.
Dicho esto, no se trata de un evento fugaz que haya que temer perderse. Durante los primeros días de marzo, la misma agrupación debería seguir siendo visible, aunque las posiciones cambiantes y las condiciones meteorológicas influirán en la facilidad para distinguir cada planeta.
Como siempre en observación astronómica, la ubicación es crucial. Un balcón en el centro de una ciudad con mucha contaminación lumínica quizá aún permita ver a Venus y Júpiter, pero trasladarse a un lugar más oscuro – incluso un parque tranquilo o la costa – puede marcar una diferencia notable.
Por qué cautivan las agrupaciones planetarias
Parte del encanto reside en la pura perspectiva. Los planetas no se están amontonando en el espacio – siguen sus órbitas habituales alrededor del Sol. Pero dado que todos se desplazan aproximadamente por un mismo plano, desde la Tierra parecen trazar un mismo camino a través del cielo, conocido como la eclíptica.
De vez en cuando, varios planetas coinciden en ese camino de un modo que los hace visibles al mismo tiempo. No es un fenómeno espectacular como un eclipse o una lluvia de estrellas, pero hay algo profundamente fascinante en la idea de que múltiples mundos comparten tu campo visual en el cielo nocturno.
Momentos como este también suelen reconectar a las personas con la observación sencilla – sin aplicaciones, sin planificación, simplemente saliendo y alzando la mirada por unos minutos. Los cielos generalmente despejados de España hacen que esos instantes espontáneos sean aún más accesibles.
Al final, no es necesario identificar cada planeta para que la experiencia valga la pena. Distinguir a Venus brillando con fulgor y saber que Júpiter, Saturno y otros están cerca ya aporta una sensación de escala difícil de ignorar.
Así que, si el tiempo lo permite, dedica un momento durante las próximas tardes – o en esas horas serenas del amanecer – a mirar hacia arriba. A veces los eventos astronómicos más gratificantes no son los más raros, sino aquellos que te recuerdan discretamente cuánto sucede sobre tu cabeza sin que te percates.