Alerta por Estafa con Billetes en Cajeros Automáticos

A pesar del auge imparable de los pagos sin contacto y las carteras digitales, el efectivo sigue desempeñando un papel fundamental en la vida cotidiana de España. Ya sea para pequeñas compras, propinas o comercios locales, muchas personas continúan dependiendo de los billetes, lo que significa que los cajeros automáticos son más importantes que nunca. Y, lamentablemente, eso también los convierte en un blanco fácil para delincuentes en busca de oportunidades rápidas y discretas.

Si bien a menudo imaginamos el crimen relacionado con los cajeros automáticos como algo que implica hackeos complejos o ataques técnicos, la realidad es que algunas de las estafas más efectivas son sorprendentemente simples. Una de ellas, conocida como la “estafa del billete”, ha estado engañando a la gente precisamente porque a primera vista parece inofensiva.

Cómo funciona la “Estafa del Billete” en los cajeros

El truco comienza antes de que la víctima se acerque al cajero. Un estafador introduce discretamente un billete a medias en la ranura de dispensación y luego se aleja, esperando cerca.

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Cuando llega el siguiente cliente, el billete suele ser detectado de inmediato. La mayoría de la gente asume que alguien lo olvidó. Por honestidad básica, podrían mirar alrededor para devolverlo o, tentados por la suerte inesperada, podrían simplemente recojerlo y guardárselo.

En cualquier caso, la reacción es la misma: durante unos segundos, la atención se desvía de la pantalla, el teclado y la ranura para la tarjeta. Y ese momento de distracción es exactamente lo que los criminales están esperando.

Los expertos en seguridad advierten reiteradamente que, al usar un cajero, la atención nunca debe abandonar la transacción. El truco del billete tiene un único objetivo: romper tu concentración en el momento más inoportuno.

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Cómo aprovechan los estafadores ese momento de distracción

Mientras tu atención se centra en el efectivo “perdido”, los estafadores permanecen lo suficientemente cerca para observar, a menudo sin ser percibidos.

En la versión más simple de la estafa, el delincuente observa con cuidado mientras introduces tu PIN. Una sola mirada clara puede bastar para memorizar el código si no proteges adecuadamente el teclado con la mano.

En algunos casos, el montaje es aún más deliberado. Los defraudadores pueden tener pequeñas cámaras ocultas cerca del cajero, apuntando directamente al teclado y la ranura. Se aprovechan de la distracción del billete para asegurarse de que no se te ocurra revisar el entorno.

Existe también una variante más descarada. Un desconocido puede acercarse, alegando que el billete es suyo o fingiendo que el cajero no funciona correctamente. Puede ofrecer “ayuda” o sugerir cancelar la operación y comenzar de nuevo. Si logra convencerte de alejarte del cajero antes de completar la transacción, surge la oportunidad. En segundos, los criminales pueden usar los datos expuestos o tomar tu tarjeta para vaciar la cuenta.

Lo que hace que esta estafa sea particularmente efectiva es que explota instintos humanos muy naturales —la honestidad, la cortesía y el deseo de ayudar—, convirtiendo las buenas intenciones en una oportunidad para el robo.

Cómo mantenerse seguro al usar cajeros automáticos

El consejo de los profesionales de la seguridad es claro: mantén la concentración de principio a fin.

Si notas algo inusual alrededor de un cajero —ya sea un billete cerca, accesorios extraños en la máquina o alguien merodeando demasiado cerca—, no interactúes con ello.

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Protege tu mano cada vez que introduzcas tu PIN, incluso si la zona del cajero parece vacía y segura. Nunca sigas instrucciones de desconocidos que ofrezcan ayuda y evita conversaciones durante las transacciones.

Si encuentras un billete cerca de un cajero, no lo toques allí. Completa tu retirada primero, guarda tu tarjeta y dinero, y solo entonces considera entregar el billete al personal del banco o a la policía.

Quizás la regla más importante es nunca abandonar un cajero a mitad de una transacción, sin importar lo confundido o presionado que te puedas sentir en ese momento.

Los cajeros siguen siendo una de las formas más comunes de manejar efectivo, y para la inmensa mayoría de los usuarios son perfectamente seguros. Aún así, la tecnología no es el único factor de riesgo; la distracción, tan antigua como efectiva, sigue siendo una de las herramientas más poderosas que usan los estafadores.

Un solo momento de pérdida de atención puede ser todo lo que necesitan los delincuentes para lograr su objetivo. Así que, si alguna vez ves un billete “olvidado” junto a un cajero, respira, ignora la distracción y termina primero lo que estás haciendo.

En el cajero, tu atención es tu mejor protección.